lunes, 11 de agosto de 2014

El precio de la Unción.

Luego que Israel pidió ser como las naciones vecinas, y tener un rey que los gobernara; Dios levanto hombres para que dirigieran a su pueblo conforme a las leyes que Él había establecido en el desierto por medio de Moisés. Durante la travesía por el desierto el único profeta que conoció Israel fue a Moisés. Luego cuando llegaron y conquistaron la tierra prometida, y se contaminaron con las naciones que debían arrojar, Dios levanto otros sacerdotes que también hacían el trabajo del profeta. Pero la contaminación fue tan grande en Israel que aun alcanzo a los sacerdotes y el único que quedaba con temor de Dios era el Sacerdote Eli, descendiente de Aarón, hermano de Moisés, de la tribu de Levi.
Por esta razón Dios produce en una mujer llamada Ana el deseo de tener un hijo, y a su vez produce en ella el deseo de dedicarlo a Jehová Dios bajo el voto de nazareo; lo que llevo al niño a vivir desde los tres años en el tabernáculo de reunión. Ya no había visión ni profecía en ese tiempo, por eso el pueblo vivía en un desenfreno total. Samuel creció en ese ambiente cargado de contaminación, pero nunca se contamino. Fue preparado por Eli en todo lo concerniente al servicio sacerdotal, pero quizás nadie esperaba que Jehová lo preparara como profeta. Después de Moisés, Samuel fue el segundo  en ser reconocido como profeta; tanto que llego a cumplir simultáneamente el rol de Sacerdote, Profeta y Juez para la Nación de Israel. Luego de Samuel como el primer profeta del Reino, se levantaron otros profetas que sirvieron de consejeros al Rey como lo fue Natán durante el fin del reinado de David y comienzo del reinado de Salomón.
Como Samuel y Natán; hubo otros profetas que se dedicaron a exhortar, enseñar y dirigir a la Nación de Israel; no obstante también hubo muchos profetas que se dedicaron a desviar el corazón del pueblo por medio de falsas profecías. Y esta situación desencadeno una lucha entre profetas en ese tiempo que llevo a Jehová Dios a establecer parámetros en sus profetas, es decir; respaldar con  prodigios portentosos y cumplimientos de profecías  al Profeta que Él levantaba.
Es en dicho escenario que hacen su aparición dos Profetas que además  de Moisés, llegaron a mover literalmente el Poder de Dios. Me refiero a Elías y Eliseo. La situación en la que se encontraba Israel era demasiado preocupante. Había traspasado el límite del desorden permitiendo el culto a imágenes paganas que Dios mismo le había prohibido. Además de ello sus reyes concertaban matrimonios con sacerdotisas, es decir; doncellas dedicadas y separadas para estos ídolos paganos con el fin de proyectar Alianzas y así concretar proyectos concernientes a sus reinados. Por si fuera poco también habían creado un sincretismo espiritual, donde adoraban a Jehová Dios en el mismo lugar y en la misma forma que lo hacían con sus dioses paganos. A raíz de esta gran locura Israel se encuentra con un Dios Celoso, el cual en su indignación detiene la lluvia por tres años en toda la Nación de Israel evitando las cosechas, y trayendo una devastadora desolación al Rey. Elías como profeta de Jehová se encuentra con el odio del Rey por causa de la sequia que, por palabra de Dios él había proferido. Además de esto se enfrenta a la Reina Jezabel esposa del Rey y Sacerdotisa principal del Templo de Baal, en monte Carmelo donde obliga a la Nación a decidir servir a Jehová o servir a Baal. Elías prepara un altar donde realiza el sacrificio conforme a lo establecido por Dios, y demanda que el Dios que responda con fuego ese sea el Dios de la Nación de Israel. Luego que  Jehová  Dios responde con fuego y no solo consume el holocausto, sino que también lame el agua de la zanja; este profeta toma cautivo a 400 sacerdotes de Baal y los degüella en presencia de todo el pueblo. Este hecho trae como consecuencia que Elías huya al desierto por causa de la reina Jezabel y después de caminar 40 días y 40 noches, equivalentes a 150 km se encuentra con Jehová para recibir la orden de volver al lugar de donde huía y ungir a tres hombres hasta el momento desconocidos, como lo era Jehu, Azael  y Eliseo. Los dos primeros serian mas adelante ungidos como reyes para cumplir un propósito específico; pero el último de los tres seria ungido  como profeta en lugar de Elías.

En la actualidad muchos desearían estar en el lugar donde estuvo Eliseo. Ser el siervo de un profeta de la jerarquía espiritual de Elías, ser enseñado en toda la rama de la Profecía, experimentar el poder de Elías en su magnitud, y también ser amigo del profeta. Y digo amigo; porque cuando tú convives con un siervo de Dios por mucho tiempo día y noche, llegas a conocerlo de tal modo que te conviertes literalmente en su amigo. Pero llego el momento de la separación. Eliseo lo sabia, pero aun así no se dejo intimidar con esa realidad sino que siguió a Elías a donde éste iba, esperando recibir algo de él en su partida. Yo me puedo imaginar a Eliseo como joven profeta velando día y noche en la compañía de Elías para ver ese momento donde seria llevado por Jehová Dios. Cuando Elías le dice a Eliseo Pide lo que quieras que te de antes de ser  quitado de ti; Eliseo le responde: Te ruego  que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
¿Para que quieres tú la doble Unción del Espíritu Santo? ¿Acaso te has hecho esa pregunta? Pero mejor aun ¿Tienes una respuesta clara? Muchas veces le oramos al Señor y le pedimos la doble unción; pero cuando Dios pesa las verdaderas intenciones de nuestro corazón acerca de dicha petición, inmediatamente esa petición es negada. El sistema de Dios al igual que nuestro actual sistema tecnológico nos rechaza. ¿Porque? Muy sencillo. La unción de Dios es muy valiosa. 
Los hombres en la antigüedad cuando eran ungidos de parte de Dios lo hacían para llevar a cabo trabajos específicos PARA DIOS. Eliseo sabia que los mismos enemigos que el profeta Elías dejaba; se convertirían en sus enemigos a partir del momento que Elías se fuera con Dios. Elías se iba; pero quedaba el mismo rey, la misma sacerdotisa, quedaban los mismos adoradores de baal, y ahora el escenario se profundizaba más, pues ya Elías había alborotado el avispero (como decimos en criollo) y a Eliseo como joven profeta le tocaba la difícil tarea de matar a las avispas por completo. La doble porción la necesitaba Eliseo para enfrentar los obstáculos que ahora se le presentaban. El Señor Jesús en su humanidad recibió al Espíritu Santo para llevar a cabo su trabajo durante los tres años que estuvo predicando las buenas nuevas del reino de Dios.

En el capitulo 61 versículos 1 al 3 del libro del profeta Isaías se revela claramente el porque Jesús fue ungido por Dios. Jesús mismo hablo acerca de este capitulo y les dijo: “Hoy se ha cumplido esta palabra frente a vosotros” La unción no se nos da por Dios para demostrar que somos sus hijos, Tampoco se nos  entrega  para demostrar que somos más espirituales que otros. La Unción no se nos da para gloriarnos en lo que hacemos.

La Unción se da con propósito; y dicho propósito esta descrito de una manera especial en Isaías  61:1-3.Si ese no es el propósito que deseas cumplir como iglesia entonces no has entendido el precio de la Unción.

domingo, 3 de agosto de 2014

Anhelando tú Presencia.


