jueves, 25 de agosto de 2016

En la Silla del Gran Juez.


Me sucedió hace algunos años algo lamentable que me marcó, pero cuya cicatriz hoy sigue siendo un marco referencial de que la voluntad de Dios para mi vida siempre será para bien.
 Yo me encontraba en un desenvolvimiento ministerial maravilloso, mi comunión íntima con Dios crecía cada día, era impresionante ver trabajar al Señor en mi y a través de mi y sobre todo gozaba de paz. Pero; una noche mientras ministraba al Señor en una congregación amiga, un profeta movido por sus emociones y sentimientos lanzó una profecía que como lanza quedó clavada en mi alma, dando un golpe certero que dejó por un tiempo lisiado mi Ministerio.
Después de esa palabra «profética» mi vida no fue la misma. No consulté con Dios esa palabra sino que la creí y empecé a hacer cosas que el Señor no me había ordenado hacer ,y tome decisiones que él no me había ordenado tomar. ¿Las consecuencias? Un desplome estruendoso. Para cuando me vine a dar cuenta de que mi vida iba en picada ya era demasiado tarde, porque lo que Dios me había ordenado hacer lo dejé a medias para seguir los impulsos de un corazón enseguecido por la mentira y el error.
Nunca olvido esa noche donde yo estaba preparándome para cometer una locura, cuando la frustración, el enojo conmigo misma y la amargura habían invadido mi raciocinio y me sumergieron en la más densa oscuridad espiritual. De repente tocan al portón de mi casa y ahí estaba la voz de una gran mujer, invidente y maravillosamente profeta. Así es, ¡Otra profeta! Hablándome y confrontandome Dios mismo a través de ella. La mujer vivía por la curva de Molina y yo vivía en San Francisco, estábamos bastante distanciadas geográficamente,y ella bañándose escucha la voz de Dios que le dice: Ve a casa de Ana María porque está planeando quitarse la vida. Ella se apresura a salir, no conoce la dirección de mi casa, no tiene vehículo así que debe tomar un carrito por puesto o autobus, se dirige a casa de una hermana que también vivía en San Francisco le dice lo que yo pensaba hacer y ambas buscan al Pastor que si tenía vehículo y llegan a mi casa como a las nueve de la noche. ( Todos esos detalles lo supe día después) Y al sacarme de mi habitación me dijo «¡Suelta a ese que has tomado. Sueltalo! Evitale un juicio. El tumor cuando se estirpa duele, pero después viene la sanidad» Y otras palabras más.
Yo en ese momento me sentí el ser más miserable del mundo; sentía que no merecía a Dios. Pero ahí estaba mi Señor dándome órdenes. Obvio por completo mi plan de suicidio y sólo se dedicó a darme instrucciones.
Me costó soltar a ese asesino, ese profeta cuya profecía había traído tanto desastre a mi vida; pero lo que más me costó fue perdonarme a mi misma. Yo me decía ¿Si te permitiste matar tu amor y devoción por Dios, que más da que mates también tu cuerpo? Ese era mi argumento.
Fueron meses fuertes los que vinieron después, pues mi alma se negaba a olvidar, pero el amor de Dios fue llenando esos espacios vacíos y fue restaurada mi relación con él. ¿Las consecuencias de mi error? Una disciplina de parte de Dios que duró 12 años. Siempre fui consciente de esa disciplina que amé,  valore y  cumplí.
Hasta este día han sido muchos los asesinos que he tenido que soltar.
El primero que libere fue: al asesino de mi anhelo de ser una gran deportista; Mi madre, quien no consideró ni por un instante cuanto me iba a desarrollar esa disciplina como persona y terminó de manera egoísta alejandome de lo que era mi pasión. Siempre amé correr, trotar, saltar y levantar pesas. Luego vino el asesino de mi sueño de ser una gran profesional. A ese tuve que perdonarlo por etapas. Estaba en un gran momento de mi carrera como Comunicadora Social, creciendo y dando pasos agigantados, desarrollando mi potencial; pero este asesino por miedo a que mi luz opacara su sombra me atacó, me cerró las puertas y lo peor fue que se aseguró de que ninguna quedará abierta por si quería volver. Este asesino tuvo tres rostros, es por ello que la liberación fue por etapas. Pero al más difícil de perdonar ha sido al asesino que deliberadamente ha matado a mis niños (así he decidido llamar a mi reputación) en etapa de crecimiento. Este asesino me ha causado más dolor que los otros porque es el que ha estado más cerca de mi, al que le he dado mi confianza; es el que ha pasado desapercibido a mi lado, cuyas artimañas han destruido muchas veces la imagen que me he labrado con tanta abstinencia; y es que de esos hay tantos a nuestro alrededor, que cuesta reponerse.
Hay asesinos de alegrías que te llevan a vivir en una amargura constante; asesinos de risas que marcan tu rostro con la tristeza.

