jueves, 29 de septiembre de 2016

Lagrimas de la Nobleza.



Una mañana sentada en la mesa de mi comedor luego de disfrutar de un rico desayuno, me dispuse a adorar al Señor aun sin tomarme un momento para levantar los platos; y mientras entonaba cánticos que exaltaban su grandeza comencé a ejecutar mi rol de sacerdote y el Espíritu Santo a través de su Ciencia comenzaba a mostrarme motivos por los cuales interceder. Ese momento es tan hermoso porque literalmente comienzas a ver con los ojos de Dios. Mientras yo intercedía pude verme con unos binoculares que son tan necesarios para acercar de manera visual lo que esta a larga distancia, y el Señor me ministraba que eso era el don de Ciencia en el creyente, como binoculares a través del cual se puede ver lo que esta lejos (en el mundo espiritual) completamente cerca. 
  Considero por los 20 años que tengo en el evangelio intercediendo y ejecutando guerra espiritual que, uno de los dones mas maravillosos con que cuenta el creyente en quien esta un espíritu intercesor, como herramienta para llevar a cabo la labor de sacerdote es la Ciencia de Dios. ¡Que hermosos regalo! Ahora bien, uno de los sentidos que como seres humanos cuidamos de manera categórica es el visual, pues para nosotros la vista es fundamental. A nuestros ojos los maquillamos,los protegemos, los nutrimos, los limpiamos porque ellos nos permiten ver el lugar donde nos movemos y también nos permiten ver los peligros que enfrentamos. Pensar por un segundo en quedar completamente ciegos o con un solo ojo sano nos aterra porque nos da la sensación de quedar inútiles, desprotegidos e inseguros. Por mucho tiempo hemos cantado "Abre mis ojos oh Cristo, yo quiero verte" pero; ¿hemos entendido realmente lo que esta canción significa? Solo la fusión de nosotros con el Señor puede traer una perfecta visión de lo espiritual al plano físico.
  He visto creyentes que en medio de la intercesión comienzan a activar su don de Ciencia y Discernimiento, pero por miedo han cerrado los ojos y otros peor aun, contristan al Espíritu Santo diciéndole ¡no me dejes ver! Ahora es contradictorio e hipócrita de nuestra parte cantar en el servicio "Abre mis ojos oh Cristo, yo quiero verte" y luego en medio de la intercesión "No me dejes ver" Cristo no esta dividido; o eres en El o no eres. La intercesión es un rol meramente sacerdotal y el Apóstol Pedro dice: "Vosotros sois Real Sacerdocio" es decir; que nuestro rol es de Reino. Intercedemos ante un Rey justo, compasivo, amoroso, misericordiosos y bueno; es por ello que no querer ver en la intercesión es rechazarle los binoculares al Espíritu Santo, es decirle al Señor ¡no me interesa ver la necesidad que tu deseas mostrarme! Hay gente a nuestro alrededor que tiene necesidades de protectores espirituales, porque están siendo acechados, aturdidos con guarniciones demoníacas y no saben que hacer. Otros en los peores casos ni siquiera se han dado cuenta del peligro que los rodea. Y los únicos que se pueden apercibir de ese peligro son los creyente llamados a la intercesión y guerra espiritual. Cuando nosotros vemos a una persona atravesando una situación difícil y percibimos por la Ciencia de Dios el peligro que esta sobre su vida, lo primero que hacemos es ir ante nuestro Rey con nuestra investidura sacerdotal la cual continuamente debe estar sobre nosotros, para interceder, mediar, suplicar por esa persona apelando a la bondad, misericordia y amor de dicho Rey. Por eso es que el escritor del Libro de los Hebreos hace alusión  a este magnifico trabajo en la persona de Cristo como aquel que esta intercediendo por nosotros delante del Padre, el cual se compadece de nuestras debilidades; el cual fue declarado Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec. Ahora bien, el otro sentido que un sacerdote debe cuidar y agudizar por medio de las practica es la audición. Como creyentes nos ocupamos mucho de ese sentido a diario, escuchando las noticias del acontecer en nuestro País, y también los rumores que se levantan en nuestras congregaciones. Por experiencia me atrevo a decir que el 90% de nuestras intercesiones son producidas por lo que escuchamos a nuestro alrededor, ya que somos hábiles en prestarle nuestros oídos a los problemas familiares los cuales nos insta a orar por ellos, y de igual forma lo hacemos por nuestros compañeros laborales, de estudios, y algunos hermanos en la Fe. Pero un sacerdote de Reino debe agudizar su oído espiritual, y Jesús fue un claro y vivo ejemplo de que como seres humanos fusionados con el Espíritu Santo podemos ser dirigidos y capacitados para escuchar el corazón de los que están a nuestro alrededor. Dice la Biblia que Jesús escuchaba el corazón de ellos y por eso no se fiaba de algunos que le seguían (Juan 2:24) El oído espiritual esta amalgamado al Discernimiento de espíritu; ya que este don es el único que revela las verdaderas intenciones de un corazón. Este don desnuda completamente a todo el que se nos acerca con malas o buenas intenciones. Hace algunos meses comencé a escuchar el corazón de una mujer maravillosa, fiel a Dios y a su obra y me llamo la atención porque cada vez que yo me acercaba a ella siempre la veía sonriente, alegre, pero en medio de esa fachada victoriosa podía discernir su verdadero estado anímico y las causas que lo producía.

Me propuse en mi corazón interceder por ella y unirme a su clamor de años, el cual ella nunca me participo; pero lo tremendo fue que lo hice sin notificárselo, pero me alegraba la idea de saberla acompañada en dicha travesía de Fe sin que ella se diera cuenta. Luego de muchas intercesiones en el espíritu por su causa comencé a traerle palabra de Dios que yo recibía por la Ciencia, y es que dicho don  me permitía ver lo que Dios tenia preparado para ella y quise percibirla de ello. Al principio ella se reía, luego fui mas allá, retándola a llamar las cosas que no son como si fuesen y;  una noche que le hice una pregunta fuerte, con toda su expresión neurolinguistica su corazón me grito lo que su boca no se atrevió a decir. Ella estaba cansada de esperar y casi resuelta a soltar esa petición. Llegue a mi casa del servicio muy adolorida por ella, porque había escuchado su llanto silencioso; ese llanto del corazón que pocos pueden oír y cuyas lagrimas nadie puede ver.
Esas lagrimas de la nobleza; las que ningún Rey deja ver de sus súbditos, esas que ninguna reina muestra en el palacio, pues la nobleza llora en silencio y ese el llanto que conmueve a Dios. El creyente que aun a pesar del dolor y su aflicción interna realiza su trabajo eficazmente en el Reino por amor a su Señor. El creyente noble que mantiene una postura de confianza, y estimula a los débiles a caminar en seguridad y Fe aunque el mismo este a punto de desboronarse pero se apoya en su Señor para no caer. Lo mas hermoso fue que una noche en medio de una ministración de las alabanzas se activo la Ciencia de Dios en mi y pude ver la respuesta de esa petición en camino y la dije porque era para dos mujeres mas ademas de ella. Ella confió y descanso en esa palabra y luego de un mes de haber visto con los binoculares de Dios el regalo que traía su sello de aprobación mi hermosa hermana y amiga en la Fe me da la maravillosa noticia de que esta embarazada. ¡Su petición fue otorgada! Esto solo lo logra la audición espiritual. Hay muchos nobles en nuestro entorno llorando silenciosamente y hay muchos sacerdotes ensordecidos. Hubo un caso en el Antiguo Testamento de ensordecimiento espiritual y fue el del Sacerdote Eli;en el Libro 1 de Samuel. Este hombre juzgo erróneamente a una mujer angustiada por su esterilidad, y el dolor de su corazón era tan grande que llorando delante de Dios lo hacia silenciosamente, dice la biblia que solo movía sus labios pero a causa de su quebranto sus palabras no se escuchaban, y el sacerdote la tuvo por ebria y la reprendió. Solo cuando ella le dijo el motivo de su quebranto fue que el tomo la desicion de bendecirla y despedirla en paz .  La compasión debe reinar en el corazón del sacerdote, y uno de los casos mas maravillosos de compasión sacerdotal fue el de Moisés, quien logro evitar en muchas ocasiones juicios destructivos  merecidos para el pueblo de Israel y solo porque este maravillosos hombre conocía la bondad y misericordia de Dios y sabia como calmar su enojo. El sacerdote que intercede siempre debe apelar a la compasión, amor, misericordia y justicia de Dios, ya que este no lo hace para obligar a Dios a actuar a su favor, sino para mover el corazón de Dios a favor de aquel por el cual esta intercediendo. Cuando el sacerdote intercede con aguda audición espiritual, es decir; con el discernimiento de espíritu experimenta una empatia tal que se fusiona con el dolor y la necesidad de aquel por el cual esta mediando. Es increíble como el Apóstol Pablo pudo escuchar el gemido de la Creación por la manifestación de los hijos de Dios. Gemido en el original hebreo significa llorar con dolor entrañable, es decir, desde lo mas profundo de tu ser. Es por ello que cuando en la intercesión nos fusionamos tan perfectamente con el Espíritu Santo experimentamos su gemido; lo sentimos, lo vivimos, somos uno con su dolor por el ser humano y esa es la intercesión perfecta. 
  Ser un Dios milagroso solo le corresponde a El, pero ser sacerdotes compasivos nos corresponde a nosotros.
¡ Aun hay lagrimas de nobleza que enjugar!

domingo, 28 de agosto de 2016

A Cuenta Gotas.