En el mundo la mayoría de las personas anhelan estar en presencia de algún líder importante; ya sea de índole religiosa, política, social, musical, entre otros. Basta con ser anunciada su presentación para que se abarroten los estadios, los escenarios, las capillas religiosas y los auditorios.  Es sorprendente ver las cantidades de colas interminables que se hacen a las puertas de estos sitios; incluyendo los trasnochos, las exposiciones a las altas temperaturas del día, algunos con tan solo una comida ingerida porque no tienen suficiente dinero para pagar la entrada y comprar alimentos; otros duermen en las colas porque no se perdonarían el perder el puesto que los llevara a estar en la misma presencia de aquel al cual admiran.
Y cuando nos acercamos a ellos y le preguntamos lo que sienten de estar todo un día en esas colas a la espera de ese gran momento,  con alaridos y lágrimas te responden de manera eufórica los felices que se sienten.  Cuando tú deseas ver a  alguien al cual admiras y con quien te sientes identificado la espera se hace placentera. La espera aviva la ansiedad y esa ansiedad te emociona, te enamora, te llena.
Es sorprendente ver jovencitas trasladándose desde un país al otro para ver por escasas horas a sus cantantes o grupos musicales favoritos. Algunas jovencitas han llegado al extremo de suicidarse, dejando por sentado que; preferían morir si no estaban en la presencia de aquel o aquellos a quienes admiraban.
Son tantos los casos como estos que acontecen a diario en nuestra sociedad, a nivel mundial que si los enumero, esta publicación se convertiría en un estudio, en vez de un artículo.
Uno de los hombres más importante que resalta la historia, cuya vida se caracterizó por la permanencia en la presencia de Jehová Dios fue Moisés. El capítulo 33:1-15 del Libro de Éxodo nos muestra claramente el panorama tan deprimente que estaba pasando el pueblo de Israel; pero también nos muestra el anhelo de un solo hombre de tener como respaldo durante su vida la presencia de aquel al cual admiraba y amaba.
Jehová Dios luego que llama a Abraham y lo manda a salir de su tierra y de su parentela, lo guía a una mejor heredad. Abraham como nómada se movió por toda la tierra que poseerían sus descendientes. Envejecido, antes de morir; Abraham le pasa la responsabilidad a su hijo Isaac, siendo éste el hijo de la promesa, -pues Dios le había prometido a Abraham que aunque su esposa Sara era estéril, ella concebiría un hijo en el cual le seria llamada descendencia- Génesis 18:9-14. Isaac por su parte engendra gemelos, lo que lo lleva a vivir una de las experiencias más traumáticas que resalta la biblia; pues su hijo menor le toma con engaños  la primogenitura que le correspondía al mayor. Esto produce mucho enojo en Esaú como hijo mayor de Isaac y provoca la huida de Jacob a tierras lejanas, alejándolo de su familia. Jacob pasa por muchos momentos amargos y en su proceso Jehová se le presenta como el Dios de su abuelo Abraham, de su padre Isaac y como su Dios. Esta revelación cambia las perspectivas de Jacob y lo lleva a anhelar la bendición que antes había obtenido por medio de engaños. En su necesidad el Ángel de Jehová lucha con él y le cambia el nombre. Ya no sería llamado mas JACOB que significa suplantador; sino que por el contrario sería llamado ISRAEL que significa Dios lucha. A partir de ese momento Jacob empieza a vivir de manera acertada, y  ya entrado en años  les transfiere la bendición a sus doce hijos. Estos doce hijos por un acto de rencilla entre hermanos, motivados por celos y envidias, son llevados a vivir en Egipto el cual lo gobernaban la Dinastía de Faraones llamados Iptsos, quienes se caracterizaban por ser fuertes pero nobles en el trato con los extranjeros. José uno de los hijos menores de Jacob llego a ser el segundo al mando en Egipto durante esta dinastía, lo que hizo que sus hermanos habitaran la tierra más fructífera de Egipto; Gosen.  Cuando muere José, los Iptsos son atacados y vencidos por un pueblo más fuerte, y llega otra dinastía que no conocía a José y en su crueldad, por miedo a que Israel siendo ya un pueblo numeroso y fuerte se levantara en contra de ellos, los redujeron a esclavitud.

Dios permite situaciones en la vida de Moisés que lo lleva a huir de Egipto al desierto y es ahí en el desierto donde Jehová Dios llama la atención de este Israelita prófugo por medio de una zarza que ardía y no se consumía. “Es tiempo de dejar que el fuego de Dios que arde en tu vida también te consuma; porque de ahí en adelante ya no serás mas una zarza, ya no serás más un árbol seco”. Moisés extrañado, movido por su curiosidad decide acercarse a este arbusto y es ahí donde se encuentra con la voz de Dios. A Moisés se le da la orden de volver a Egipto a decirle al Faraón del cual él estaba huyendo que dejara libre al pueblo de Dios. Moisés lo hace y en medio de terribles desenlaces Israel sale de Egipto con sus manos llenas de oro, ropa, comida, enseres y otros tantos bienes más.  Pero llega un momento en la vida de los Israelitas que comenzaron a quejarse por todo. Comenzaron a criticar el trabajo de Dios y de Moisés. Comenzaron a murmurar de los líderes que Dios había levantado y a contaminar con su murmuración a otros, tanto que Dios determino enviar a su Ángel Poderoso, y decidió no ir con ellos en la larga travesía que se les avecinaba.
Es en este momento cuando Moisés desesperado, yo imagino con lágrimas en los ojos le dice a Dios. “Si tu presencia no va conmigo, no nos saques de aquí”. Éxodo 33:15.
Hay situaciones en nuestra vida como hijos de Dios que solo lograremos cambiar y soportar si la presencia de Dios está con nosotros. Israel conoció, vio todas las maravillas que Dios hacía en medio de ellos. Vio el monte que humeaba, escucho la potente voz de Dios cuando le hablaba a Moisés; vio la columna de fuego y la nube en el desierto cuando huían de faraón; Israel comió mana, su vestidos nunca se envejeció, conforme crecían sus pies, crecían sus calzados; y usted se preguntara ¿entonces porque pecaba tanto, al punto de enojar a Dios? La respuesta es muy sencilla. Israel nunca estuvo en la presencia de Dios.
Los únicos hombres y mujeres en la Biblia que permanecieron en el propósito de Dios, fueron aquellos que conocieron su presencia; aquellos que la anhelaron, aquellos que la buscaron. Tal fue el caso de David, Samuel, Elías, Esther, Pablo, Pedro y hasta el mismo Señor Jesús en su condición humana.
En la actualidad estamos más interesados en ver el Poder de Dios, las maravillas de Dios, que en conocer su presencia. Estamos más interesados en MOVER LA GLORIA DE DIOS, que MOVERNOS EN SU GLORIA. La zarza en el desierto fue usada por Dios para atraer a Moisés pero luego que Dios dejo de hablar con Moisés la zarza siguió siendo zarza. Siguió siendo un arbusto seco en medio del desierto.   Es en la presencia de Dios donde hay cambio, donde hay libertad; es en su presencia donde hay sanidad; es en su presencia donde hay revelación. El Poder no es más que  la manifestación de tu intimidad con Dios. Hay quienes reciben milagros poderosos, el Poder de Dios se manifiesta literalmente en sus vidas; pero al pasar el tiempo se olvidan de lo que Dios hizo en ellos y se alejan de Dios. Y tú dirás ¡Pero yo voy a los servicios de mi iglesia siempre!
La lejanía de Dios no corresponde al asistir o no a los servicios de la iglesia. La lejanía de Dios corresponde a no tener intimidad con él en tu vida. A no apartar horas para buscarle y adorarle. Hay gente que mueve el Poder de Dios. Usan los dones y los talentos porque lo SABEN hacer. Pero luego cuando tú los ves con el lente de Dios te das cuenta de que están vacíos porque están tan ocupados en provocar la manifestación del `Poder de Dios; que se han olvidado del Dios que les da la capacidad de mover su Poder.
Jesús fue muy enfático cuando dijo: En aquellos tiempos muchos me dirán: Señor en tu nombre echamos fuera demonios; resucitamos muertos, sanamos enfermos (manifestación del Poder de Dios) más yo le diré NUNCA OS CONOCÍ (intimidad, anhelo de su presencia).
Es muy diferente hacer lo que sabemos hacer, que hacer lo que debemos hacer.

Anhelar la presencia de Dios va  mas allá de un deseo mal sano o personal. Anhelar la presencia de Dios nos descubre el corazón, nos rasga nuestras vestiduras, ese ropaje que a veces venimos cargando del Egipto espiritual del cual fuimos sacado no con mano de hombre; sino con la Mano Poderosa del Espíritu Santo, por medio de la sangre de Jesucristo para cumplir el Propósito que el Padre se trazó con nosotros desde antes de nacer.
Anhelar la Presencia de Dios nos lleva a conocernos a nosotros mismos;  nos lleva a doblegar nuestro carácter. 
Nosotros jamás invitaríamos a nuestra casa a una persona desordenada, insolente, rencillosa, amargada, murmuradora, desleal, infiel, egocéntrica, terca, obstinada, mentirosa, incrédula,  injusta y egoísta. Y estas características nos representaban a algunos de nosotros, por lo que el Espíritu Santo no ha venido procesando en este tiempo, para presentarnos ante Cristo como una amada hermosa. Hay quienes creen o suponen que es en el Cielo donde seremos transformados…No es en el Cielo…¡es aquiii! Es aquí donde necesitamos ser transformados; es aquí donde necesitamos ser procesados; es aquí donde necesitamos conocer a nuestro Señor y Dios…es aquí. Porque si  yo como humana JAMAS me casaría con un desconocido. ¿Cómo crees tú que EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES lo hará entonces?. Y tu eres la Iglesia. La amada del Señor; la que Él desposara en las bodas del Cordero. Con mas razón deberíamos anhelar su presencia.
Moisés anheló y  lloro por la presencia de Dios, y Jehová Dios en recompensa le permitió ver su Gloria pasar. 

No te conformes solo con ver la Gloria de Dios. Porque solo su Presencia te permitirá Permanecer en su Reino para Siempre.

lunes, 17 de febrero de 2014

Una Victoria en el Silencio.