Yo pude identificar a esos asesinos, pero para hacerlo tuve que armarme de valor pues vivía de funeral en funeral, hasta que decidí denunciarlo y entregarlo. Hay quienes no denuncian a sus atacantes porque prefieren tomar la Justicia por su cuenta, y más cuando el sistema judicial humano está tan corrompido. Para mi era más fácil tener a mis asesinos a la vista, custodiados en mi propio retén, sin derecho a un juicio, preparando mi estocada y así vengarme por mi propia cuenta.
Hasta que el Espíritu Santo comenzó a hablarme del amor de Jesús que opera en mi vida desde hace 20 años. Ese es el Amor que ama a sus enemigos, que cubre multitudes de faltas, que persona hasta setenta veces siete al que te lástima. Y luego me llevo a la segunda fase y fue permitirme conocer la Justicia de Dios que opera en mi; esa que no me juzgó según mis obras, sino que me absorbió de todas mis maldades, esa que me lleva a hacerle al prójimo lo mismo que quiero que me hagan, esa que no está para condenar al mundo sino para salvarlo. Dios está interesado es en redimir a la humanidad, no en destruirla.
Cuando el peso de la benignidad del Espíritu Santo cayó sobre mi, entonces me arrepentí de corazón por haber odiado, por haber esperado como Agar, a un tiro de arco para ver caer a esos enemigos que me habían herido sin razón. Al igual que Jonás me enoje muchas veces con Dios y le demande Justicia para mi; y es que aveces, somos tan humanos que si nos dan la oportunidad de ser Dios por un minuto acabaríamos con la mitad de la raza humana.
Es tiempo de soltar las gargantas de aquellos que nos ultrajan y nos persiguen injustamente. La justicia se basa en el amor, ya que éste es el pilar fundamental del Reino de Dios al cual pertenecemos. El amor no es un sentimiento, es una cualidad que nos caracteriza como hijos de Dios. El amor es expresivo, pulsatil, siempre lo vamos a sentir aunque sea de manera muy mínima, siempre está ahí.
Dejemos que sea Dios el que decida lo que merece, o no, aquel que nos hizo daño; dejemos que sea el Gran Juez el que pese los corazones y emita la sentencia que considere su justicia; porque al fin y al cabo lo importante de saber que el asesino está en las manos de Dios es que lo hemos soltado y lo hemos liberado de la cárcel que en nuestro corazón le habíamos construido.
Y es que por principio de Justicia Dios nos enseña a ser justos. Jesús dijo: «El que aborrece a su hermano es homicida» ¿Y, a cuantas personas no hemos aborecido alguna vez? ¿A cuantas no le hemos causado tristeza? ¿A cuantas personas no hemos defraudado?¿ A cuantas no hemos herido injustamente con palabra o actitudes? ¡Oh! sí el Señor se detuviera a considerar nuestras debilidades o injusticias ¿Cómo podríamos permanecer delante de su presencia? Pero gracias a Jesucristo que está cada día abogando por nosotros ante el Padre es que somos absueltos de todos nuestros errores diarios.
Las armas de nuestra milicia no son canales, es por ello que no hay razón alguna para tener almacenada esa artillería emocional que a la final a quien le hace daño es a nosotros mismos.
El que perdona olvida. Es tiempo de olvidar, perdonando; levantarnos y dejar la silla vacía para siempre.

miércoles, 24 de agosto de 2016

La Altivez. Un Enemigo Letal.


 Los israelitas, luego de pasar el Jordan comenzaron a conquistar la tierra prometida por medio de batallas donde Jehová se involucró directamente. Además de los mandamientos, les dio ordenanzas y estatutos que garantizaban su seguridad, pero sólo había un requisito que aseguraba las victorias, y era; la obediencia.
  La obediencia es un requisito sine qua non para entrar al cielo, a la misma presencia de Dios. La obediencia es el lazo que mantiene unido al creyente a la Justicia, a la Santidad, a la Verdad, a la Fe y al Amor de Dios; y estos cinco principios son fundamentales en su Reino.
  Jehová Dios le dejó claro a Israel que al pasar el Jordan y empezar a conquistar el territorio de los cananeos, heteos, jebuseos, zifeos, debían arrojarlos de ahí, evitando concertar cualquier vínculo con ellos porque por ser ellos una nación perversa era que Dios los arrojaba de esas tierras. Pero Israel tan parecido a nosotros en muchos casos, en un acto de desobediencia plena no los hecho, sino que los hizo tributarios convirtiéndolos en leñadores y servidores dejándolos en el territorio en calidad de esclavos.

 Uno de los primeros indicios de la altivez en la vida del creyente es precisamente buscar pagarle al prójimo con la misma moneda y hasta darse el lujo de darle vuelto.