Muchas veces juzgue en mi interior al joven de la parábola del Hijo Pródigo, porque lo veía tan injusto con su padre y su hermano; pero también he escuchado grandes hombres y mujeres de Dios cuestionando la actitud del hermano mayor al enterarse de la fiesta que se estaba llevando a cabo por el regreso del «sinvergüenza e irresponsable» de su hermano menor.
Analizando el contexto cultural de esa época puedo entender que ambos actuaron en su momento de manera razonable. Leyendo la oración del Padre Nuestro y orando en mi negocio, el maravilloso Espíritu Santo me trae un rhema, es decir; hace que está palabra cobre vida en mi espíritu «El PAN NUESTRO de CADA DÍA dánoslo HOY». Jesús cuando oro usó de éste recurso que por derecho le corresponde a un hijo en la herencia. Fue el mismo recurso que activó el joven protagonista de la parábola del hijo pródigo. El tenía derecho a recibir su herencia sin ningún impedimento, sólo que éste derecho podía ser contraproducente si se solicitaba con las intenciones equivocadas, que fue lo que aconteció con éste joven quien a la hora de hacer dicha solicitud no pensó en invertir o seguir produciendo para el beneficio de la familia, sino que por en contrario él pensó en disfrutarlo todo con sus « amigos» quienes (puedo cometer el atrevimiento de suponer) influyeron mucho en ésta desicion que lo lleva a darle rienda suelta a su insensatez juvenil.  Y digo «insensatez juvenil» porque ¿Qué joven de hoy dia no quiere tener dinero para malgastar? ¡Si! Malgastar;  que es lo mismo que estar gastando en aquello que es innecesario, efímero.
Si realizáramos una encuesta con la siguiente pregunta: ¿Su te obsequiaran una cuantiosa suma de dinero, que harías con ella? La mayoría de esos jóvenes responderian lo siguiente. « Me compraría un vehículo» otros «Me compraría el celular de última generación que esté en el mercado» alguno diría «Me compraría mucha ropa de marca y zapatos» Los más osados te dirían « Me iría de viaje con mis amigos a recorrer el mundo» y quizás uno o dos te dirían « Compraría una casa para mi o para mis padres? Pregúntate por un minuto ¿Con cual grupo te identificas? Y es que el joven en lo que se fija es en su necesidad apremiante, ya que es egocéntrico por naturaleza; pues su mente está cargada de muchos deseos que se encuentran encerrados, y cuando le asomas la posibilidad de llevarlos a cabo, eso representa una puerta llamada libertad. Es por eso que el Apóstol Pablo en una de sus epístolas hace énfasis a no usar la libertad como ocasión para darle rienda suelta a los deseos de la carne, recomendación que aún sigue en vigencia hasta el día de hoy.
La disciplinada administración y la autoridad de su padre no le permitían a éste joven protagonista de la parábola desenfrenarse y el quizás sentía que no era justo, y es por ello que usó del derecho y reclamó toda su herencia. Y como « Tal es el corazón del hombre, así es él» según Proverbios, lo primero que éste joven hizo fue irse de su casa, buscar a sus amigos y malgastarlo todo en mujeres, bebidas y parrandas.
Lo triste de esta historia es que cuando se acabó el dinero, también se acabaron los amigos. Dios siempre va a permitir que se te acabe todo el dinero y de ese modo separarte para siempre de tus «amigos» por que es de la única manera que puedas ser próspero. Fue apacentando cerdos donde éste joven entró en razón y se acordó de todos los beneficios de tener una casa, un padre y una familia.
La administración es la profesión que pocos jóvenes quieren estudiar porque tiene que ver con muchos números y te explota el cerebro. Típico; ¿A quien le gusta detenerse a pensar de manera reflexiva? ¡A pocos! Los números te mantienen alejados de los conflictos y traen orden. Cuando nos dedicamos a sacar cuentas de los errores que hemos cometido y de las consecuencias que han ocasionado dichos errores procuramos corregir nuestra forma de pensar y por ende de actuar.
Dios siempre ha procurado que sus hijos sean buenos administradores, y es por eso que dentro de la oración del Padre Nuestro encontramos está hermosa frase « El pan nuestro de CADA DÍA dánoslo HOY» Jesús no le estaba pidiendo al Padre el pan del vecino, ni en pan de los ángeles; el PAN que Jesús respetuosamente estaba demandando en dicha oración era la porción que Dios tiene reservada para cada creyente. Hay en el Reino de Dios una cuenta de ahorro habilitada para cada hijo y mientras más incrementes esos ahorros en los cielos mayor será su acumulacion a tu favor; Jesús dijo: No hagáis tesoros en la tierra donde el orín corrompe, haceos tesoros en los cielos, donde los ladrones no minan ni hurtan. Es por ello que el diezmo, la ofrenda y todo el bien que hagas a tiempo y fuera de tiempo se convierte en ese ahorro que se acumula en el Reino a nuestro favor.

Ahora bien; Jesús no hablo de «El pan nuestro dánoslo HOY» como su sólo tuviéramos una porción para ese día.  Jesús dijo: « El pan nuestro de CADA día» ahí esta el secreto; Jesús lo que estaba diciendo en la oración era «Padre, estoy preparado para administrar los recursos que tienes destinados para alimentarme por esta semana. Danoslo HOY; es decir, lo administrare de modo que cada día habrá alimento ( pan) en mi casa. El hijo pródigo lo pidió todo y lo malgasto en un instante , no pensó en los días por venir y por ello sufrió el hambre y la pobreza que trajo su alocada desicion. Jesús en cambio nos enseña a orar convenientemente, consciente de la responsabilidad que tenemos de administrar los recursos que el Padre nos ha entregado. Ahora bien; el detalle del ¿ Porque el Padre aveces no suelta esos recursos? La respuesta es muy sencilla. El Padre sabe que la intención de nuestro corazón no es la correcta, y por eso nos bendice a cuenta gotas. ¿Es Dios injusto? ¡Claro que no! Precisamente porque él es bueno y justo evita que despilfarremos lo poco o mucho que tengamos en las reservas del Reino. El Apóstol Pablo escribió: « En tanto que el heredero es niño, en nada difiere de un esclavo aunque es dueño de todo» parafraseando sería  «Mientras el heredero sea inmaduro pensando y actuando de manera infantil, en nada se diferencia de aquel que no tiene derecho a nada, aunque sea dueño de esta gran fortuna». Y luego nos quejamos con Dios y lo hacemos responsable de nuestra situación económica. Debemos estar conscientes de que todo lo que llega a nuestras manos es de parte de Dios para administrarlo.
Y aveces hasta de manera irreverente lo cuestionamos con preguntas como: ¿Porque aquel varón tiene prosperidad y yo no? La respuesta es muy sencilla; Porque aquel varón a madurado y le ha demostrado a Dios que está preparado para administrar su herencia. ¿ Y cómo se puede saber eso? ¡Fácil! Dios le ha pesado el corazón. Debemos entender algo nosotros los hijos, y es que nuestro Padre no puede ser burlado. Hay muchos que están preparados para administrar sus riquezas, pero tienen un pequeño problemita ¡No le quieren dar la Gloria a Dios! Se jactan en su trabajo, dándole la gloria a sus esfuerzos y a su brillante genialidad y a sus habilidades. Como Dios conoce el futuro de todo lo creado, él le advirtió a los israelitas lo siguiente: « Cuando entres a la tierra que yo te daré, y luego que habites casas y comas del fruto del campo y bebas de la vid; ¡cuidate! de decir en tu corazón mi mano (esfuerzo) me dio todo esto; porque yo soy quien te da el poder de adquirir las riquezas a fin de confirmar mi pacto. Imagínate; el poder de adquirirlas , ni siquiera de hacerlas. Ya nuestra riqueza está hecha en el Reino de Dios, sólo la desata 
1) La intención correcta del corazón.
2) La madurez para administrarla.  Y estos bienes bien administrados son lo que nos darán alimento, vestido, calzado y bienestar todos los días de nuestra vida.
El hijo mayor cuando se le acerca al Padre en un tono de reproche argumenta « A mi no me has dado nada para gastarlo con mis amigos, y a éste que lo malgasto todo le preparas fiesta y banquete» pero que conmovedora respuesta le dio el Padre a este muchacho que a pesar de tener guardado en su corazón los mismos deseos de su hermano menor, decidió obedecer por amor a su Padre. Yo imagino por un momento al Padre rodeándolo con su brazo y mirándolo con ternura a los ojos diciéndole: Hijo; todo lo mío es tuyo; todo. Ya el joven rico no tenía nada; lo único de valor que se le devolvió fue la familia. El anillo representativo de su autoridad como hijo; el vestido y el calzado representativo de un cambio de vida. Ya no sería más un mendigo sin familia sino que podía vivir dignamente; pero todo lo que quedaba de la herencia le correspondía al hijo mayor, y sobre todo la confianza del Padre quien vio en el hijo mayor las cualidades de uno que le daría continuidad al negocio que brinda bienestar a la familia.