Hace algunos años, cuando me encontraba sumergida en la búsqueda del conocimiento y de la presencia de Dios, atravesando por un desierto personal, que al igual que el pueblo de Israel a  su salida de Egipto, no me toco de otra sino mirar para arriba; porque al único que tenía en ese momento era al Dios del Cielo y de la Tierra; pude entender lo que significa la victoria en el silencio.
Estamos acostumbrados a hacer grandes escándalos cuando nos emocionamos, nos enojamos, nos entristecemos, y hasta cuando oramos; creyendo que mientras más fuerte sea el tono que empleemos en dichas ocasiones, más efectiva será la respuesta.
Una madrugada, de esas que por causas de los conflictos internos y externos no te permite conciliar el sueño, me senté en  el piso de mi habitación, la única que tenía; que me servía también de cocina, sala comedor, y dormitorio, a leer la biblia. Siempre me he sentido afortunada de parte de Dios por haberme enseñado a amar el Antiguo Testamento; y a vivir la historia del pueblo de Israel. Y digo vivirla; porque cada vez que me introduzco en la lectura de esos pasajes bíblicos, el Espíritu Santo revela episodios a mi vida que me sorprenden.
No significa que los otros libros de la biblia para mí no sean importantes, por el contrario; estoy segura que cada libro de la biblia en el Antiguo y Nuevo Testamento es de vital importancia para la vida, el crecimiento y el desarrollo espiritual del creyente.  Pero a Dios le plació y le ha placido enseñarme muchas verdades espirituales a través de los pasajes del antiguo testamento.
Y en esta ocasión les hablare acerca de un pasaje que emociona, y que guarda grandes revelaciones aplicables a este tiempo. Les hablo del Libro de Josué y la toma de Jericó.
Me permitiré hacer una breve introducción acerca de lo que aconteció antes de la toma de Jericó y del  porque se dieron unas estrategias tan extrañas para el pueblo de Israel.
Cuando Dios saca al pueblo de Israel de Egipto y lo lleva al desierto por medio de Moisés para hacerlos poseer la Tierra que él había prometido a Abraham, Isaac y Jacob, el pueblo se corrompió elaborando un becerro de oro y adorándolo; mientras Moisés estaba en la presencia de Dios recibiendo directrices de como conducir a una multitud para que no se desviaran del propósito por el cual los saco de Egipto. Israel, era una Nación acostumbrado al trabajo arduo como pastores y campesinos; pero nada sabían de guerra, ni de batallas, ni de conquistas. Ellos como pueblo en tierra de faraones, nunca se preocuparon por aprender el arte de la guerra. Egipto como imperio tenía a sus guerreros, a sus conquistadores, y sus guardias; quienes eran los encargados de velar por el bienestar de la nación incluyendo también a los esclavos. Es por ello que Israel en su mayoría vivió reposado y tranquilo.
Pero en ese reposo pocos eran los que recordaban las promesas de Dios a Abraham; y fue entonces cuando Dios permite situaciones en la vida de los israelitas que le hace desear salir de Egipto. Aunque ellos en su gran mayoría habían olvidado el plan de Dios, el Señor nunca lo olvido; porque Dios juro por Si mismo que le daría a la descendencia de Abraham la tierra de los amorreos, los heteos, los jebuseos, etc.
Luego que Moisés nace, y es salvado del edicto del faraón; es criado en el palacio por la hermana del Faraon de Egipto. Dios se involucra en la vida de moisés de manera tal, que permite situaciones que lo llevan a huir al desierto; para enseñarle a dirigir a una nación como el pastor dirige  a un rebaño de ovejas. Trabajo que le costó a moisés su entrada a la Tierra Prometida, y por misericordia solo se le permitió observarla desde la cumbre de una montaña. Luego de ese episodio y a la muerte de moisés, es Josué quien siendo aún muy joven; fue escogido para relevar a Moisés en la tarea que Dios se había trazado. Dos cosas caracterizaron a Josué durante su vida. El temor a Dios y la determinación. Josué fue uno de los pocos de esa generación que salió de Egipto;  que llego a pisar la tierra que fluía leche y miel.  40 años en el desierto bastaron para que todos los incrédulos y rebeldes  perdieran esa bendición; salvo algunos como Josué y Caleb, además de varios  descendientes de Aarón y de las familias sacerdotales. Luego que Dios le da la orden a Josué de esforzarse y ser MUY valiente para introducir al pueblo a la tierra prometida, le permite hacer un milagro semejante al de Moisés delante del pueblo para que no quedase lugar a dudas que el mismo Dios que estuvo con Moisés, estaría con Josué; eso también para que el pueblo temiera y evitar futuras sublevaciones.
Josué envía espías que inspeccionasen  las tierras de Jericó, la primera ciudad que sería conquistada. Jericó era una ciudad fuertemente amurallada de manera que  aún tenía en sus muros; antemuros, lo que hacía imposible su conquista. La gente que allí vivía, aunque temerosa; confiaba en sus estructuras.  Para conquistar a Jericó el pueblo debía pasar el Jordán, que era tan grande e igual de impetuoso que el mar rojo; tanto que para pasar ambos, mar y rio; se necesitó de la intervención del Poder de Dios. Es por ello que al escuchar este acontecimiento los pobladores de Jericó y las naciones vecinas tuvieron miedo y las puertas de Jericó se cerraron de manera que nadie entraba ni salía.
Ya las dos primeras fases están culminadas: El paso del Jordán y el reporte de los espías. Ahora falta la tercera fase que era la estrategia. Y quizás todos se preguntaban ¿Cómo conquistaremos o entraremos a tomar esta ciudad, si sus puertas están completamente cerradas y sus muros son tan altos que no pueden ser escalados?
He ahí lo que me maravilla de esta historia. Israel estaba tan acostumbrado a quejarse que ni viendo los milagros que Dios hacia a favor de ellos, dejaban de hacerlo. Por otro lado eran cobardes en su mayoría por naturaleza. No sabían pelear. Solo Otoniel, Caleb y algunos otros jefes de familia eran capaces de enfrentar cualquier obstáculo con tal de cumplir el propósito de Dios. Dios por su parte le da a Josué una estrategia de conquista poco común. Josué le dice al pueblo que saldrían cada día cuando amaneciera a darle una vuelta a la ciudad por 7 días.
Imaginemos la cara de los Israelitas cuando Josué les da la orden. Pero lo que más emociona es que las vueltas que iban a dar alrededor de la ciudad tenían que darlas en silencio.
Normalmente estamos acostumbrados a salir refunfuñando cuando no estamos de acuerdo con algo, sea de la iglesia o de nuestra vida personal. Muchas veces esta práctica es muy común en nuestros jóvenes; sobre todo en aquellos que son dados a la desobediencia, que buscan argumentos que los lleve a justificar su deseo de no hacer lo que se les ordena. También es común en los que aman desanimar al compañero cuando no está de acuerdo con el mandato establecido por Dios, por los lideres, por los padres, y hasta por sus jefes, en el plano laboral.
En silencio. Esa fue la orden de Dios a Josué para el pueblo de Israel. 6 días dando vueltas sin hablar; pero con sus mentes cargadas de pensamientos contrarios a la voluntad de Dios; contrarios al propósito de Dios, hasta que llego el séptimo día. Israel apesadumbrado, cansado, impotente, argumentando en su interior, negativo, temeroso, pensando que quizás era una gran locura lo que hacían, tuvo que dar 7 vueltas ese mismo día. Es decir; redoblar la faena, ratificar el mandato estratégico de parte de Dios y en silencio.  Cuando dieron la última vuelta sobre la ciudad, se les permitió gritar de tal modo que los muros cayeron. Cuando yo leí esa madrugada el pasaje el Espíritu Santo me llevo a ese momento como llevo al profeta Ezequiel a ver lo que hacían los sacerdotes en oculto dentro de sus propias habitaciones. Y Me mostro que si él no les hubiera mandado a hacer silencio, por el comentario negativo de algunos, todo el ejército habría abortado la misión y la conquista no se habría llevado a cabo.
 Israel por naturaleza era especialista en desanimar a otros. Eran pesimistas, y nunca le creían a Dios. Pero lo más impresionante fue cuando el Señor me mostró que los gritos de Israel no fueron producto de un corazón conquistador; sino de corazones y mentes airadas, cansadas e impotentes; y que en esos gritos la energía tan negativa que sacaron, que extrapolaron fue lo que destruyo los muros.

¿Qué me enseñó a mí el Señor esa  madrugada? Que a veces Dios tiene que enmudecernos para podernos permitir obtener victorias en nuestras propias vidas. Y al igual que Israel nos desesperamos y cuando no hallamos respuestas o no vemos la solución al conflicto; entonces comenzamos a quejarnos y a declarar palabras que nos alejan del bien de Dios para nuestras vidas. Proverbios 18:21 dice: “El poder de la vida y de la muerte se encuentra en la lengua”  Una vez, el Señor me dijo que mis pensamientos eran palabras para él; por eso es tan importante y fundamental para permanecer en intimidad con el Espíritu Santo  guardar nuestra mente. ¡Cuán necesario es establecer un puente entre la mente de Cristo y nuestra mente! para que los pensamientos de él lleguen a nosotros; porque es de la única forma que estaremos seguros. Una de las estrategias que más le ha funcionado al enemigo para hacernos pecar es el mucho hablar. Jesús mismo nos dijo: “Sea vuestro Si, si y vuestro no, no; porque lo que es mas de esto, del mal procede” Mateo 5:37.
Es decir;  que nuestras palabras sean las necesarias, porque por nuestras palabras seremos juzgados y por nuestras palabras seremos condenados. Satanás tiembla cuando logra percibir en el mundo espiritual a un cristiano callado, silencioso; porque sabe que está lleno del Espíritu Santo; y un cristiano lleno del Espíritu Santo es un arma infalible en el reino de las tinieblas. Un arma infalible en el Señor,  es aquella persona que nunca comete un error, que nunca deja de funcionar correctamente y siempre proporciona el resultado deseado.
También es necesario ser centinelas mentales, es decir; vigilar nuestros pensamientos para así llevarlos cautivos a la obediencia a Cristo Jesús. 2 Corintios 10:5.