  Entre los aspectos que caracterizan la altivez en la vida del creyente o del ser humano se encuentran los siguientes:
1) La Desobediencia. Al igual que el pueblo de Israel el creyente sólo mira su día a día, y en su desobediencia se acostumbra a ajustar el propósito de Dios a sus comodidades. Algo que me sorprende de este pasaje bíblico de Jueces capítulo 1:27-36 es que la altivez no te permite ver tus debilidades, te convierte en autosuficiente y por ende te hace esclavo de las circunstancias y de los que te rodean.
Israel en su altivez nunca entendió que ellos no eran nada sin Dios. Salieron de Egipto gracias a los milagros portentosos que Jehová hizo. De no haberse divido el mar rojo por el poder de Dios, los egipcios habrían masacrado a esa gran multitud de israelitas, pues esta gente era cobarde por naturaleza, y aunque hacian alarde, sólo vivían de apariencias y cuando les tocaba enfrentar grandes peligros se volvían a Dios llorando e implorando su auxilio. Y eso mismo acontece con nosotros, que nos jactamos de lo que podemos hacer en Cristo Jesús, hacemos alarde de nuestras capacidades, pero cuando nos encontramos con el mar rojo de frente y escuchamos el tropel de los problemas por detrás entonces buscamos a Dios desesperadamente.

El altivo no se acerca a Dios , por eso Dios lo mira de lejos. El altivo busca los argumentos necesarios para justificar sus actitudes y acciones



2) Perdida de la Visión. Un caso de altivez perfecta fue la de Sansón. Este hombre fue llamado por Dios con anunciamiento previo, indicando el Ángel de  Jehová como debía vivir y conducirse, y aún así jugaba con el pecado desobedeciendo a Dios y justificando sus acciones. En su astucia fue prendido y cuando creyó que saldría bien librado de esa emboscada cayó preso. Fue víctima de vituperios, humillaciones, y perdió sus dos ojos literalmente.
   El altivo no ve el futuro porque no lo conoce; pero Jehová Dios si lo conoce y es por ello, que le indica al creyente lo que debe hacer y como debe vivir a fin de evitar las consecuencias que sólo Dios en su Omniciencia puede ver.
Debemos entender que la altivez es un pecado espiritual. Opera para destrucción, fomenta las rebeliones y causa la muerte. 
El altivo llega a ver a todos y aún a Dios mismo como su enemigo porque no se ajustan a sus estándares mentales y egoístas.

El antonimo de la altivez es la humildad.
Jesús dijo: Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón.

La humildad no es una expresión, es una actitud por eso no permitas que la altivez marque tu existencia.

domingo, 6 de marzo de 2016

La Dulce Espera



Estamos viviendo tiempos tecnológicos donde la velocidad cobra auge en nuestra sociedad modernista, lo que hace que la espera solo sea cosa del pasado, dándole un giro a la población quienes en su gran mayoría prefieren lo  rápido, fácil y aquello que garantice una vida mas tranquila, sin tener que pasar por el afán que conlleva el día a día.
Es increíble salir a la calle y ver como la sociedad se introduce en un túnel capaz de llevarlos a cumplir  sus deseos con tan solo un clic. Desde los dispositivos celulares se pueden transmitir imágenes importantes y aun se logran tramitar documentos bancarios, hacer transferencias de dinero, pagar cuentas de servicios y obtener información desde cualquier destino.
La tecnología abarca desde los emporios empresariales hasta el humilde espacio de las amas de casa. Ahora bien; ¿si la tecnología es tan importante para muchos y esto conlleva a que el ser humano en la actualidad pretenda vivir a toda prisa; por qué la iglesia de Jesucristo se ha dejado arropar por este mismo sistema?
Para Dios la espera es lo más importante. Son muchos los versículos bíblicos que nos invitan y nos sugieren esperar. El Salmo 27:14 dice “Aguarda a Jehová; esfuérzate y  aliéntese tu corazón; si, espera a Jehová”.  Del mismo modo el Salmo 31:19 dice “¡Cuan grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!”  En este caso particular el Rey David entendió la gratificación de una dulce espera pues para nadie es un secreto que cada salmo fue escrito en situaciones adversas. Y son muchos los hombres en la Biblia que recibieron grandes recompensas por esperar.
Estamos acostumbrándonos  a tenerlo  todo con tan solo el chasquido de nuestros  dedos que,  pasamos por alto un pequeño detalle, y es que; en el Reino de Dios la velocidad solo le corresponde a Él, y la espera le corresponde a sus hijos. Nos hemos involucrado tanto en el sistema tecnológico mundial, que; ahora somos nosotros los que pretendemos obtenerlo todo con tanta prisa, y por ende, a Dios lo dejamos esperando. Y;  aunque suene irónico, la mayoría de las personas que viven de manera apresurada, son las que mas incurren en el mal habito de la impuntualidad.
Cuando  el profeta Elías mato en el monte Carmelo a los cuatrocientos sacerdotes de Baal, huyendo de la  Sacerdotisa principal de este culto pagano llamada Jezabel , caminó 40 días y 40 noches (equivalentes a 150 km)  hasta el monte de Dios. Pero eso no era suficiente, pues luego ahí en la cueva donde se escondió, tuvo que esperar cuatro acontecimientos naturales para escuchar al final la voz de Dios. Y de verdad no se que significado tenga para un creyente en la actualidad escuchar la voz de Dios; pero para un profeta de la jerarquía de Elías, escuchar la voz de Dios era fundamental y por ende una necesidad apremiante.
Luego de la salida de Egipto y la permanencia de los israelitas en el desierto, Moisés subió con su asistente Josué al monte a recibir instrucciones de Dios acerca de las leyes que regirían la vida del pueblo. A Josué se le da la orden de esperar “solo” en cierto lugar del monte, mientras Moisés subía unos metros más a la cumbre para encontrarse con Dios.