Lo único que Dios pide de nosotros es que seamos hijos dignos de confianza. Cuando Jesús estaba en la tierra llevando a cabo su Ministerio el Padre dijo de él lo siguiente: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco». Brindarle complacencia a nuestro Padre Celestial es lo que debe predominar en nuestras vidas. 

Esa es la madurez que se amerita para administrar nuestros bienes espirituales y materiales y de ese modo nuestro Padre será glorificado en nuestras propias vidas.


jueves, 25 de agosto de 2016

En la Silla del Gran Juez.


Me sucedió hace algunos años algo lamentable que me marcó, pero cuya cicatriz hoy sigue siendo un marco referencial de que la voluntad de Dios para mi vida siempre será para bien.
 Yo me encontraba en un desenvolvimiento ministerial maravilloso, mi comunión íntima con Dios crecía cada día, era impresionante ver trabajar al Señor en mi y a través de mi y sobre todo gozaba de paz. Pero; una noche mientras ministraba al Señor en una congregación amiga, un profeta movido por sus emociones y sentimientos lanzó una profecía que como lanza quedó clavada en mi alma, dando un golpe certero que dejó por un tiempo lisiado mi Ministerio.
Después de esa palabra «profética» mi vida no fue la misma. No consulté con Dios esa palabra sino que la creí y empecé a hacer cosas que el Señor no me había ordenado hacer ,y tome decisiones que él no me había ordenado tomar. ¿Las consecuencias? Un desplome estruendoso. Para cuando me vine a dar cuenta de que mi vida iba en picada ya era demasiado tarde, porque lo que Dios me había ordenado hacer lo dejé a medias para seguir los impulsos de un corazón enseguecido por la mentira y el error.
Nunca olvido esa noche donde yo estaba preparándome para cometer una locura, cuando la frustración, el enojo conmigo misma y la amargura habían invadido mi raciocinio y me sumergieron en la más densa oscuridad espiritual. De repente tocan al portón de mi casa y ahí estaba la voz de una gran mujer, invidente y maravillosamente profeta. Así es, ¡Otra profeta! Hablándome y confrontandome Dios mismo a través de ella. La mujer vivía por la curva de Molina y yo vivía en San Francisco, estábamos bastante distanciadas geográficamente,y ella bañándose escucha la voz de Dios que le dice: Ve a casa de Ana María porque está planeando quitarse la vida. Ella se apresura a salir, no conoce la dirección de mi casa, no tiene vehículo así que debe tomar un carrito por puesto o autobus, se dirige a casa de una hermana que también vivía en San Francisco le dice lo que yo pensaba hacer y ambas buscan al Pastor que si tenía vehículo y llegan a mi casa como a las nueve de la noche. ( Todos esos detalles lo supe día después) Y al sacarme de mi habitación me dijo «¡Suelta a ese que has tomado. Sueltalo! Evitale un juicio. El tumor cuando se estirpa duele, pero después viene la sanidad» Y otras palabras más.
Yo en ese momento me sentí el ser más miserable del mundo; sentía que no merecía a Dios. Pero ahí estaba mi Señor dándome órdenes. Obvio por completo mi plan de suicidio y sólo se dedicó a darme instrucciones.
Me costó soltar a ese asesino, ese profeta cuya profecía había traído tanto desastre a mi vida; pero lo que más me costó fue perdonarme a mi misma. Yo me decía ¿Si te permitiste matar tu amor y devoción por Dios, que más da que mates también tu cuerpo? Ese era mi argumento.
Fueron meses fuertes los que vinieron después, pues mi alma se negaba a olvidar, pero el amor de Dios fue llenando esos espacios vacíos y fue restaurada mi relación con él. ¿Las consecuencias de mi error? Una disciplina de parte de Dios que duró 12 años. Siempre fui consciente de esa disciplina que amé,  valore y  cumplí.
Hasta este día han sido muchos los asesinos que he tenido que soltar.
El primero que libere fue: al asesino de mi anhelo de ser una gran deportista; Mi madre, quien no consideró ni por un instante cuanto me iba a desarrollar esa disciplina como persona y terminó de manera egoísta alejandome de lo que era mi pasión. Siempre amé correr, trotar, saltar y levantar pesas. Luego vino el asesino de mi sueño de ser una gran profesional. A ese tuve que perdonarlo por etapas. Estaba en un gran momento de mi carrera como Comunicadora Social, creciendo y dando pasos agigantados, desarrollando mi potencial; pero este asesino por miedo a que mi luz opacara su sombra me atacó, me cerró las puertas y lo peor fue que se aseguró de que ninguna quedará abierta por si quería volver. Este asesino tuvo tres rostros, es por ello que la liberación fue por etapas. Pero al más difícil de perdonar ha sido al asesino que deliberadamente ha matado a mis niños (así he decidido llamar a mi reputación) en etapa de crecimiento. Este asesino me ha causado más dolor que los otros porque es el que ha estado más cerca de mi, al que le he dado mi confianza; es el que ha pasado desapercibido a mi lado, cuyas artimañas han destruido muchas veces la imagen que me he labrado con tanta abstinencia; y es que de esos hay tantos a nuestro alrededor, que cuesta reponerse.
Hay asesinos de alegrías que te llevan a vivir en una amargura constante; asesinos de risas que marcan tu rostro con la tristeza.

Yo pude identificar a esos asesinos, pero para hacerlo tuve que armarme de valor pues vivía de funeral en funeral, hasta que decidí denunciarlo y entregarlo. Hay quienes no denuncian a sus atacantes porque prefieren tomar la Justicia por su cuenta, y más cuando el sistema judicial humano está tan corrompido. Para mi era más fácil tener a mis asesinos a la vista, custodiados en mi propio retén, sin derecho a un juicio, preparando mi estocada y así vengarme por mi propia cuenta.
Hasta que el Espíritu Santo comenzó a hablarme del amor de Jesús que opera en mi vida desde hace 20 años. Ese es el Amor que ama a sus enemigos, que cubre multitudes de faltas, que persona hasta setenta veces siete al que te lástima. Y luego me llevo a la segunda fase y fue permitirme conocer la Justicia de Dios que opera en mi; esa que no me juzgó según mis obras, sino que me absorbió de todas mis maldades, esa que me lleva a hacerle al prójimo lo mismo que quiero que me hagan, esa que no está para condenar al mundo sino para salvarlo. Dios está interesado es en redimir a la humanidad, no en destruirla.
Cuando el peso de la benignidad del Espíritu Santo cayó sobre mi, entonces me arrepentí de corazón por haber odiado, por haber esperado como Agar, a un tiro de arco para ver caer a esos enemigos que me habían herido sin razón. Al igual que Jonás me enoje muchas veces con Dios y le demande Justicia para mi; y es que aveces, somos tan humanos que si nos dan la oportunidad de ser Dios por un minuto acabaríamos con la mitad de la raza humana.
Es tiempo de soltar las gargantas de aquellos que nos ultrajan y nos persiguen injustamente. La justicia se basa en el amor, ya que éste es el pilar fundamental del Reino de Dios al cual pertenecemos. El amor no es un sentimiento, es una cualidad que nos caracteriza como hijos de Dios. El amor es expresivo, pulsatil, siempre lo vamos a sentir aunque sea de manera muy mínima, siempre está ahí.
Dejemos que sea Dios el que decida lo que merece, o no, aquel que nos hizo daño; dejemos que sea el Gran Juez el que pese los corazones y emita la sentencia que considere su justicia; porque al fin y al cabo lo importante de saber que el asesino está en las manos de Dios es que lo hemos soltado y lo hemos liberado de la cárcel que en nuestro corazón le habíamos construido.
Y es que por principio de Justicia Dios nos enseña a ser justos. Jesús dijo: «El que aborrece a su hermano es homicida» ¿Y, a cuantas personas no hemos aborecido alguna vez? ¿A cuantas no le hemos causado tristeza? ¿A cuantas personas no hemos defraudado?¿ A cuantas no hemos herido injustamente con palabra o actitudes? ¡Oh! sí el Señor se detuviera a considerar nuestras debilidades o injusticias ¿Cómo podríamos permanecer delante de su presencia? Pero gracias a Jesucristo que está cada día abogando por nosotros ante el Padre es que somos absueltos de todos nuestros errores diarios.
Las armas de nuestra milicia no son canales, es por ello que no hay razón alguna para tener almacenada esa artillería emocional que a la final a quien le hace daño es a nosotros mismos.
El que perdona olvida. Es tiempo de olvidar, perdonando; levantarnos y dejar la silla vacía para siempre.