Pero al contrario de lo que paso con Israel en Jericó, muchas veces son nuestros gritos lo que derriban las murallas que el Espíritu Santo ha levantado alrededor nuestro, y es el enemigo el que entra a hacer destrozo en nuestras vidas y en la de los que están con nosotros. ¿Sabes porque? Porque la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas es un fuerte vallado.

Isaías lo entendió y en un cántico exclamo. “Fuerte ciudad tenemos, salvación nos puso Dios, por muros y antemuros” Isaías 26:1.  Pero cuando le damos cavidad a la ira, la gritería, el enojo, los pleitos y las quejas; y comenzamos a hablar y a comprometer nuestro lenguaje y nuestras palabras, esos muros se van debilitando; porque el Espíritu Santo se contrista y se aleja de nosotros.


Nuestra victoria dependerá del silencio que guardamos en la presencia de Dios. Y ESE SILENCIO HARÁ QUE EL PODER DE DIOS SE MANIFIESTE A NUESTRO FAVOR.

domingo, 16 de febrero de 2014

Resistiendo hasta la Sangre.


En un mundo y en una sociedad tan cambiante como la que vivimos actualmente, una de las mayores presiones a la que nos exponemos a diario como seres humanos es a la resistencia.
Unos se resisten al cambio. Otros por ende se resisten al aprendizaje.  Hay quienes se resisten a la continuidad de sus hábitos.  Y están en su gran mayoría los que se resisten a Dios.
El termino Resistir significa:
·         Oponerse un cuerpo o una fuerza a la acción o violencia de otro.
·         Oponerse con fuerza a hacer algo.
De manera resumida podemos decir que resistir es oponerse a hacer la voluntad que otro nos impone por la fuerza. Ahora bien nos preguntaríamos entonces;  ¿A qué fuerza se refiere el texto?
Sabemos de antemano y se ha comprobado científicamente que hay fuerzas terrenales y fuerzas espirituales. Entre las fuerzas terrenales tenemos las fuerzas de la naturaleza que se manifiestan increíblemente y las fuerzas mentales o el poder de persuasión que los hombres emplean entre sí.
En este caso hablaremos un poco acerca del poder de la persuasión; que no es más que la capacidad de convencer a alguien. Dejare claro que la persuasión y la manipulación son diferentes, aunque fáciles de asociar, ya que; la manipulación es la acción y el resultado de ese convencimiento. En mi opinión  diría que; es  la aplicación o la forma de convencer a alguien en un momento dado para que haga lo que el otro desea.
¿Porque aplico estos dos términos? Muy sencillo. Porque uno de los mayores problemas a los que se está enfrentando el mundo y la sociedad es al Poder de Persuasión y de Manipulación; que día a día nos arropa desde los medios de comunicación, desde los lugares laborales, desde nuestros hogares, y aun dentro de los círculos sociales de los cuales somos partes.
La capacidad empática que como seres humanos tenemos nos hace la lucha mucha más ardua, pues es la que nos permite ser más vulnerables a dichas presiones.
Vemos a diario como los jóvenes sucumben en los deleites de los vicios y las bajas pasiones, motivados por ideas y experiencias de otros; comprometiendo muchas veces sus principios y sus valores y cediendo ante las pretensiones delos demás.
Grandes hombres de la Biblia se encontraron en un momento dado sumergidos en estas presiones que de una u otra forma los llevaron a resistir. Uno de ellos fue José; uno de los hijos menores de Jacob. Este joven fue vendido por sus hermanos a unos comerciantes amalecitas, quienes a su vez lo vendieron como esclavo a uno de los oficiales del Faraón en Egipto. En su condición de esclavo hallo gracia delante de su amo, por lo que fue elevado a una condición mejor, tanto que se le dio autoridad sobre toda la casa de su amo; pues ejercía la mayordomía. Como hombre “diríamos en este tiempo” que tenía todo lo que necesitaba. Gozaba de buena alimentacion, buena ropa, un mejor aspecto y además el respeto de su amo.
Pero fue en ese momento cuando comienza a enfrentarse a una de las peores presiones de persuasión a la que pocos se resisten; la persuasión sexual.
Esta mujer, que además era la esposa de su amo  lo afligía a diario; quizás, para lograr que este siervo diera rienda suelta a su deseo e hiciera lo que ella quería. José como esclavo estaba obligado a obedecerla en todo; pero la ventaja que el tenia era que su amo le había cedido derecho en todo lo que tenía; salvo su esposa.
José estaba claro en quien era él.  Cuando fue vendido como esclavo perdió la familia, a su padre, sus comodidades, pero lo único que nunca perdió fue el temor a Jehová su Dios.
Esa resistencia a los deseos de su ama le costó casi la vida; salvo que Dios intervino y logro mover a misericordia al oficial del faraón; quien mando echarlo injustamente a la cárcel. 2 años aproximadamente estuvo José preso por resistirse a la persuasión de la esposa del oficial de Faraón.

Algo que hay que entender es que cada vez que alguien produce la persuasión y la manipulación sobre el otro, lo hace con la única intención de sacar provecho para sí mismo.
Siempre van a abordar al otro con la excusa de que dicha persuasión le conviene; tanto que intentan llevarte a ver la situación desde su mismo punto de vista.
Cuando alguien no está claro en quien es, y que es lo que desea realmente; es decir no tiene Identidad; es presa fácil de este tipo de individuos que de manera persuasiva y manipuladora  buscan destruir a buenas personas.

Había en Egipto otros esclavos jóvenes y de mejor presencia quizás que José, que pudieron ceder ante los deseos de esta mujer. Pero debemos estar claros que cada vez que alguien se acerca a nosotros de manera persuasiva  con un deseo en particular, es porque ve el potencial que tenemos tanto para hacer lo bueno;  como para hacer lo malo. Todo depende de la posición que tengamos. Cuán importante es estar fundamentados sobre principios y valores, y mejor es echar mano del recurso mas importante y valioso con el que cuenta el Ser humano; el temor de Dios.
En la actualidad uno de los mayores conflictos espirituales por los que pasa la Iglesia de Jesucristo es por sucumbir en las persuasiones del sistema del mundo; hasta el punto de asumir actitudes, vocabularios, modas, que poco a poco le van asemejando a aquellos que no conocen a Cristo. ¿Y por qué digo que son conflictos espirituales? Porque todo aquello que atenta contra los principios de Dios en nuestra vida nos compromete espiritualmente.
José sabía lo importante que era para él mantenerse en integridad, porque de ello dependía la Bendición de Jehová para su descendencia.
Todo hijo de Dios, redimido por la sangre de Jesucristo y dirigido por el Espíritu Santo debe echar mano del don de discernimiento de espíritu y del don de ciencia. Estos dos dones son fundamentales a la hora de relacionarnos con los compañeros laborales, amistades, familiares y aun con desconocidos.
Hombres como Sansón, el rey Salomón, Acab, y Abraham fueron persuadidos y manipulados para llevar a cabo el deseo de otros y terminaron cometiendo errores que dejaron secuelas perdurables en el tiempo.
Otros por el contrario como el Profeta Jeremías fueron persuadidos por Dios para cumplir el llamado que les había hecho.  En el capítulo 20 versículo 7 el profeta exclama: “Me sedujiste; oh Señor, y fui seducido; MAS FUERTE FUISTE QUE YO, y me venciste”. El profeta Jeremías estaba en una situación muy difícil, ya que al hacer publico el mensaje verdadero de Dios ponía en peligro su vida; y aunque fue encarcelado muchas veces, y hasta torturado pudo resistir ante la presión y la persuasión de los profetas y generales del Rey para que profetizara lo bueno y no lo malo de parte de Dios. El Apóstol Pablo luego de su encuentro con Jesucristo y su llamado a llevar el evangelio de Cristo a los gentiles, también hizo uso de la persuasión para lograr llevar al Rey Agripa a aceptar a Cristo,  usando de manera retorica su testimonio; tanto que aunque Festo lo tildo de loco; Agripa le dijo "Por poco me persuades para ser cristiano" Hechos 26:28.
Grandes hombre lograron resistir las presiones hasta la sangre con tal de no pecar contra Dios, comprometiendo sus principios espirituales. Grandes hombre y mujeres estuvieron dispuestos a morir, con tal de hacer la voluntad de Dios y no sucumbir ante los deleites de la sociedad contaminada de sus tiempos. Tal es el caso de Sadrac, Mesac y Abednego; que fueron echados a un horno ardiente por no inclinarse a la estatua que el Rey Nabucodonosor levanto para recibir adoración. Daniel  3:15-23.  De igual forma Daniel siendo gobernador también fue echado al pozo de los leones por no aceptar la persuasión de dejar a un lado la adoración a su Dios.  Daniel 6:7-16.
Aun el mismo Señor Jesucristo logro resistir hasta la muerte las persuasiones de los fariseos  y saduceos de su tiempo, quienes lo acechaban para que pecase. Aun cuando fue golpeado, vejado, torturado, siempre se mantuvo en silencio; porque de su silencio no dependía su muerte; sino su resurrección.
Fue su capacidad de resistencia; lo que le permitió regresar a su origen como Dios, a su eternidad,  a su gobierno, y como recompensa al nivel máximo  de exaltación.
Ejemplo tenemos en Cristo, que como seres humanos somos capaces de resistir las persuasiones del sistema contaminado,  solo cuando estamos claros de quienes somos, y de lo importante que somos para el Reino de nuestro Dios.