Ahora bien, luego de transitar hasta la cumbre del monte, Moisés tuvo que esperar 40 días mas para que Jehová Dios le hablara y poder ver su gloria y; fueron tantos los días que Moisés paso en el monte que los israelitas se hicieron un becerro de oro porque pensaron que Moisés había muerto.
En nuestros tiempos nos resulta todo un tedio esperar. El salmista escribió en un momento de dificultad lo siguiente “Pacientemente espere en Jehová; y se inclino a mi, y oyó mi clamor” Salmo 40:1.


Hubo un Rey de Israel llamado Saúl, de la tribu de Benjamín; que fue desechado por Dios por el simple hecho de hacer todo lo contrario a lo que se le ordenaba; y la razón era que su impaciencia lo llevaba a tomar decisiones apresuradas cuestionando las ordenes puntuales de Dios, cayendo en un estado de desobediencia total.
El ser humano esta acostumbrado a esperar solo aquello que le conviene satisfactoriamente. Los fanáticos de algún grupo musical emplean horas  y horas esperando una presentación; y si es única, se quedaran incluso a dormir en los lugares donde se llevara a cabo el concierto. Los cinéfilos (amantes del cine) pasan largas horas para comprar boletos y ver la película que este en el tope de la popularidad. Están también los que anhelan un empleo y van a su respectiva entrevista; quienes ven transcurrir las manecillas del reloj delante de sus ojos, pero su deseo de obtener el empleo los seduce de modo que la espera se hace placentera. Es increíble ver a los empresarios o vendedores profesionales esperar largamente algún cliente con quien deben cerrar una venta o un negocio importante.
Pero cuando la espera tiene que ver en lo referente a Dios y su Reino, entonces el panorama cambia. Si ayunamos, queremos que al final del ayuno Dios nos responda, y si no lo hace; entonces nos desanimamos y hasta nos enojamos con Él. Si estamos en medio del servicio queremos que la alabanza termine rápido, para que pase el predicador, corte la predicación y el servicio llegue a su fin. Lo peligroso es que, cuando el creyente comienza a sentir tedio por todo lo referente a Dios, es una clara señal de que su vida espiritual va en descenso. No se puede amar a alguien y  sentir tedio a la vez por ello. Una de las razones por el cual el noviazgo se hace placentero es por los momentos de espera que nos ocasiona; pues en esos instantes la dulzura llega por el solo hecho de saber que estaremos cerca del ser amado.
De igual forma sucede en nuestra relación con Cristo. Dios siempre ha recompensado la espera de sus hijos. El profeta Isaías en su libro escribe lo siguiente “Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran alas como las águilas, correrán y no se cansaran, caminaran y no se fatigaran” Isaías 40:31.
Esperar significa confiar; confiar significa creer; el creer te lleva a recibir y el recibir es sinónimo de recompensa. 


Grandes hombres y mujeres en la Biblia fueron procesados en la espera. Algunos se desesperaron y perdieron la bendición; pero los que aprendieron a obedecer y superaron los procesos se convirtieron en grandes instrumentos en la mano del Señor Dios del Cielo y de la Tierra, a quien es la Gloria, el Poder y la Alabanza por los siglos delos siglos.

Lo que debemos entender y asimilar es que todo creyente es procesado en la espera.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El Guiso Perfecto.



Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo. Hechos 9:31.

No hay nada más satisfactorio que hacer una comida que reúna los requisitos indispensables para que obtenga el gusto, el olor y el color que ameritan  los mejores chef, ya que de ello dependerá el disfrute de los comensales que degustaran de tan exquisito plato.
Del mismo modo que nos preocupamos por alimentar de manera perfecta nuestro cuerpo disfrutando de alimentos sanamente preparados, es necesario ocuparnos de darle una alimentación balanceada a nuestro espíritu, pero; para ello  necesitamos de ciertos ingredientes que harán de nuestro alimento espiritual una delicia.
A  continuación conoceremos cuatro ingredientes para el crecimiento del creyente.

1) PAZ. Muchos  de los que hoy estamos  aquí es porque necesitábamos paz. Paz viene del término hebreo  Shalom. El Apóstol Pablo en todas sus cartas hacia referencias a la paz. La paz es la ausencia de guerras y disturbios y puede transmitir la Idea de salud, bienestar y calidad de estar completos. Salmo 23.
Las ovejas son animales pacíficos que para poder multiplicarse necesitan estar en estado de comodidad. Necesitamos desactivar los conflictos en nuestras vidas,  debemos mantener el extinguidor activado para que cuando venga el conflicto lo apaguemos. La gente viene del mundo cargadas de conflicto y cuando llega a nuestras congregaciones desean  beber del arroyo.
No podemos evitar que los conflictos vengan, pero si podemos evitar que entren a nuestros hogares. Debemos convertirnos en pacificadores.