miércoles, 24 de agosto de 2016

La Altivez. Un Enemigo Letal.


 Los israelitas, luego de pasar el Jordan comenzaron a conquistar la tierra prometida por medio de batallas donde Jehová se involucró directamente. Además de los mandamientos, les dio ordenanzas y estatutos que garantizaban su seguridad, pero sólo había un requisito que aseguraba las victorias, y era; la obediencia.
  La obediencia es un requisito sine qua non para entrar al cielo, a la misma presencia de Dios. La obediencia es el lazo que mantiene unido al creyente a la Justicia, a la Santidad, a la Verdad, a la Fe y al Amor de Dios; y estos cinco principios son fundamentales en su Reino.
  Jehová Dios le dejó claro a Israel que al pasar el Jordan y empezar a conquistar el territorio de los cananeos, heteos, jebuseos, zifeos, debían arrojarlos de ahí, evitando concertar cualquier vínculo con ellos porque por ser ellos una nación perversa era que Dios los arrojaba de esas tierras. Pero Israel tan parecido a nosotros en muchos casos, en un acto de desobediencia plena no los hecho, sino que los hizo tributarios convirtiéndolos en leñadores y servidores dejándolos en el territorio en calidad de esclavos.

 Uno de los primeros indicios de la altivez en la vida del creyente es precisamente buscar pagarle al prójimo con la misma moneda y hasta darse el lujo de darle vuelto.

  Entre los aspectos que caracterizan la altivez en la vida del creyente o del ser humano se encuentran los siguientes:
1) La Desobediencia. Al igual que el pueblo de Israel el creyente sólo mira su día a día, y en su desobediencia se acostumbra a ajustar el propósito de Dios a sus comodidades. Algo que me sorprende de este pasaje bíblico de Jueces capítulo 1:27-36 es que la altivez no te permite ver tus debilidades, te convierte en autosuficiente y por ende te hace esclavo de las circunstancias y de los que te rodean.
Israel en su altivez nunca entendió que ellos no eran nada sin Dios. Salieron de Egipto gracias a los milagros portentosos que Jehová hizo. De no haberse divido el mar rojo por el poder de Dios, los egipcios habrían masacrado a esa gran multitud de israelitas, pues esta gente era cobarde por naturaleza, y aunque hacian alarde, sólo vivían de apariencias y cuando les tocaba enfrentar grandes peligros se volvían a Dios llorando e implorando su auxilio. Y eso mismo acontece con nosotros, que nos jactamos de lo que podemos hacer en Cristo Jesús, hacemos alarde de nuestras capacidades, pero cuando nos encontramos con el mar rojo de frente y escuchamos el tropel de los problemas por detrás entonces buscamos a Dios desesperadamente.

El altivo no se acerca a Dios , por eso Dios lo mira de lejos. El altivo busca los argumentos necesarios para justificar sus actitudes y acciones



2) Perdida de la Visión. Un caso de altivez perfecta fue la de Sansón. Este hombre fue llamado por Dios con anunciamiento previo, indicando el Ángel de  Jehová como debía vivir y conducirse, y aún así jugaba con el pecado desobedeciendo a Dios y justificando sus acciones. En su astucia fue prendido y cuando creyó que saldría bien librado de esa emboscada cayó preso. Fue víctima de vituperios, humillaciones, y perdió sus dos ojos literalmente.
   El altivo no ve el futuro porque no lo conoce; pero Jehová Dios si lo conoce y es por ello, que le indica al creyente lo que debe hacer y como debe vivir a fin de evitar las consecuencias que sólo Dios en su Omniciencia puede ver.
Debemos entender que la altivez es un pecado espiritual. Opera para destrucción, fomenta las rebeliones y causa la muerte. 
El altivo llega a ver a todos y aún a Dios mismo como su enemigo porque no se ajustan a sus estándares mentales y egoístas.

El antonimo de la altivez es la humildad.
Jesús dijo: Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón.

La humildad no es una expresión, es una actitud por eso no permitas que la altivez marque tu existencia.

domingo, 6 de marzo de 2016

La Dulce Espera



Estamos viviendo tiempos tecnológicos donde la velocidad cobra auge en nuestra sociedad modernista, lo que hace que la espera solo sea cosa del pasado, dándole un giro a la población quienes en su gran mayoría prefieren lo  rápido, fácil y aquello que garantice una vida mas tranquila, sin tener que pasar por el afán que conlleva el día a día.
Es increíble salir a la calle y ver como la sociedad se introduce en un túnel capaz de llevarlos a cumplir  sus deseos con tan solo un clic. Desde los dispositivos celulares se pueden transmitir imágenes importantes y aun se logran tramitar documentos bancarios, hacer transferencias de dinero, pagar cuentas de servicios y obtener información desde cualquier destino.
La tecnología abarca desde los emporios empresariales hasta el humilde espacio de las amas de casa. Ahora bien; ¿si la tecnología es tan importante para muchos y esto conlleva a que el ser humano en la actualidad pretenda vivir a toda prisa; por qué la iglesia de Jesucristo se ha dejado arropar por este mismo sistema?
Para Dios la espera es lo más importante. Son muchos los versículos bíblicos que nos invitan y nos sugieren esperar. El Salmo 27:14 dice “Aguarda a Jehová; esfuérzate y  aliéntese tu corazón; si, espera a Jehová”.  Del mismo modo el Salmo 31:19 dice “¡Cuan grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!”  En este caso particular el Rey David entendió la gratificación de una dulce espera pues para nadie es un secreto que cada salmo fue escrito en situaciones adversas. Y son muchos los hombres en la Biblia que recibieron grandes recompensas por esperar.
Estamos acostumbrándonos  a tenerlo  todo con tan solo el chasquido de nuestros  dedos que,  pasamos por alto un pequeño detalle, y es que; en el Reino de Dios la velocidad solo le corresponde a Él, y la espera le corresponde a sus hijos. Nos hemos involucrado tanto en el sistema tecnológico mundial, que; ahora somos nosotros los que pretendemos obtenerlo todo con tanta prisa, y por ende, a Dios lo dejamos esperando. Y;  aunque suene irónico, la mayoría de las personas que viven de manera apresurada, son las que mas incurren en el mal habito de la impuntualidad.
Cuando  el profeta Elías mato en el monte Carmelo a los cuatrocientos sacerdotes de Baal, huyendo de la  Sacerdotisa principal de este culto pagano llamada Jezabel , caminó 40 días y 40 noches (equivalentes a 150 km)  hasta el monte de Dios. Pero eso no era suficiente, pues luego ahí en la cueva donde se escondió, tuvo que esperar cuatro acontecimientos naturales para escuchar al final la voz de Dios. Y de verdad no se que significado tenga para un creyente en la actualidad escuchar la voz de Dios; pero para un profeta de la jerarquía de Elías, escuchar la voz de Dios era fundamental y por ende una necesidad apremiante.
Luego de la salida de Egipto y la permanencia de los israelitas en el desierto, Moisés subió con su asistente Josué al monte a recibir instrucciones de Dios acerca de las leyes que regirían la vida del pueblo. A Josué se le da la orden de esperar “solo” en cierto lugar del monte, mientras Moisés subía unos metros más a la cumbre para encontrarse con Dios.