Alguien dijo “No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza; pero si puedes evitar que hagan el nido”. Y al que es dirigido completamente por el Espíritu Santo de Dios no lo persuade ni lo manipula nadie. Solo lo hace aquel a quien a tú se lo permitas.

El único puente que debes permitir en tu vida es el de la Mente de Cristo a tu mente.Y así vivirás en la voluntad de Dios; que es agradable y perfecta.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La Elección.


Cuando Elías fue escogido por Dios, nunca preguntó  por qué se le había encomendado la difícil tarea de ser un Profeta, y sobre todo si se trataba de serlo para una Nación como Israel.
Un profeta es aquel que  lleva al pueblo de Dios a vivir en la santidad, por medio de leyes espirituales y terrenales que se deben cumplir a cabalidad; y sobre todo es el encargado de exhortar cuando sea necesario; en cuanto a errores se refiere, pero lo más importante es que el profeta no está exento de sufrir los embates de las emociones.
La vida de Elías transcurre en medio de una de las peores políticas que estaba viviendo la Nación de Israel. Se encontraba en medio del gobierno de Acab, hombre injusto y cruel, sobornable, débil de carácter y por sobre todas las cosas idolatra en gran manera.  Tan idolatra era este Rey que concertó un matrimonio con una princesa de los Sidonios la cual era sacerdotisa del Dios Baal, a quien se le atribuían la fertilidad y la lluvia que traía provisión. Durante las fiestas ritualistas a este dios Sidonio se encontraban las orgías y el sacrificio humano.
Y Acab, gobernante del pueblo de Jehová lo permitía, hasta el punto  de incitar al pueblo de Israel a participar de esas festividades paganas. Israel se encontraba en un desenfreno total. Ya ni siquiera se distinguía de los sidonios; es por ello que el profeta Elías comienza a experimentar ese celo vivo por la casa de Jehová. Debemos entender que todo aquel que experimenta en su ser la santidad de Dios va a sentir un vivo celo por su casa…por los asuntos que a Dios concierne.
El Salmo 93:5 dice: “Tus testimonios son muy firmes;  La Santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre”. Cuán importante y trascendental es esta verdad para el pueblo de Israel; verdad que habían olvidado por completo yéndose detrás de ídolos paganos.
Elías llevado por el celo de la casa de Señor ora a Jehová para que detenga la lluvia por tres años; Dios conociendo las verdaderas intenciones de este profeta, lo escucha y detiene la lluvia sobre todo el territorio israelita. Esto trae consigo angustia sobre toda la Nación, pues los cultivos se destruyeron, los animales en su mayoría murió y hasta el rey estaba teniendo pérdidas irreparables. Por esta causa Acab buscaba al profeta Elías para matarlo. Este rey no entendía que su enfrentamiento no era con el profeta, sin con el Dios de sus Padres.
Muchas veces el pecado, la arrogancia y la desviación del propósito de Dios nos llevan a enfrentarnos a Él mismo. No nos damos cuenta de que somos los culpables de nuestra ruina en cualquier área de nuestra vida. Y le adjudicamos nuestro problema a las circunstancias, al diablo, a nuestros líderes, a nuestra familia. Pero ¡no! El problema radica en que al igual que el pueblo de Israel estamos CLAUDICANDO en dos pensamientos.
El término Claudicar en el vocablo hebreo significa: Cojear, divagar.
Muchas veces nos encontramos en esta situación; divagando, pensando  en Dios y también en nosotros mismos. Nos encontramos decidiendo servir a los intereses de Dios pero también  a nuestros propios intereses. Llegamos incluso a negar a Dios con nuestras propias actitudes y luego de ello esperamos que Dios nos bendiga y nos apoye.
Israel sabía que estaba haciendo lo malo delante de Dios, pero llego a un punto crítico de no saber qué hacer. Dudó del poder de Dios. Y he ahí donde comienza nuestro conflicto interno. Cuando por alguna circunstancia empezamos a declinar ante los deseos del alma, y nuestra vida espiritual se debilita, lo primero que hacemos es alejarnos de Dios. Y lo hacemos consciente mente. Nos aburre la oración, nos da pereza leer las escrituras, denominamos nuestra búsqueda a Dios como una monotonía, y poco a poco comenzamos a hallar el placer en aquello que sabemos que no es correcto. Al igual que la Nación de Israel llegamos al punto de necesitar de un Hombre o una Mujer de Dios, llena del Espíritu Santo que nos confronte de esta manera “ Hasta cuando claudicareis entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios seguidle, y si lo es Baal id en pos de él”.   De igual modo el Espíritu Santo le hizo la misma confrontación  a la iglesia primitiva de Laodicea.  El capítulo 3 versículos 15 y 16 de Apocalipsis dice: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente! Más por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitare de mi boca.
El vómito es un mecanismo de defensa de nuestro sistema digestivo para evitar que alguna bacteria ingrese a través de los alimentos que consumimos y se aloje en nuestros intestinos. Es por ello que cuando se sospecha de la existencia de un huésped indeseable se activan los jugos gástricos que son como especie de olas que arrastran el huésped y le impiden lograr su objetivo; que es alojarse y  comprometernos sistémicamente (destruir nuestro mecanismo de defensa “sistema inmunológico”).
Cuando Dios una mañana me permitió escuchar a unos especialistas en medicina, y éstos explicaban todo acerca del vómito, me di cuenta de cuan grave es asumir una postura de tibieza espiritual. Pero peor aún, fue la sensación de temor que me causó el recordar Apocalipsis 3:15-16. Estamos viviendo lamentablemente tiempos antiguos-testamentarios por causa de la falta de Fe. Le creemos a Dios solo cuando nos habla de sus Bendiciones. Pero  cuando nos habla acerca de su castigo por nuestros pecados entonces hacemos caso omiso, y al igual que Israel lo tentamos. En el término Hebreo tentar a Dios implica la idea de no creer que Él hará lo que ha dicho.

El problema radica es en la deslealtad que asumimos frente a Dios. Jesús mismo hizo énfasis de ello. Él dijo: El que no es conmigo, es contra mí; el que conmigo no recoge, desparrama” Mateo 12:30.
Dios aborrece la tibieza espiritual porque representa una deslealtad para su  Reino. Una persona desleal no es digna de confianza. Suele ser hipócrita en algunos casos, ya que vive de apariencias. Y eso era lo que le acontecía a los cristianos evangélicos de Laodicea. Se habían convertido en personas hipócritas, llevaban una doble vida; y es por ello que el Espíritu Santo les dice Yo conozco tus obras.  Si ellos creían que nadie los veía se equivocaban…Dios estaba viendo su proceder y se acercó a amonestarlos. Y me sorprende su exclamación ¡Ojala fueses frío o caliente! ¡Ojala te decidieras a ser mi amigo o mi enemigo! Pero por cuanto no estás seguro de lo que realmente quieres…por cuanto no te decides a quedarte conmigo o irte de mí Reino; entonces yo te vomitare de mi boca. Porque? Porque no me eres confiable. Y por tu tibieza y falso proceder dañaras a aquellos  que están afirmándose. Dios al igual que nuestro cuerpo humano activa su mecanismo de defensa para guardar a los otros. Recordemos que somos el CUERPO DE CRISTO y cada uno de nosotros somos miembros de ese cuerpo.
Lo hermoso de Dios es que siempre está presto a dar una segunda oportunidad. A la Nación de Israel se la dio y los disciplinó hasta el final del antiguo testamento. Al final  en el versículo 19 del mismo capítulo el Espíritu Santo les dice: Yo reprendo y castigo a todos los que amo: se pues celoso y arrepiéntete.
Aún estamos a tiempo de corregir nuestro proceder delante de Dios y de los hombres. Aún tenemos una mejor elección.