2) DESARROLLO.  El desarrollo viene debido a la acción de un agente, y el agente de llama Ministerio. Había un ministerio Apostólico en  Pedro quien comenzó a predicar en muchos pueblos y por eso hubo un crecimiento en todos los lugares donde se predicaba. El deseo del Señor es tu desarrollo, tu edificación a fin de que te parezcas más a Jesús. Mediante la acción del ministerio comenzamos a cambiar, a hablar diferente. Hay muchos Paradigmas y religiónes que han bloqueado la acción del ministerio. Una iglesia que se desarrolla crece.

3)  EL TEMOR AL SEÑOR.  El temor puede ser saludable y permite que la persona Camine con cautela. Ahora bien el temor del señor es saludable y consiste en reverencia y por ello es sano. Cuando llegamos en la iglesia, en los sitios laborales o en nuestros hogares y entendemos que el Señor está ahí, hay reverencia. Por eso debemos cuidar que nuestras palabras y nuestros hechos no desagraden al Señor, eso es temor al Señor. El temor a Jehová te mantienen en santidad y sin santidad nadie le vera.
La falta del temor al Señor va a desatar ira. 2 crónicas 19:4-10. Las falta del temor a las autoridades puestas por Dios, como en el caso de Moisés, cuando el pueblo lo atacó y lo cuestionó,  Dios les dijo "cuando yo hable con mi siervo  Moisés lo haré cara a cara, ¿Porque no tuviste temor de hablar contra él?" Cuando hablamos de nuestros hermanos nos convertimos en homicidas. Cierto grupo fue a orar por una mujer, y para entrar a la casa debían abrir la puerta con dificultad, ya que tenía demasiadas cerraduras, cuando entraron y cerraron la puerta comenzando a orar  la mujer se endemonió, y una de la hermana responsable de la ministración salió huyendo despavorida abriendo todas las cerraduras que difícilmente se podían abrir. No debemos temer al diablo sino a Dios, porque el Ángel de  Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.


  4) EL ESPÍRITU SANTO.
En nuestras vidas debemos tener el abonar del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no se moverá en aquellos que están en condición de pecado. Algo que frena el mover del Espíritu Santo en la iglesia y en la vida del creyente es el pecado. Lo otro que bloquea el mover  del espíritu Santo es la constricción por apedreo religioso. Un hombre de Dios llamado Esteban, lleno del poder de Dios llego a el sanedrín donde se reunían los teólogos y eruditos de la ley, y este hombre comienza a darle una clase de catecúmenos, hablándole de los procesos que el  pueblo de Israel tuvo por estorbar el mover de Dios a causa de la envidia, porque fue por envidia que los hijos de Jacob vendieron a José a Egipto.
¿Cuántas veces hemos matado a algún hermano o hermana por hablar mal de la congregación? En algún momento dejamos de ver el mover de Dios y por eso no lo entendemos, y por ignorantes pecamos apedreando a aquellos en quien  el Espíritu Santo se está moviendo.
Los hombres del sanedrín mataron a Esteban ignorando que el Señor levantaría a otro que golpearía con mayor fuerza la religión como lo hizo luego el Apóstol Pablo. Es necesario dejar que el Espíritu Santo se mueva. Ya no lo tengamos encarcelado impidiendo que explote la bomba que va a permitir que otros lleguen al Evangelio.

  No hay nada más triste que vivir un Evangelio donde no habita el Espíritu Santo.


David dijo: "Prefiero un Día en tus atrios, que mil fuera de él" Es necesario dejar que el Espíritu Santo sazone nuestras vidas.

miércoles, 29 de abril de 2015

En la Cueva.