Ahora bien, luego de transitar hasta la cumbre del monte, Moisés tuvo que esperar 40 días mas para que Jehová Dios le hablara y poder ver su gloria y; fueron tantos los días que Moisés paso en el monte que los israelitas se hicieron un becerro de oro porque pensaron que Moisés había muerto.
En nuestros tiempos nos resulta todo un tedio esperar. El salmista escribió en un momento de dificultad lo siguiente “Pacientemente espere en Jehová; y se inclino a mi, y oyó mi clamor” Salmo 40:1.


Hubo un Rey de Israel llamado Saúl, de la tribu de Benjamín; que fue desechado por Dios por el simple hecho de hacer todo lo contrario a lo que se le ordenaba; y la razón era que su impaciencia lo llevaba a tomar decisiones apresuradas cuestionando las ordenes puntuales de Dios, cayendo en un estado de desobediencia total.
El ser humano esta acostumbrado a esperar solo aquello que le conviene satisfactoriamente. Los fanáticos de algún grupo musical emplean horas  y horas esperando una presentación; y si es única, se quedaran incluso a dormir en los lugares donde se llevara a cabo el concierto. Los cinéfilos (amantes del cine) pasan largas horas para comprar boletos y ver la película que este en el tope de la popularidad. Están también los que anhelan un empleo y van a su respectiva entrevista; quienes ven transcurrir las manecillas del reloj delante de sus ojos, pero su deseo de obtener el empleo los seduce de modo que la espera se hace placentera. Es increíble ver a los empresarios o vendedores profesionales esperar largamente algún cliente con quien deben cerrar una venta o un negocio importante.
Pero cuando la espera tiene que ver en lo referente a Dios y su Reino, entonces el panorama cambia. Si ayunamos, queremos que al final del ayuno Dios nos responda, y si no lo hace; entonces nos desanimamos y hasta nos enojamos con Él. Si estamos en medio del servicio queremos que la alabanza termine rápido, para que pase el predicador, corte la predicación y el servicio llegue a su fin. Lo peligroso es que, cuando el creyente comienza a sentir tedio por todo lo referente a Dios, es una clara señal de que su vida espiritual va en descenso. No se puede amar a alguien y  sentir tedio a la vez por ello. Una de las razones por el cual el noviazgo se hace placentero es por los momentos de espera que nos ocasiona; pues en esos instantes la dulzura llega por el solo hecho de saber que estaremos cerca del ser amado.
De igual forma sucede en nuestra relación con Cristo. Dios siempre ha recompensado la espera de sus hijos. El profeta Isaías en su libro escribe lo siguiente “Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran alas como las águilas, correrán y no se cansaran, caminaran y no se fatigaran” Isaías 40:31.
Esperar significa confiar; confiar significa creer; el creer te lleva a recibir y el recibir es sinónimo de recompensa. 


Grandes hombres y mujeres en la Biblia fueron procesados en la espera. Algunos se desesperaron y perdieron la bendición; pero los que aprendieron a obedecer y superaron los procesos se convirtieron en grandes instrumentos en la mano del Señor Dios del Cielo y de la Tierra, a quien es la Gloria, el Poder y la Alabanza por los siglos delos siglos.

Lo que debemos entender y asimilar es que todo creyente es procesado en la espera.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El Guiso Perfecto.



Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo. Hechos 9:31.

No hay nada más satisfactorio que hacer una comida que reúna los requisitos indispensables para que obtenga el gusto, el olor y el color que ameritan  los mejores chef, ya que de ello dependerá el disfrute de los comensales que degustaran de tan exquisito plato.
Del mismo modo que nos preocupamos por alimentar de manera perfecta nuestro cuerpo disfrutando de alimentos sanamente preparados, es necesario ocuparnos de darle una alimentación balanceada a nuestro espíritu, pero; para ello  necesitamos de ciertos ingredientes que harán de nuestro alimento espiritual una delicia.
A  continuación conoceremos cuatro ingredientes para el crecimiento del creyente.

1) PAZ. Muchos  de los que hoy estamos  aquí es porque necesitábamos paz. Paz viene del término hebreo  Shalom. El Apóstol Pablo en todas sus cartas hacia referencias a la paz. La paz es la ausencia de guerras y disturbios y puede transmitir la Idea de salud, bienestar y calidad de estar completos. Salmo 23.
Las ovejas son animales pacíficos que para poder multiplicarse necesitan estar en estado de comodidad. Necesitamos desactivar los conflictos en nuestras vidas,  debemos mantener el extinguidor activado para que cuando venga el conflicto lo apaguemos. La gente viene del mundo cargadas de conflicto y cuando llega a nuestras congregaciones desean  beber del arroyo.
No podemos evitar que los conflictos vengan, pero si podemos evitar que entren a nuestros hogares. Debemos convertirnos en pacificadores.

2) DESARROLLO.  El desarrollo viene debido a la acción de un agente, y el agente de llama Ministerio. Había un ministerio Apostólico en  Pedro quien comenzó a predicar en muchos pueblos y por eso hubo un crecimiento en todos los lugares donde se predicaba. El deseo del Señor es tu desarrollo, tu edificación a fin de que te parezcas más a Jesús. Mediante la acción del ministerio comenzamos a cambiar, a hablar diferente. Hay muchos Paradigmas y religiónes que han bloqueado la acción del ministerio. Una iglesia que se desarrolla crece.

3)  EL TEMOR AL SEÑOR.  El temor puede ser saludable y permite que la persona Camine con cautela. Ahora bien el temor del señor es saludable y consiste en reverencia y por ello es sano. Cuando llegamos en la iglesia, en los sitios laborales o en nuestros hogares y entendemos que el Señor está ahí, hay reverencia. Por eso debemos cuidar que nuestras palabras y nuestros hechos no desagraden al Señor, eso es temor al Señor. El temor a Jehová te mantienen en santidad y sin santidad nadie le vera.
La falta del temor al Señor va a desatar ira. 2 crónicas 19:4-10. Las falta del temor a las autoridades puestas por Dios, como en el caso de Moisés, cuando el pueblo lo atacó y lo cuestionó,  Dios les dijo "cuando yo hable con mi siervo  Moisés lo haré cara a cara, ¿Porque no tuviste temor de hablar contra él?" Cuando hablamos de nuestros hermanos nos convertimos en homicidas. Cierto grupo fue a orar por una mujer, y para entrar a la casa debían abrir la puerta con dificultad, ya que tenía demasiadas cerraduras, cuando entraron y cerraron la puerta comenzando a orar  la mujer se endemonió, y una de la hermana responsable de la ministración salió huyendo despavorida abriendo todas las cerraduras que difícilmente se podían abrir. No debemos temer al diablo sino a Dios, porque el Ángel de  Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.


  4) EL ESPÍRITU SANTO.
En nuestras vidas debemos tener el abonar del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no se moverá en aquellos que están en condición de pecado. Algo que frena el mover del Espíritu Santo en la iglesia y en la vida del creyente es el pecado. Lo otro que bloquea el mover  del espíritu Santo es la constricción por apedreo religioso. Un hombre de Dios llamado Esteban, lleno del poder de Dios llego a el sanedrín donde se reunían los teólogos y eruditos de la ley, y este hombre comienza a darle una clase de catecúmenos, hablándole de los procesos que el  pueblo de Israel tuvo por estorbar el mover de Dios a causa de la envidia, porque fue por envidia que los hijos de Jacob vendieron a José a Egipto.
¿Cuántas veces hemos matado a algún hermano o hermana por hablar mal de la congregación? En algún momento dejamos de ver el mover de Dios y por eso no lo entendemos, y por ignorantes pecamos apedreando a aquellos en quien  el Espíritu Santo se está moviendo.
Los hombres del sanedrín mataron a Esteban ignorando que el Señor levantaría a otro que golpearía con mayor fuerza la religión como lo hizo luego el Apóstol Pablo. Es necesario dejar que el Espíritu Santo se mueva. Ya no lo tengamos encarcelado impidiendo que explote la bomba que va a permitir que otros lleguen al Evangelio.

  No hay nada más triste que vivir un Evangelio donde no habita el Espíritu Santo.


David dijo: "Prefiero un Día en tus atrios, que mil fuera de él" Es necesario dejar que el Espíritu Santo sazone nuestras vidas.

miércoles, 29 de abril de 2015

En la Cueva.