Pero no tientes a Dios, porque no eres más fuerte  que Él. Es tiempo de elegir ser su amigo o enemigo.

jueves, 24 de octubre de 2013

Cuando me miran tus Ojos

Muchas veces pensamos que conocemos a alguien por el simple hecho de oír hablar de ella o el. También se nos hace difícil pensar en algunos casos de cuan necesario es ir mas allá de una referencia personal.
Esto mismo le sucedió a un hombre que siendo muy rico y sabio pensó que conocía al que le había dado el poder de adquirir tales riquezas, hasta que vino a su vida una situación muy difícil que lo llevo a hacer una exclamación que transformo su vida y aun en estos tiempos nos lleva a la reflexión.  Hablamos de Job.
En la Biblia nos encontramos un libro que se hizo famoso por dos razones: 1) Muestra claramente la naturaleza y el Poder de Jehová Dios. 2) Demuestra que el Ser humano si puede mantener su integridad en medio de cualquier dificultad por muy dura que ésta sea.
Cuando Job aparece en el escenario bíblico, lo hace como un hombre rico, vigoroso y saludable, lleno de posesiones, y sobre todo rodeado de una gran familia. Para esa cultura esas características eran muestras de que gozaban del favor de Dios. Y no se equivocaban; aun hasta Satanás lo pensaba y por eso se enardecía de ver como un hombre mortal podía tener tanto disfrute en su vida, sin que nada malo le aconteciera.
Este aspecto resalta de tal manera que llama la atención de Jehová Dios y le lleva a preguntarle a Satanás.  ¿De dónde vienes? A lo cual satanás responde: De rodear la tierra, y de andar por ella.
Luego el Señor le hace otra pregunta: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado del mal? (Job 1:8-9)
He aquí la respuesta que manifiesta la interrogante del corazón de satanás. ¿Teme Job a Dios de balde? Es decir; ¿innecesariamente? Para satanás era imposible de creer que un simple Ser humano pueda temer a Dios si éste no lo mantiene rodeado de su Gracia. Por eso se atrevió a sugerirle a Dios ¡Quita todo lo que tiene para ver si no te blasfema en tu rostro!.(Job 2:5)Es increíble entender una verdad espiritual; y es que satanás solo lograba ver el vallado que Dios tenia a todas las posesiones de Job, pero nunca pudo ver lo que se desarrollaba dentro de ese vallado; y era una maravillosa intimidad. Por esta razón es que él (satanás) resalta su idea de que nadie podía amar a Dios a menos que éste le tuviera conquistado con resaltantes riquezas materiales. Satanás nunca vio la adoración de Job; eso le era imposible, por eso el nunca se percato de que al quitarle a Job sus bienes, mantendría su posición inicial. Es importante entender como creyentes, el valor de la Gloria de Dios como vallado sobre nuestras posesiones; porque es lo único que satanás puede ver en nosotros. El no puede escuchar nuestras oraciones intimas, porque él jamas podrá introducirse en lo secreto de Dios. Ahora entendemos porque Jesús hizo énfasis en la oración a puerta cerrada (Mateo 6:6), hablando de la intimidad. Hoy por hoy es nuestra actitud la que define nuestra relación con el Padre, y son nuestras actitudes las que satanás estudia y evalúa, y usa como marco referencial para atacarnos; ¿el objetivo? matar nuestra Fe; porque el sabe que sin ella , no podemos agradar a Dios. Y fue la Fe de Job la que resaltó al final de todas las adversidades orquestadas desde el mismo infierno, "Y esta es la Victoria que ha vencido al mundo, nuestra Fe"( 1 Juan 5:4)
Más sin embargo Dios en su Justicia jamás extendería su mano para dañar al inocente, y le permitió a satanás dañar todo lo que Job tenia, menos su vida.
Jehová Dios conocía a Job y sobre todo pesaba las intenciones de su corazón. Conocía los pensamientos de Job. Este hombre más que temerle (tenerle miedo) a Dios; lo respetaba. Lo reconocía como aquel que le había dado todo cuanto tenia. Tenía fama en su ciudad de ser un hombre justo y temeroso. Aun cuando sus hijos hacían banquete, el luego sacrificaba ofrendas de expiación por si acaso los jóvenes llevados por los efectos del vino, cometían algún pecado contra Dios.
Imaginemos el nivel de valor que Dios representaba para este hombre que resalto entre una multitud hasta llamar la atención de satanás. Y entonces comenzó la tortura del inocente. Primero le mata a los criados, luego a los animales y  luego a los hijos.; y de `paso que todos los que traían la noticia dijeran “fuego cayó del cielo”, atribuyendo esa gran tragedia al Dios de él. Todo en un mismo día. Tres ataques diferentes, y en paralelo harían que cualquier ser humano soltara cuanta maldiciones y blasfemias se le ocurriera por causa del dolor de una perdida tan grande (humanamente hablando).  Yo imagino el escenario espiritual. Satanás y sus demonios mirando fijamente a Job a la espera de tan ansiada blasfemia; y Dios y sus ángeles sonrientes esperando  tan famosa exclamación. Leamos que dijo Job: “Desnudo Salí del vientre de mi madre, y desnudo tornare allá. El Señor dio. Y el Señor quito; SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR BENDITO”.
Una exclamación que ha trascendido siglos, y aun en este tiempo nos motiva como seres humanos. Luego satanás se presenta nuevamente ante el Señor y le dice: piel por piel. Quizás satanás se decía sí mismo: “es probable que a este hombre nos le importan sus posesiones pero de seguro si le importara su propia salud”. Y le dice a Dios: toca su piel y veras si no te blasfema en tu presencia. Dios le vuelve a decir: Toca su carne, pero guarda su vida. Dios sabía que satanás odiaba tanto a Job que lo habría matado de habérselo permitido. Por eso el guardar la vida de Job no era una petición de Dios para satanás; era una orden, que satanás debía acatar.

Cuán difícil debe ser para satanás acatar las órdenes de Dios, a pesar de sus pretensiones y su  rebelión. Satanás pone en marcha su plan y le toca la piel a Job con  una escabiosis o sarna; enfermedad de la piel causada por el ácaro parásito Sarcoptes  Scabieris. Su principal síntoma es la pinchazon insistente que se intensifica durante las noches y con el calor. El picor está causado por la reacción alérgica del cuerpo ante el parásito, que se manifiesta con pequeños granos, ampollas y pequeñas ulceras con costras. Job en su desesperación, rasga sus vestiduras en señal de humillación y coloca cenizas sobre si para aminorar el ardor y la comezón que esta enfermedad le producía. Pero lo que más le dolía era la incertidumbre que tenía acerca de su Dios.


Dios solo veía a Job. Solo veía su corazón.

Todavía, en medio de las difíciles situaciones que por causa de nuestra búsqueda y nuestro confiar en Dios se nos presentan de parte del enemigo para hacernos dudar;  Dios tiene su mirada puesta en nosotros. Hay quienes piensan que en medio de las adversidades nuestro Señor nos vuelve la espalda; pero no es así. Dios solo esta observando nuestro corazón, pesando nuestras intenciones, confirmando nuestra confianza en él, y sobre todo procesando nuestro carácter.

 La Biblia dice"Muchas son las aflicciones del justo, mas de todas ellas le librara Jehova" Salmos 34:19.


Dios aun nos está mirando fijamente.

sábado, 12 de octubre de 2013

Cuando cambia un Corazón. Parte II

En la primera parte de este artículo hablé acerca de la historia de dos mujeres del reino de Media y de Persia, que llegaron a incidir considerablemente en la conducta de un hombre cuyo carácter era extremadamente fuerte. Hablo de la Reina Vasti  y  de la Reina Ester.
A pesar de la belleza física de estas dos mujeres, lo que predominó en la transformación de este Rey fue la entrega de Ester al Dios de sus padres;  Jehová de los Ejércitos, y aunque no se habla directamente de Él en el Libro de Ester, el cual se encuentra en la Biblia, hay muestras claras de su participación silenciosa en este escenario monárquico tan cargado de conflictos, drama y decisiones difíciles.
La Reina Ester no se confió en su belleza, ni menos en su inteligencia; considerando que el Rey Asuero estaba acostumbrado a deleitarse en la belleza femenina, y al cual su arrogancia no le permitía ver a nadie más inteligente que a sí mismo. Sin embargo dos virtudes  resaltaron  en Ester hasta llamar la atención del Rey, y fueron su silencio y su paciencia.
La biblia resalta en el Libro de Ester su carácter y templanza. El que fuera una mujer callada hacía que se ganara el favor de toda la corte, y su templanza la manifestó en el momento más crítico para sus conciudadanos judíos, y con gallardía tomo decisiones que pudieron costarle la vida.
Todo eso lo hizo una mujer enamorada. Fue en su silencio que Ester aprendió a amar a su esposo que era el Rey. ¿Fue fácil? Por supuesto que no. No debe ser fácil para una esposa enamorada tener que compartir a su esposo con otras  mujeres tan hermosas o más que ella.
Tener que esperar hasta ser llamada para poder abrazar, acariciar o besar a su esposo. Podían pasar semanas y hasta meses en el silencio de su alma; pero en la ruidosa faena de su responsabilidad que como Reina tenia. Solo una vida de oración y una entrega ferviente a Jehová le llevo a soportar esa difícil situación.
Cada uno de nosotros en este tiempo como Iglesia; la novia del Cordero, la amada de nuestro Señor Jesucristo, quizás hemos experimentado en algún momento el silencio de una larga espera. Quizás hemos estado anhelando que el Rey nos mande a llamar para recordarnos que nos ama. Y al igual que Ester nos entristecemos cuando vemos como nuestro amado trata y actúa en otros y a nosotros como que ni nos mira.