Una cueva o caverna es una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida. 
A veces es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Generalmente son húmedas y oscuras; en algunas solo cabe una persona, mientras que en otras, como la red del Parque Nacional Mammoth Cave de (Kentucky), tienen kilómetros de extensión. Hay cavernas muy profundas como en Abjasia, donde se alcanza el mayor desnivel en Krubera-Voronya con más de 2000 mts bajo el nivel de la superficie.
Cuando leemos en la Biblia las historias del Antiguo Testamento, nos encontramos con grandes hombres de Dios que usaron cuevas o cavernas, para esconderse de los enemigos, como lugar de refugio y para ser descubiertos y transformados.
Uno de los hombres más notables de la Biblia es el Rey David. Siendo un joven pastor de ovejas, fue ungido como Rey de una Nación. Siendo Rey; aun sin trono ni corona, mato a un gigante Filisteo para salvar al Rey que Dios había desechado y que él sucedería. Pero aunque este hombre llego a ser reconocido por sus capacidad de liderazgo, su valentía en la guerra, y por reunir los requisitos que Jehova Dios requería para estar delante de él (pues era conforme a su corazón); en esta oportunidad no centrare mi articulo en este valeroso hombre, sino en otros que al igual que David enfrentaron muchas dificultades en sus vidas, y que pasaron de ser hombres de cuevas y cavernas, a hombres de ejércitos, batallas y victorias, cuyos nombres y hazañas quedarían registrados para siempre en la Galería de Los Valientes de Renombre de Israel.
1 Samuel 22.1-2 "Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres."
Imagínate lo que significa estar huyendo, estar perseguido por alguien más fuerte que tú. Tal vez estarías deprimido, angustiado, sintiéndote solo y abandonado. Probablemente pensarías que Dios se olvidó de tí. ¡Y para completar ahora vienen a tí 400 con problemas peores.! ¿Qué clase de ánimo podrías recibir de ellos? 400 endeudados que solo piensan en que lo han perdido todo. 400 afligidos cuyo corazón ya no encuentra razones para seguir adelante, que tal vez solo quieren compasión. 400 amargados que solo saben quejarse de la situación. ¡Y te hacen el jefe de ellos.! ¡Soy el Jefe de los endeudados, afligidos y amargados.! dijo David.... como si no tuviese problemas, ahora tengo 400 que creen que yo los puedo ayudar...

Adulam, que en hebreo significa "refugio",estaba situada en las colinas occidentales de Juda, a unos 27 km al Sur Oeste de Jerusalen y a 16 km al Sur Este de Gad.
Fue  ahí en Adulam donde David conoció a los hombres que a partir de ese momento darían aun sus propias vidas por defenderlo y defender su reino. Estos hombres estaban endeudados, afligidos y en amargura de espíritu.
Cabe resaltar que estas tres características no son los requisitos que nosotros pediríamos para traer líderes a nuestro servicio en cualquier área. 
Una persona afligida esta en constante decadencia. Su bipolaridad no le permite realizar las tareas que se le asignan. Los afligidos están entristecidos todo el tiempo. se desaniman rápidamente.. y así estaban muchos de estos hombres. 
Para nadie es un secreto que Samuel le había advertido al pueblo de Israel de todos los padecimientos que el Reinado de Saul traería para sus vidas. Serian diezmados sus viñas, sus ganados, sus trigos y sus cebadas; sus hijos aun muy jóvenes serian reclutados para el ejercito real, y sus doncellas llenarían el harem del monarca; sin contar con la cantidad de hectáreas que el Rey tomaría por puro placer. (1Samuel 8:11-17)
Saul como Rey demostró su falta de liderazgo desde un principio, antes de que llegara David al campamento a matar a Goliat ya Saul había sido confrontado dos veces por Jehova Dios al punto de ser desechado. Es probable que estos hombres escondidos en la cueva de Adulam eran algunos desertores del ejército de Saul. Dentro de estos 400 hombres también se encontraban algunos endeudados. Las deudas siempre han sido motivo de maldición. Una persona endeudada lo primero que pierde es la paz. Se ha comprobado que las deudas traen insomnio a una persona y eso hace que todo su sistema nervioso se altere, de manera que la intranquilidad pasa a gobernar completamente su vida. Es por ello que una persona endeudada lo primero que opta es por esconderse.
Pero he aquí la condición que más me llama la atención de alguno de estos hombres: Los que tenían amargura de espíritu. 
En el original hebreo la palabra aquí usada por amargura es: descontento. En términos  generales  se encuentran apesadumbrados, molestos, inconformes, insatisfechos  Muchas veces  hasta  con ellos  mismos y  con  las circunstancias  que les  rodean.
¿Con qué estaban descontentos los que se allegaron a David en Adulam? Ya hemos mencionado la posibilidad de que se encontraran, - al igual que David-,  perseguidos por Saúl.. Si leemos la historia de Saúl nos podremos dar cuenta de lo que les estaba molestando.  Vemos en el capítulo 8 de 1ra de de Samuel  las advertencias de Dios para el pueblo si él accedía a darles el rey que ellos pedían.  No iba  a ser  una vida  muy  fácil  la que  les   esperaba.  Al correr del tiempo y más aún cuando Saúl se dio cuenta que Dios había escogido a David  para  reinar  sobre  su pueblo, la vida del pueblo de Israel se vio muy afectada.  Saúl  se había vuelto desobediente a Dios por lo que fue desechado para gobernar [cap. 15].  Estaban siendo gobernados  por  un rey  que  ya  no se  dejaba  guiar  por Jehová Dios.