Una cueva o caverna es una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida. 
A veces es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Generalmente son húmedas y oscuras; en algunas solo cabe una persona, mientras que en otras, como la red del Parque Nacional Mammoth Cave de (Kentucky), tienen kilómetros de extensión. Hay cavernas muy profundas como en Abjasia, donde se alcanza el mayor desnivel en Krubera-Voronya con más de 2000 mts bajo el nivel de la superficie.
Cuando leemos en la Biblia las historias del Antiguo Testamento, nos encontramos con grandes hombres de Dios que usaron cuevas o cavernas, para esconderse de los enemigos, como lugar de refugio y para ser descubiertos y transformados.
Uno de los hombres más notables de la Biblia es el Rey David. Siendo un joven pastor de ovejas, fue ungido como Rey de una Nación. Siendo Rey; aun sin trono ni corona, mato a un gigante Filisteo para salvar al Rey que Dios había desechado y que él sucedería. Pero aunque este hombre llego a ser reconocido por sus capacidad de liderazgo, su valentía en la guerra, y por reunir los requisitos que Jehova Dios requería para estar delante de él (pues era conforme a su corazón); en esta oportunidad no centrare mi articulo en este valeroso hombre, sino en otros que al igual que David enfrentaron muchas dificultades en sus vidas, y que pasaron de ser hombres de cuevas y cavernas, a hombres de ejércitos, batallas y victorias, cuyos nombres y hazañas quedarían registrados para siempre en la Galería de Los Valientes de Renombre de Israel.
1 Samuel 22.1-2 "Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres."
Imagínate lo que significa estar huyendo, estar perseguido por alguien más fuerte que tú. Tal vez estarías deprimido, angustiado, sintiéndote solo y abandonado. Probablemente pensarías que Dios se olvidó de tí. ¡Y para completar ahora vienen a tí 400 con problemas peores.! ¿Qué clase de ánimo podrías recibir de ellos? 400 endeudados que solo piensan en que lo han perdido todo. 400 afligidos cuyo corazón ya no encuentra razones para seguir adelante, que tal vez solo quieren compasión. 400 amargados que solo saben quejarse de la situación. ¡Y te hacen el jefe de ellos.! ¡Soy el Jefe de los endeudados, afligidos y amargados.! dijo David.... como si no tuviese problemas, ahora tengo 400 que creen que yo los puedo ayudar...

Adulam, que en hebreo significa "refugio",estaba situada en las colinas occidentales de Juda, a unos 27 km al Sur Oeste de Jerusalen y a 16 km al Sur Este de Gad.
Fue  ahí en Adulam donde David conoció a los hombres que a partir de ese momento darían aun sus propias vidas por defenderlo y defender su reino. Estos hombres estaban endeudados, afligidos y en amargura de espíritu.
Cabe resaltar que estas tres características no son los requisitos que nosotros pediríamos para traer líderes a nuestro servicio en cualquier área. 
Una persona afligida esta en constante decadencia. Su bipolaridad no le permite realizar las tareas que se le asignan. Los afligidos están entristecidos todo el tiempo. se desaniman rápidamente.. y así estaban muchos de estos hombres. 
Para nadie es un secreto que Samuel le había advertido al pueblo de Israel de todos los padecimientos que el Reinado de Saul traería para sus vidas. Serian diezmados sus viñas, sus ganados, sus trigos y sus cebadas; sus hijos aun muy jóvenes serian reclutados para el ejercito real, y sus doncellas llenarían el harem del monarca; sin contar con la cantidad de hectáreas que el Rey tomaría por puro placer. (1Samuel 8:11-17)
Saul como Rey demostró su falta de liderazgo desde un principio, antes de que llegara David al campamento a matar a Goliat ya Saul había sido confrontado dos veces por Jehova Dios al punto de ser desechado. Es probable que estos hombres escondidos en la cueva de Adulam eran algunos desertores del ejército de Saul. Dentro de estos 400 hombres también se encontraban algunos endeudados. Las deudas siempre han sido motivo de maldición. Una persona endeudada lo primero que pierde es la paz. Se ha comprobado que las deudas traen insomnio a una persona y eso hace que todo su sistema nervioso se altere, de manera que la intranquilidad pasa a gobernar completamente su vida. Es por ello que una persona endeudada lo primero que opta es por esconderse.
Pero he aquí la condición que más me llama la atención de alguno de estos hombres: Los que tenían amargura de espíritu. 
En el original hebreo la palabra aquí usada por amargura es: descontento. En términos  generales  se encuentran apesadumbrados, molestos, inconformes, insatisfechos  Muchas veces  hasta  con ellos  mismos y  con  las circunstancias  que les  rodean.
¿Con qué estaban descontentos los que se allegaron a David en Adulam? Ya hemos mencionado la posibilidad de que se encontraran, - al igual que David-,  perseguidos por Saúl.. Si leemos la historia de Saúl nos podremos dar cuenta de lo que les estaba molestando.  Vemos en el capítulo 8 de 1ra de de Samuel  las advertencias de Dios para el pueblo si él accedía a darles el rey que ellos pedían.  No iba  a ser  una vida  muy  fácil  la que  les   esperaba.  Al correr del tiempo y más aún cuando Saúl se dio cuenta que Dios había escogido a David  para  reinar  sobre  su pueblo, la vida del pueblo de Israel se vio muy afectada.  Saúl  se había vuelto desobediente a Dios por lo que fue desechado para gobernar [cap. 15].  Estaban siendo gobernados  por  un rey  que  ya  no se  dejaba  guiar  por Jehová Dios.

De modo que si estableciéramos a estos 400 hombres en tres grupos; "Los afligidos" "Los endeudados" "Los  amargos de espíritus" particularmente yo evitaría liderizar al tercer grupo. ¿Por que? Porque son los más susceptibles. Una persona de amargura de espíritu no es materialista; pero si un volcán de emociones y por ende necesita de estímulos emocionales para poder rendir al 1000 % en cualquier labor encomendada. También son los más leales y fieles colaboradores; porque sienten que todos cuentan con el, de manera que nunca se permitirá defraudar a su grupo. Pero, cuando no hay estímulos emocionales en estos individuos, entonces llegan a caer en estado depresivo. Es por ello que la mayoría de las personas que se encuentran en amargura de espíritu, -salvo que el Señor tenga misericordia y conozcan a Cristo-; terminan cometiendo acto de suicidio.
Particularmente, disfruto leer los nombres de esos 30 valientes de renombre que llenan varias paginas del Antiguo Testamento; porque aunque se encontraban en una difícil condición física, emocional y espiritual, lograron discernir la capacidad de liderazgo en David para alistarse y conformar la nueva tropa que le acompañaría durante toda su vida.. Veamos quienes son:
1)Joseb-basebet (tacmonita).(2Samuel 23:8)
2) Eliazar (ahohita).(2Samuel 23.9-10)
3)Sama. (Ararita). 2Samuel 23:11-12).

 Aunque la Biblia registra un total de 37 valientes que conformaban las jerarquías dentro del ejército de David, estos tres que aquí son mencionados nunca pudieron ser igualados por los 34 valientes restantes. Valientes que nunca pensaron encontrar ese nivel jerárquico dentro de una cueva. Porque aunque la formación es necesaria para llevar a cabo cualquier tarea en nuestro entorno; no hay y nunca habrá formación sin vocación.. La vocación siempre definirá lo que eres, mientras que la formación definirá lo que harás, y el como lo harás.

Siempre habrá una cueva de Adulam preparada para cada creyente. En esa cueva muchos líderes ungidos por Dios encontraran al ejército idóneo para cumplir el propósito de Dios en sus vidas y en sus Ministerios. Y también en esa cueva habrán muchos valientes esperando el momento de ser reconocidos por lo que son, y luego demostrar que ese reconocimiento no fue en vano.


 Y aunque muchos no escogeríamos a afligidos, endeudados y con amargura de espíritus; nunca debemos olvidar que los valientes siempre se encontraran; allá en la cueva.

lunes, 11 de agosto de 2014

El precio de la Unción.