Pero muchos no tomamos la medida que tomo esta mujer enamorada. No decidimos buscar a nuestro Padre y pedirle que nos revele al amado.  Muchos somos orgullosos y confiamos en nuestras  propias capacidades; y eso no está mal, el problema empieza cuando decidimos apoyarnos en nuestra propia prudencia y en nuestra autosuficiencia y nos olvidamos de ir al que todo lo sabe y todo lo ve. Yo me atrevo a asegurar que todos los pasos que la Reina Ester dio para acercarse al rey; su esposo el día indicado y a la hora indicada, fue una revelación de Jehová Dios.
No bastó solamente los ayunos de ellas ni sus criadas; no basto el ayuno de todos los judíos;  lo que realmente bastó fue la decisión que Ester tomó de apartarse de toda su cotidianidad para esperar la estrategia  que Jehová Dios tenia. Se estaba enfrentando a un hombre Poderoso en Susa Capital del reino; un hombre a quien el Rey amaba y en quien confiaba plenamente, un hombre cruel y sanguinario a quien no le importaba exterminar a una raza por simple placer, un hombre astuto. Desde la antigüedad cuando leemos los libros de Génesis, Éxodo, Jueces, incluso Reyes; vemos como Dios interviene en los conflictos que Israel tiene con las Naciones vecinas hasta el punto de hacerlos suyos, y de dar las estrategias para vencer a sus enemigos y de paso le da la ayudadita en algunos casos.
No solo Jehová Dios intervino en el insomnio del Rey Asuero; no solo intervino en la presentación de Ester ante el Rey sin ser llamada, sino que intervino en la confrontación que tuvo la reina Ester con Aman, y de cómo éste cayó desfallecido ante el lecho de la Reina haciendo que el Rey lo catalogara como un violador, sentenciándolo a la horca.
Ester como reina amó a su esposo, pero también amó al pueblo de su Dios. Y cuando amamos estamos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario por aquellos a quienes hacemos dignos de nuestro amor. El Rey Asuero amó tanto a Ester que su corazón empezó a cambiar.  La reina Ester amó tanto a Jehová  Dios que estuvo dispuesta a morir por su pueblo de origen.
Dios nos amó tanto que fue capaz de entregar a su único hijo al vituperio y al quebranto inhumano del cual sería objeto. Nuestro Señor Jesucristo nos amó tanto como creación de Dios que se dio a sí mismo y sufrió en silencio los dolores de la Muerte. Es el Amor el único que nos lleva a cambiar.
Es nuestro Amor por Dios el que nos llevara a ser diferentes en medio de un mundo contaminado. Es el Amor que sentimos por Cristo lo que nos llevara a buscarlo y esperar en su presencia el tiempo que sea necesario, al igual que; nos llevara a cambiar nuestras actitudes y solo enamorados podremos estar dispuestos incluso a morir por él; para agradarle.
Cuando Jesús después de la resurrección se dirigió  al Apóstol Pedro  lo primero que le pregunto fue: Pedro; ¿me amas?. Tres veces se lo preguntó hasta el punto de entristecerle y llevarle a responder: Señor, tu lo conoces todo... tu sabes que te amo.
Pero éste mismo Pedro que le estaba asegurando al Señor Jesucristo que lo amaba, era el mismo que días antes lo había negado TRES VECES delante de todos los judíos cuando se llevaron a Jesús para enjuiciarlo. Jesús sabia que Pedro lo amaba, pero ésto no era suficiente. Ahora Pedro tenia que demostrárselo. Y así como lo negó por miedo a morir, ahora tenia que demostrar su amor por cristo apacentando a su rebaño; que no eran mas que los hombres y mujeres que se convertirían mas adelante al evangelio de Jesucristo y por el cual recibirían persecución y muerte.
Debemos estar atentos a la petición de nuestro amado Señor para demostrarle que lo amamos. 
¿Que estaríamos dispuestos a hacer para demostrarle nuestro Amor a Cristo Jesús?

La respuesta a esta pregunta solo la tiene un corazón enamorado. 

domingo, 21 de julio de 2013

Cuando cambia un corazón.

Muchas veces como mujeres se nos otorga la difícil y maravillosa tarea de ser esposas, y nunca logramos entender la magnitud de las implicaciones que conlleva el serlo.
En esta oportunidad tomaremos la vida de dos mujeres que en la antigüedad lograron serlo,  pero que al final entendieron la importancia de su rol como mujer.
Es cierto que la sociedad Persa era patriarcal, y que los hombres ocupaban las posiciones dominantes en el gobierno, el comercio, el ejército y la familia; pero la posición de las mujeres no resultaba poco significativo. Sin embargo con el pasar del tiempo todo el respeto del cual venia gozando la mujer Persa se debilitaba, y el libro de Ester lo muestra con gran énfasis y claridad.
Tres años tenía Asuero reinando y ya mostraba su altivez y arrogancia. Persia y media era un reino donde predominaba la avaricia, la perversión; tanto que en sus banquetes no faltaban las orgías  y solo se respetaba a la reina. Las mujeres aunque gozaban de algunos privilegios eran tomadas solo como objetos de exhibición, es por ello que cuando el rey Asuero manda a llamar a la reina Vasti ésta se rehusó a venir. ¿Porque? La respuesta es muy sencilla: El rey mostraría a todos los presentes en el banquete la belleza femenina que solo él poseía, con la única intención de provocar envidias y celos entre sus generales y capitanes. No era la primera vez que él hacia esto; es por ello que Vasti cansada de sus constantes borracheras y estériles exhibiciones decidió no presentarse ante el rey.
Ahora  el hecho es que había tanto irrespeto que aún las mujeres hacían banquetes y festines, es decir; eran dadas al Vino y a los desenfrenos que estas fiestas provocaban. Es considerable entender que la reina Vasti era un modelo altamente influyente para las mujeres del reino. Esto lo sabían muy bien los príncipes y sátrapas, ya que se apresuraron  aconsejar al rey que la destituyera del reino para evitar que las demás mujeres, impulsadas por el ejemplo de Vasti se rebelaran y no pudieran ser controladas por sus propios maridos. Efectivamente esta idea fue aprobada por el rey en un momento de enojo y embriaguez; solo que cuando pasaron los efectos del vino se acordó de lo que Vasti había hecho, pero también recordó el edicto real que firmado y sellado, por ende;  no podía ser abrogado. Con dolor la echó del reino y su tristeza fue tan notoria que causó preocupación entre sus ministros, de manera que se apresuraron a traer cuanta doncella se encontrara en las provincias de Media y de Persia; para que alegrando el corazón del rey, le ayudaran olvidar a Vasti y fuera escogida otra reina en su lugar.
Fue entonces cuando en medio de tanta depresión y confusión dentro de las provincias, encontramos a una joven judía llamada Hadasa, huérfana de padre y madre, quien estaba bajo la tutela de un piadoso judío de nombre Mardoqueo. Es considerable entender la presión que estaban sufriendo estas jóvenes doncellas, quienes además de estar en condiciones de esclavas, perdían en ese momento todos los sueños característicos de toda mujer. Casarse con un buen hombre, tener hijos, llegar a ser una excelente esposa. Salvo que había un pequeño detalle; si el rey no la escogía  como esposa, sería tomada como concubina, es decir; amante. Ser concubina tenia sus privilegios: pertenecían a un harem, al cuidado de eunucos que se encargaban de velar por su alimentación y aseo personal, mas sin embargo, si llegaran a concebir hijos, estos servirían para mostrar la hombría del rey, pero la sucesión a la corona seria del hijo de la esposa; es decir, la reina. Ester estaba consciente del futuro que se le avecinaba, pero la diferencia entre ellas y las otras doncellas era que Dios la respaldaría a partir de ese momento.
Aunque en el relato de la historia de Ester, no se menciona en ningún momento a Jehová Dios, se evidencian algunos aspectos de su voluntad. Entre sus aspectos veremos los siguientes: a) Ester haya gracia delante de los eunucos y demás sirvientes, sobre todo de uno de los eunucos de mayor confianza del rey. (b) Mardoqueo, tío y tutor de Ester descubre una conspiración en contra del rey, lo notifica, se hacen las averiguaciones, se comprueba el asunto, se anota en las crónicas del reino y más adelante es honrado por ello. (c) De entre todas las doncellas Ester es coronada reina en lugar de Vasti y le es colocada la corona real. En un momento como éste, las mujeres solemos pensar que ya llegamos a la meta, y nos alegramos por ello;  pero no es así para Ester. Había otros planes y solo Dios los dirigía. Aunque la reina Ester pensó que era el final, resultaba ser el comienzo de grandes retos que debía llevar a cabo aun en contra de su propia vida.
La meta del rey Asuero era encontrar una reina hermosa y sumisa a quien exhibir y controlar. La meta de todas las doncellas era ganar el título de reina. La meta de Ester como reina era complacer al rey en todo y ser una esposa sumisa; pero la meta de Jehová Dios era otra. Y mas adelante se revela el propósito: Cambiar el corazón del hombre pagano y cruel, por medio de una mujer temerosa de Él, para bendecir a un pueblo rebelde y contradictor, que se hallaba en cautiverio por causa de sus maldades, a fin de mostrar su amor y misericordias para confirmar el pacto que hizo a Abraham, Isaac y Jacob. Es por ello que Ester sufrió en silencio los sinsabores de una guerra silenciosa. Esa que toda esposa libra en el alma, esa que aveces te hace temer, flaquear y muchas otras tantas veces te quiere obligar a desistir. Ester experimento la soledad de la corona, la incertidumbre de no conocer lo suficientemente a su esposo, y ademas de ello la amenaza de exterminio de su raza, de la cual ella ni aun dentro del reino, podría escapar; pues el edicto del rey aun el el trono la alcanzaría  Pero como dice proverbios 14:1 "la mujer sabia edifica su casa". Esta mujer escogió un mejor y único aliado; Dios. Tres días de ayuno y una vida de entrega y de oración bastaron para que Jehova le diera a esta joven judía la Victoria; no solo en su matrimonio, al ser aceptada por el rey fuera del tiempo de su comparecencia (pues solo la reina podía presentarse ante el rey, si éste la llamaba); sino que también le fue entregado el enemigo y maquinador de su tío-tutor y por ende de su Nación. Lo más relevante en esta historia ha sido el cambio tan trascendental que sufrió el rey Asuero, quien paso de ser un hombre arrogante y vil, a un esposo amante y justo. Y las fiestas que de ahí en adelante se realizaron en Susa, capital del reino, fueron las de pur, que significa “suerte” realizadas en honor a la victoria que Jehová Dios les había otorgado a los judíos.
La arrogancia e insensatez de la reina Vasti la llevo a perder a su esposo y todo lo que poseía, incluyendo la corona real; Considerando la vergüenza a la que fue sometida al ser echada del reino. Mientras que la sabiduría de Ester la llevo a conquistar no solo el corazón del Rey, sino también el corazón del reino.