De modo que si estableciéramos a estos 400 hombres en tres grupos; "Los afligidos" "Los endeudados" "Los  amargos de espíritus" particularmente yo evitaría liderizar al tercer grupo. ¿Por que? Porque son los más susceptibles. Una persona de amargura de espíritu no es materialista; pero si un volcán de emociones y por ende necesita de estímulos emocionales para poder rendir al 1000 % en cualquier labor encomendada. También son los más leales y fieles colaboradores; porque sienten que todos cuentan con el, de manera que nunca se permitirá defraudar a su grupo. Pero, cuando no hay estímulos emocionales en estos individuos, entonces llegan a caer en estado depresivo. Es por ello que la mayoría de las personas que se encuentran en amargura de espíritu, -salvo que el Señor tenga misericordia y conozcan a Cristo-; terminan cometiendo acto de suicidio.
Particularmente, disfruto leer los nombres de esos 30 valientes de renombre que llenan varias paginas del Antiguo Testamento; porque aunque se encontraban en una difícil condición física, emocional y espiritual, lograron discernir la capacidad de liderazgo en David para alistarse y conformar la nueva tropa que le acompañaría durante toda su vida.. Veamos quienes son:
1)Joseb-basebet (tacmonita).(2Samuel 23:8)
2) Eliazar (ahohita).(2Samuel 23.9-10)
3)Sama. (Ararita). 2Samuel 23:11-12).

 Aunque la Biblia registra un total de 37 valientes que conformaban las jerarquías dentro del ejército de David, estos tres que aquí son mencionados nunca pudieron ser igualados por los 34 valientes restantes. Valientes que nunca pensaron encontrar ese nivel jerárquico dentro de una cueva. Porque aunque la formación es necesaria para llevar a cabo cualquier tarea en nuestro entorno; no hay y nunca habrá formación sin vocación.. La vocación siempre definirá lo que eres, mientras que la formación definirá lo que harás, y el como lo harás.

Siempre habrá una cueva de Adulam preparada para cada creyente. En esa cueva muchos líderes ungidos por Dios encontraran al ejército idóneo para cumplir el propósito de Dios en sus vidas y en sus Ministerios. Y también en esa cueva habrán muchos valientes esperando el momento de ser reconocidos por lo que son, y luego demostrar que ese reconocimiento no fue en vano.


 Y aunque muchos no escogeríamos a afligidos, endeudados y con amargura de espíritus; nunca debemos olvidar que los valientes siempre se encontraran; allá en la cueva.

lunes, 11 de agosto de 2014

El precio de la Unción.

Luego que Israel pidió ser como las naciones vecinas, y tener un rey que los gobernara; Dios levanto hombres para que dirigieran a su pueblo conforme a las leyes que Él había establecido en el desierto por medio de Moisés. Durante la travesía por el desierto el único profeta que conoció Israel fue a Moisés. Luego cuando llegaron y conquistaron la tierra prometida, y se contaminaron con las naciones que debían arrojar, Dios levanto otros sacerdotes que también hacían el trabajo del profeta. Pero la contaminación fue tan grande en Israel que aun alcanzo a los sacerdotes y el único que quedaba con temor de Dios era el Sacerdote Eli, descendiente de Aarón, hermano de Moisés, de la tribu de Levi.
Por esta razón Dios produce en una mujer llamada Ana el deseo de tener un hijo, y a su vez produce en ella el deseo de dedicarlo a Jehová Dios bajo el voto de nazareo; lo que llevo al niño a vivir desde los tres años en el tabernáculo de reunión. Ya no había visión ni profecía en ese tiempo, por eso el pueblo vivía en un desenfreno total. Samuel creció en ese ambiente cargado de contaminación, pero nunca se contamino. Fue preparado por Eli en todo lo concerniente al servicio sacerdotal, pero quizás nadie esperaba que Jehová lo preparara como profeta. Después de Moisés, Samuel fue el segundo  en ser reconocido como profeta; tanto que llego a cumplir simultáneamente el rol de Sacerdote, Profeta y Juez para la Nación de Israel. Luego de Samuel como el primer profeta del Reino, se levantaron otros profetas que sirvieron de consejeros al Rey como lo fue Natán durante el fin del reinado de David y comienzo del reinado de Salomón.
Como Samuel y Natán; hubo otros profetas que se dedicaron a exhortar, enseñar y dirigir a la Nación de Israel; no obstante también hubo muchos profetas que se dedicaron a desviar el corazón del pueblo por medio de falsas profecías. Y esta situación desencadeno una lucha entre profetas en ese tiempo que llevo a Jehová Dios a establecer parámetros en sus profetas, es decir; respaldar con  prodigios portentosos y cumplimientos de profecías  al Profeta que Él levantaba.
Es en dicho escenario que hacen su aparición dos Profetas que además  de Moisés, llegaron a mover literalmente el Poder de Dios. Me refiero a Elías y Eliseo. La situación en la que se encontraba Israel era demasiado preocupante. Había traspasado el límite del desorden permitiendo el culto a imágenes paganas que Dios mismo le había prohibido. Además de ello sus reyes concertaban matrimonios con sacerdotisas, es decir; doncellas dedicadas y separadas para estos ídolos paganos con el fin de proyectar Alianzas y así concretar proyectos concernientes a sus reinados. Por si fuera poco también habían creado un sincretismo espiritual, donde adoraban a Jehová Dios en el mismo lugar y en la misma forma que lo hacían con sus dioses paganos. A raíz de esta gran locura Israel se encuentra con un Dios Celoso, el cual en su indignación detiene la lluvia por tres años en toda la Nación de Israel evitando las cosechas, y trayendo una devastadora desolación al Rey. Elías como profeta de Jehová se encuentra con el odio del Rey por causa de la sequia que, por palabra de Dios él había proferido. Además de esto se enfrenta a la Reina Jezabel esposa del Rey y Sacerdotisa principal del Templo de Baal, en monte Carmelo donde obliga a la Nación a decidir servir a Jehová o servir a Baal. Elías prepara un altar donde realiza el sacrificio conforme a lo establecido por Dios, y demanda que el Dios que responda con fuego ese sea el Dios de la Nación de Israel. Luego que  Jehová  Dios responde con fuego y no solo consume el holocausto, sino que también lame el agua de la zanja; este profeta toma cautivo a 400 sacerdotes de Baal y los degüella en presencia de todo el pueblo. Este hecho trae como consecuencia que Elías huya al desierto por causa de la reina Jezabel y después de caminar 40 días y 40 noches, equivalentes a 150 km se encuentra con Jehová para recibir la orden de volver al lugar de donde huía y ungir a tres hombres hasta el momento desconocidos, como lo era Jehu, Azael  y Eliseo. Los dos primeros serian mas adelante ungidos como reyes para cumplir un propósito específico; pero el último de los tres seria ungido  como profeta en lugar de Elías.