Luego que Israel pidió ser como las naciones vecinas, y tener un rey que los gobernara; Dios levanto hombres para que dirigieran a su pueblo conforme a las leyes que Él había establecido en el desierto por medio de Moisés. Durante la travesía por el desierto el único profeta que conoció Israel fue a Moisés. Luego cuando llegaron y conquistaron la tierra prometida, y se contaminaron con las naciones que debían arrojar, Dios levanto otros sacerdotes que también hacían el trabajo del profeta. Pero la contaminación fue tan grande en Israel que aun alcanzo a los sacerdotes y el único que quedaba con temor de Dios era el Sacerdote Eli, descendiente de Aarón, hermano de Moisés, de la tribu de Levi.
Por esta razón Dios produce en una mujer llamada Ana el deseo de tener un hijo, y a su vez produce en ella el deseo de dedicarlo a Jehová Dios bajo el voto de nazareo; lo que llevo al niño a vivir desde los tres años en el tabernáculo de reunión. Ya no había visión ni profecía en ese tiempo, por eso el pueblo vivía en un desenfreno total. Samuel creció en ese ambiente cargado de contaminación, pero nunca se contamino. Fue preparado por Eli en todo lo concerniente al servicio sacerdotal, pero quizás nadie esperaba que Jehová lo preparara como profeta. Después de Moisés, Samuel fue el segundo  en ser reconocido como profeta; tanto que llego a cumplir simultáneamente el rol de Sacerdote, Profeta y Juez para la Nación de Israel. Luego de Samuel como el primer profeta del Reino, se levantaron otros profetas que sirvieron de consejeros al Rey como lo fue Natán durante el fin del reinado de David y comienzo del reinado de Salomón.
Como Samuel y Natán; hubo otros profetas que se dedicaron a exhortar, enseñar y dirigir a la Nación de Israel; no obstante también hubo muchos profetas que se dedicaron a desviar el corazón del pueblo por medio de falsas profecías. Y esta situación desencadeno una lucha entre profetas en ese tiempo que llevo a Jehová Dios a establecer parámetros en sus profetas, es decir; respaldar con  prodigios portentosos y cumplimientos de profecías  al Profeta que Él levantaba.
Es en dicho escenario que hacen su aparición dos Profetas que además  de Moisés, llegaron a mover literalmente el Poder de Dios. Me refiero a Elías y Eliseo. La situación en la que se encontraba Israel era demasiado preocupante. Había traspasado el límite del desorden permitiendo el culto a imágenes paganas que Dios mismo le había prohibido. Además de ello sus reyes concertaban matrimonios con sacerdotisas, es decir; doncellas dedicadas y separadas para estos ídolos paganos con el fin de proyectar Alianzas y así concretar proyectos concernientes a sus reinados. Por si fuera poco también habían creado un sincretismo espiritual, donde adoraban a Jehová Dios en el mismo lugar y en la misma forma que lo hacían con sus dioses paganos. A raíz de esta gran locura Israel se encuentra con un Dios Celoso, el cual en su indignación detiene la lluvia por tres años en toda la Nación de Israel evitando las cosechas, y trayendo una devastadora desolación al Rey. Elías como profeta de Jehová se encuentra con el odio del Rey por causa de la sequia que, por palabra de Dios él había proferido. Además de esto se enfrenta a la Reina Jezabel esposa del Rey y Sacerdotisa principal del Templo de Baal, en monte Carmelo donde obliga a la Nación a decidir servir a Jehová o servir a Baal. Elías prepara un altar donde realiza el sacrificio conforme a lo establecido por Dios, y demanda que el Dios que responda con fuego ese sea el Dios de la Nación de Israel. Luego que  Jehová  Dios responde con fuego y no solo consume el holocausto, sino que también lame el agua de la zanja; este profeta toma cautivo a 400 sacerdotes de Baal y los degüella en presencia de todo el pueblo. Este hecho trae como consecuencia que Elías huya al desierto por causa de la reina Jezabel y después de caminar 40 días y 40 noches, equivalentes a 150 km se encuentra con Jehová para recibir la orden de volver al lugar de donde huía y ungir a tres hombres hasta el momento desconocidos, como lo era Jehu, Azael  y Eliseo. Los dos primeros serian mas adelante ungidos como reyes para cumplir un propósito específico; pero el último de los tres seria ungido  como profeta en lugar de Elías.

En la actualidad muchos desearían estar en el lugar donde estuvo Eliseo. Ser el siervo de un profeta de la jerarquía espiritual de Elías, ser enseñado en toda la rama de la Profecía, experimentar el poder de Elías en su magnitud, y también ser amigo del profeta. Y digo amigo; porque cuando tú convives con un siervo de Dios por mucho tiempo día y noche, llegas a conocerlo de tal modo que te conviertes literalmente en su amigo. Pero llego el momento de la separación. Eliseo lo sabia, pero aun así no se dejo intimidar con esa realidad sino que siguió a Elías a donde éste iba, esperando recibir algo de él en su partida. Yo me puedo imaginar a Eliseo como joven profeta velando día y noche en la compañía de Elías para ver ese momento donde seria llevado por Jehová Dios. Cuando Elías le dice a Eliseo Pide lo que quieras que te de antes de ser  quitado de ti; Eliseo le responde: Te ruego  que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
¿Para que quieres tú la doble Unción del Espíritu Santo? ¿Acaso te has hecho esa pregunta? Pero mejor aun ¿Tienes una respuesta clara? Muchas veces le oramos al Señor y le pedimos la doble unción; pero cuando Dios pesa las verdaderas intenciones de nuestro corazón acerca de dicha petición, inmediatamente esa petición es negada. El sistema de Dios al igual que nuestro actual sistema tecnológico nos rechaza. ¿Porque? Muy sencillo. La unción de Dios es muy valiosa. 
Los hombres en la antigüedad cuando eran ungidos de parte de Dios lo hacían para llevar a cabo trabajos específicos PARA DIOS. Eliseo sabia que los mismos enemigos que el profeta Elías dejaba; se convertirían en sus enemigos a partir del momento que Elías se fuera con Dios. Elías se iba; pero quedaba el mismo rey, la misma sacerdotisa, quedaban los mismos adoradores de baal, y ahora el escenario se profundizaba más, pues ya Elías había alborotado el avispero (como decimos en criollo) y a Eliseo como joven profeta le tocaba la difícil tarea de matar a las avispas por completo. La doble porción la necesitaba Eliseo para enfrentar los obstáculos que ahora se le presentaban. El Señor Jesús en su humanidad recibió al Espíritu Santo para llevar a cabo su trabajo durante los tres años que estuvo predicando las buenas nuevas del reino de Dios.

En el capitulo 61 versículos 1 al 3 del libro del profeta Isaías se revela claramente el porque Jesús fue ungido por Dios. Jesús mismo hablo acerca de este capitulo y les dijo: “Hoy se ha cumplido esta palabra frente a vosotros” La unción no se nos da por Dios para demostrar que somos sus hijos, Tampoco se nos  entrega  para demostrar que somos más espirituales que otros. La Unción no se nos da para gloriarnos en lo que hacemos.

La Unción se da con propósito; y dicho propósito esta descrito de una manera especial en Isaías  61:1-3.Si ese no es el propósito que deseas cumplir como iglesia entonces no has entendido el precio de la Unción.

domingo, 3 de agosto de 2014

Anhelando tú Presencia.