El silencio es una virtud poco común en una mujer. Pero necesario para ganar las batallas que como esposa y reina de tu hogar se te presentan.
Sólo la alianza con Dios nos dará la Victoria.

Recuerda: Engañosa es la gracia y vana la hermosura; MAS LA MUJER QUE TEME A JEHOVA, ésta será alabada. Proverbios 31:30.

viernes, 12 de julio de 2013

Al Limite de la Fe.


En algún momento de nuestras vidas solemos hacernos esta pregunta. ¿Qué hacer… cuando no se qué hacer? Y tratamos por todos los medios de buscar la solución  a los diferentes conflictos que se nos presentan; unos más fuertes y difíciles de sobrellevar que otros.
Tal fue el caso de un Rey cuya trayectoria monárquica era intachable. Hombre valeroso, decidido, temeroso de Dios, respetable y con una moral irreprensible  ante su pueblo. Nos referimos en esta ocasión a Josafat, quien gobernó  Judá;  luego que la Nación de Israel se dividiera  por causa de los pecados de Salomón, y le fuera entregado a Jeroboan las 10 tribus del norte, mientras que a Salomón le quedaba solo las 2 tribus del sur por amor  a David su padre. Es por ello que fue grande la galería de reyes que lideraron las 12 tribus de Israel y por ende  también lucharon en contra de grandes imperios como lo fueron para la época Egipto, Asiria y Babilonia. Aunque Muchos reyes de Israel y Judá hicieron lo malo ante los ojos de Jehová Dios, hubo también grandes reyes que hicieron lo bueno, manteniendo los rituales antiguos del Tabernáculo, los sacrificios, las ofrendas y sobre todo la instrucción de la ley al pueblo para que nunca se olvidara de Jehová su Dios. Entre esos líderes que reinaron justa e íntegramente se encuentra Josafat; Rey de Judá.
Luego de que Dios fortaleciera el reino, y le diera riquezas y gloria a  Josafat, este adquirió la experiencia cívica- militar, de manera que se hizo temible ante las naciones vecinas y un excelente aliado para otros. Tuvo grandes hazañas y victorias en diferentes guerras siendo apoyo para naciones débiles, pues era gran estratega militar, lleno de gracia y sabiduría de parte de Jehová Dios.  (2 Crónicas cap. 17 al 20). Pero llego el momento de enfrentar sus propios miedos, a sus propios enemigos y de sufrir el precio de la fama. Pero más que eso, llego el momento de pasar la prueba y   ser ejemplo en fe y confianza ante un pueblo rebelde, contradictor,  e incrédulo.
Para los que han tenido la oportunidad de estudiar la Biblia y sobre todo el Antiguo Testamento, habrán podido percatarse de que los israelitas confiaban más en el hombre que en Jehová  Dios.  Mas este Rey tuvo como tarea fundamental enseñar al pueblo a confiar y depender completamente de Dios. Las circunstancias no eran las más idóneas, puesto que no era una, ni dos;  sino varias naciones con sed de venganza, dispuestos no solo a matarlo a él, sino a destruir todo lo quedara de su reino. Es en este momento cuando Josafat se da cuenta que nada de lo que haga evitara el desastre que se le aproxima. Como gran estratega militar ideo los mejores planes de ataque, buscando el consejo de sus sabios y sus generales, dándose todos por vencidos. Tiempo ya no había para huir, y es por ello que desesperado, turbado y afligido busca su última alternativa “humillarse ante su Dios”. Fueron quizás horas, días orando pidiendo de Dios una palabra que les diera las fuerzas para salir de esa difícil y casi destructiva situación.  Me motiva mucho sus últimas palabras en medio de su oración “¡Dios nuestro!, ¿no los juzgaras tu? Pues nosotros no tenemos fuerza con que enfrentar a la multitud tan grande que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”  2 Cr. 20:12.
Quizás esa fue la misma oración que hizo el Padre de la Fe Abraham, luego que después de tener a Isaac; con Sara su esposa, Dios le ordenara sacrificarlo; dejando a un lado por “un momento” la promesa de su descendencia a través del joven que ahora pedían en holocausto.
Imagino por un momento a Abraham turbado, confundido, y preguntándose a si mismo ¿Por qué Dios hará esto? ¿Qué pasara con mi descendencia? ¿Qué pensaran mis vecinos, mis sirvientes, mis amigos y mi esposa de esta decisión que me ordenan tomar? Y sobre todo la pregunta más importante ¿Jehová Dios realmente es mi amigo? Son estos los momentos en los cuales uno por naturaleza suele guardar silencio, pero el escándalo que se está generando en nuestro interior, en nuestra mente es casi insoportable. Llega el momento en donde nada parece tener sentido, salvo esperar a que se desarrollen  los acontecimientos. Josafat se encontraba en esa disyuntiva, de no saber qué hacer ante tan grande dificultad. Tenía el ejército, diestro para la batalla. Tenía las armas, los carros y la gente de a caballo, tenía la fama de temible por cuanto el Dios fuerte de Israel lo respaldaba, y aun así sintió miedo. Es ese miedo interno que te convence de que nada de lo que hagas te funcionara.  Es ese miedo que doblega tu autosuficiencia, tu orgullo, tu intelecto, tu versatilidad. Es ese miedo que te desnuda, porque te desviste de tu grandeza humana. Ese mismo miedo que te hace mirar hacia arriba convencido de que hay alguien por encima de ti que siempre tiene el control.
El salmo 127:1 dice: Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.

Grandes hombres como Abraham, Moisés, Elías, y ahora Josafat entendieron lo que significa estar al límite de la Fe. El profeta Elías luego de obtener una gran victoria sobre los profetas de Baal el dios cananeo, tuvo miedo de una sacerdotisa cruel y huyo al monte. Pero lo más resaltante de esta historia es que huyo al monte de Dios. Caminó 40 días y 40 noches que correspondía a 150 km para hallar a Dios. Y ahí Jehová Dios se le presentó  y le ordenó  volver al mismo lugar de donde había huido. 
Son muchos los personajes  descritos por la Biblia, que  experimentaron el miedo, la duda, la confusión y hasta el dolor de encontrarse al final del camino, donde parece que solo hay un vacio, y que al mínimo paso caerás; y más cruel es cuando las circunstancias parecen venir detrás dispuestas a empujarte para que caigas.
Pero es en ese momento cuando ese miedo, hace que aflore la Fe que hay en cada uno de nosotros. Esa confianza que en silencio nos grita ¡Dios esta cercaaaaaaa!.. Solo en medio de la serenidad podemos escuchar. Josafat escuchó  al profeta que le dijo: “Jehová peleara por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Moisés escuchó  la voz de Dios que le dijo: “Extiende tu vara al mar rojo” lo hizo y las aguas se separaron de lado a lado y el pueblo pasó en seco. Elías escuchó  la voz en la serenidad –el silbo apacible de Dios- “Me he reservado siete mil que no han doblado rodilla ante Baal, ni le han adorado”. Abraham con el cuchillo en la mano, aun alzada escuchó  al ángel que le dijo: “detente; ahora sé que temes a Jehová, porque no me has rehusado a tu único hijo”.  Dios los llevo al filo de la fe para mostrarse tal cual es Él. A todos ellos les dio la victoria, cuando confundidos, entristecidos y temerosos guardaron sus armas carnales –intelecto, razón y lógica humana- y decidieron en silencio esperar en Jehová su Dios.

Isaías 30:15. Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos, en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.


Si te encuentras al límite de la Fe, ¡Lánzate! caerás en las manos del Dios de amor y allí será tu descanso.