En el mundo la mayoría de las personas anhelan estar en presencia de algún líder importante; ya sea de índole religiosa, política, social, musical, entre otros. Basta con ser anunciada su presentación para que se abarroten los estadios, los escenarios, las capillas religiosas y los auditorios.  Es sorprendente ver las cantidades de colas interminables que se hacen a las puertas de estos sitios; incluyendo los trasnochos, las exposiciones a las altas temperaturas del día, algunos con tan solo una comida ingerida porque no tienen suficiente dinero para pagar la entrada y comprar alimentos; otros duermen en las colas porque no se perdonarían el perder el puesto que los llevara a estar en la misma presencia de aquel al cual admiran.
Y cuando nos acercamos a ellos y le preguntamos lo que sienten de estar todo un día en esas colas a la espera de ese gran momento,  con alaridos y lágrimas te responden de manera eufórica los felices que se sienten.  Cuando tú deseas ver a  alguien al cual admiras y con quien te sientes identificado la espera se hace placentera. La espera aviva la ansiedad y esa ansiedad te emociona, te enamora, te llena.
Es sorprendente ver jovencitas trasladándose desde un país al otro para ver por escasas horas a sus cantantes o grupos musicales favoritos. Algunas jovencitas han llegado al extremo de suicidarse, dejando por sentado que; preferían morir si no estaban en la presencia de aquel o aquellos a quienes admiraban.
Son tantos los casos como estos que acontecen a diario en nuestra sociedad, a nivel mundial que si los enumero, esta publicación se convertiría en un estudio, en vez de un artículo.
Uno de los hombres más importante que resalta la historia, cuya vida se caracterizó por la permanencia en la presencia de Jehová Dios fue Moisés. El capítulo 33:1-15 del Libro de Éxodo nos muestra claramente el panorama tan deprimente que estaba pasando el pueblo de Israel; pero también nos muestra el anhelo de un solo hombre de tener como respaldo durante su vida la presencia de aquel al cual admiraba y amaba.
Jehová Dios luego que llama a Abraham y lo manda a salir de su tierra y de su parentela, lo guía a una mejor heredad. Abraham como nómada se movió por toda la tierra que poseerían sus descendientes. Envejecido, antes de morir; Abraham le pasa la responsabilidad a su hijo Isaac, siendo éste el hijo de la promesa, -pues Dios le había prometido a Abraham que aunque su esposa Sara era estéril, ella concebiría un hijo en el cual le seria llamada descendencia- Génesis 18:9-14. Isaac por su parte engendra gemelos, lo que lo lleva a vivir una de las experiencias más traumáticas que resalta la biblia; pues su hijo menor le toma con engaños  la primogenitura que le correspondía al mayor. Esto produce mucho enojo en Esaú como hijo mayor de Isaac y provoca la huida de Jacob a tierras lejanas, alejándolo de su familia. Jacob pasa por muchos momentos amargos y en su proceso Jehová se le presenta como el Dios de su abuelo Abraham, de su padre Isaac y como su Dios. Esta revelación cambia las perspectivas de Jacob y lo lleva a anhelar la bendición que antes había obtenido por medio de engaños. En su necesidad el Ángel de Jehová lucha con él y le cambia el nombre. Ya no sería llamado mas JACOB que significa suplantador; sino que por el contrario sería llamado ISRAEL que significa Dios lucha. A partir de ese momento Jacob empieza a vivir de manera acertada, y  ya entrado en años  les transfiere la bendición a sus doce hijos. Estos doce hijos por un acto de rencilla entre hermanos, motivados por celos y envidias, son llevados a vivir en Egipto el cual lo gobernaban la Dinastía de Faraones llamados Iptsos, quienes se caracterizaban por ser fuertes pero nobles en el trato con los extranjeros. José uno de los hijos menores de Jacob llego a ser el segundo al mando en Egipto durante esta dinastía, lo que hizo que sus hermanos habitaran la tierra más fructífera de Egipto; Gosen.  Cuando muere José, los Iptsos son atacados y vencidos por un pueblo más fuerte, y llega otra dinastía que no conocía a José y en su crueldad, por miedo a que Israel siendo ya un pueblo numeroso y fuerte se levantara en contra de ellos, los redujeron a esclavitud.

Dios permite situaciones en la vida de Moisés que lo lleva a huir de Egipto al desierto y es ahí en el desierto donde Jehová Dios llama la atención de este Israelita prófugo por medio de una zarza que ardía y no se consumía. “Es tiempo de dejar que el fuego de Dios que arde en tu vida también te consuma; porque de ahí en adelante ya no serás mas una zarza, ya no serás más un árbol seco”. Moisés extrañado, movido por su curiosidad decide acercarse a este arbusto y es ahí donde se encuentra con la voz de Dios. A Moisés se le da la orden de volver a Egipto a decirle al Faraón del cual él estaba huyendo que dejara libre al pueblo de Dios. Moisés lo hace y en medio de terribles desenlaces Israel sale de Egipto con sus manos llenas de oro, ropa, comida, enseres y otros tantos bienes más.  Pero llega un momento en la vida de los Israelitas que comenzaron a quejarse por todo. Comenzaron a criticar el trabajo de Dios y de Moisés. Comenzaron a murmurar de los líderes que Dios había levantado y a contaminar con su murmuración a otros, tanto que Dios determino enviar a su Ángel Poderoso, y decidió no ir con ellos en la larga travesía que se les avecinaba.
Es en este momento cuando Moisés desesperado, yo imagino con lágrimas en los ojos le dice a Dios. “Si tu presencia no va conmigo, no nos saques de aquí”. Éxodo 33:15.
Hay situaciones en nuestra vida como hijos de Dios que solo lograremos cambiar y soportar si la presencia de Dios está con nosotros. Israel conoció, vio todas las maravillas que Dios hacía en medio de ellos. Vio el monte que humeaba, escucho la potente voz de Dios cuando le hablaba a Moisés; vio la columna de fuego y la nube en el desierto cuando huían de faraón; Israel comió mana, su vestidos nunca se envejeció, conforme crecían sus pies, crecían sus calzados; y usted se preguntara ¿entonces porque pecaba tanto, al punto de enojar a Dios? La respuesta es muy sencilla. Israel nunca estuvo en la presencia de Dios.
Los únicos hombres y mujeres en la Biblia que permanecieron en el propósito de Dios, fueron aquellos que conocieron su presencia; aquellos que la anhelaron, aquellos que la buscaron. Tal fue el caso de David, Samuel, Elías, Esther, Pablo, Pedro y hasta el mismo Señor Jesús en su condición humana.
En la actualidad estamos más interesados en ver el Poder de Dios, las maravillas de Dios, que en conocer su presencia. Estamos más interesados en MOVER LA GLORIA DE DIOS, que MOVERNOS EN SU GLORIA. La zarza en el desierto fue usada por Dios para atraer a Moisés pero luego que Dios dejo de hablar con Moisés la zarza siguió siendo zarza. Siguió siendo un arbusto seco en medio del desierto.   Es en la presencia de Dios donde hay cambio, donde hay libertad; es en su presencia donde hay sanidad; es en su presencia donde hay revelación. El Poder no es más que  la manifestación de tu intimidad con Dios. Hay quienes reciben milagros poderosos, el Poder de Dios se manifiesta literalmente en sus vidas; pero al pasar el tiempo se olvidan de lo que Dios hizo en ellos y se alejan de Dios. Y tú dirás ¡Pero yo voy a los servicios de mi iglesia siempre!
La lejanía de Dios no corresponde al asistir o no a los servicios de la iglesia. La lejanía de Dios corresponde a no tener intimidad con él en tu vida. A no apartar horas para buscarle y adorarle. Hay gente que mueve el Poder de Dios. Usan los dones y los talentos porque lo SABEN hacer. Pero luego cuando tú los ves con el lente de Dios te das cuenta de que están vacíos porque están tan ocupados en provocar la manifestación del `Poder de Dios; que se han olvidado del Dios que les da la capacidad de mover su Poder.
Jesús fue muy enfático cuando dijo: En aquellos tiempos muchos me dirán: Señor en tu nombre echamos fuera demonios; resucitamos muertos, sanamos enfermos (manifestación del Poder de Dios) más yo le diré NUNCA OS CONOCÍ (intimidad, anhelo de su presencia).
Es muy diferente hacer lo que sabemos hacer, que hacer lo que debemos hacer.

Anhelar la presencia de Dios va  mas allá de un deseo mal sano o personal. Anhelar la presencia de Dios nos descubre el corazón, nos rasga nuestras vestiduras, ese ropaje que a veces venimos cargando del Egipto espiritual del cual fuimos sacado no con mano de hombre; sino con la Mano Poderosa del Espíritu Santo, por medio de la sangre de Jesucristo para cumplir el Propósito que el Padre se trazó con nosotros desde antes de nacer.
Anhelar la Presencia de Dios nos lleva a conocernos a nosotros mismos;  nos lleva a doblegar nuestro carácter. 
Nosotros jamás invitaríamos a nuestra casa a una persona desordenada, insolente, rencillosa, amargada, murmuradora, desleal, infiel, egocéntrica, terca, obstinada, mentirosa, incrédula,  injusta y egoísta. Y estas características nos representaban a algunos de nosotros, por lo que el Espíritu Santo no ha venido procesando en este tiempo, para presentarnos ante Cristo como una amada hermosa. Hay quienes creen o suponen que es en el Cielo donde seremos transformados…No es en el Cielo…¡es aquiii! Es aquí donde necesitamos ser transformados; es aquí donde necesitamos ser procesados; es aquí donde necesitamos conocer a nuestro Señor y Dios…es aquí. Porque si  yo como humana JAMAS me casaría con un desconocido. ¿Cómo crees tú que EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES lo hará entonces?. Y tu eres la Iglesia. La amada del Señor; la que Él desposara en las bodas del Cordero. Con mas razón deberíamos anhelar su presencia.
Moisés anheló y  lloro por la presencia de Dios, y Jehová Dios en recompensa le permitió ver su Gloria pasar. 

No te conformes solo con ver la Gloria de Dios. Porque solo su Presencia te permitirá Permanecer en su Reino para Siempre.