En la actualidad muchos desearían estar en el lugar donde estuvo Eliseo. Ser el siervo de un profeta de la jerarquía espiritual de Elías, ser enseñado en toda la rama de la Profecía, experimentar el poder de Elías en su magnitud, y también ser amigo del profeta. Y digo amigo; porque cuando tú convives con un siervo de Dios por mucho tiempo día y noche, llegas a conocerlo de tal modo que te conviertes literalmente en su amigo. Pero llego el momento de la separación. Eliseo lo sabia, pero aun así no se dejo intimidar con esa realidad sino que siguió a Elías a donde éste iba, esperando recibir algo de él en su partida. Yo me puedo imaginar a Eliseo como joven profeta velando día y noche en la compañía de Elías para ver ese momento donde seria llevado por Jehová Dios. Cuando Elías le dice a Eliseo Pide lo que quieras que te de antes de ser  quitado de ti; Eliseo le responde: Te ruego  que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
¿Para que quieres tú la doble Unción del Espíritu Santo? ¿Acaso te has hecho esa pregunta? Pero mejor aun ¿Tienes una respuesta clara? Muchas veces le oramos al Señor y le pedimos la doble unción; pero cuando Dios pesa las verdaderas intenciones de nuestro corazón acerca de dicha petición, inmediatamente esa petición es negada. El sistema de Dios al igual que nuestro actual sistema tecnológico nos rechaza. ¿Porque? Muy sencillo. La unción de Dios es muy valiosa. 
Los hombres en la antigüedad cuando eran ungidos de parte de Dios lo hacían para llevar a cabo trabajos específicos PARA DIOS. Eliseo sabia que los mismos enemigos que el profeta Elías dejaba; se convertirían en sus enemigos a partir del momento que Elías se fuera con Dios. Elías se iba; pero quedaba el mismo rey, la misma sacerdotisa, quedaban los mismos adoradores de baal, y ahora el escenario se profundizaba más, pues ya Elías había alborotado el avispero (como decimos en criollo) y a Eliseo como joven profeta le tocaba la difícil tarea de matar a las avispas por completo. La doble porción la necesitaba Eliseo para enfrentar los obstáculos que ahora se le presentaban. El Señor Jesús en su humanidad recibió al Espíritu Santo para llevar a cabo su trabajo durante los tres años que estuvo predicando las buenas nuevas del reino de Dios.

En el capitulo 61 versículos 1 al 3 del libro del profeta Isaías se revela claramente el porque Jesús fue ungido por Dios. Jesús mismo hablo acerca de este capitulo y les dijo: “Hoy se ha cumplido esta palabra frente a vosotros” La unción no se nos da por Dios para demostrar que somos sus hijos, Tampoco se nos  entrega  para demostrar que somos más espirituales que otros. La Unción no se nos da para gloriarnos en lo que hacemos.

La Unción se da con propósito; y dicho propósito esta descrito de una manera especial en Isaías  61:1-3.Si ese no es el propósito que deseas cumplir como iglesia entonces no has entendido el precio de la Unción.

domingo, 3 de agosto de 2014

Anhelando tú Presencia.


En el mundo la mayoría de las personas anhelan estar en presencia de algún líder importante; ya sea de índole religiosa, política, social, musical, entre otros. Basta con ser anunciada su presentación para que se abarroten los estadios, los escenarios, las capillas religiosas y los auditorios.  Es sorprendente ver las cantidades de colas interminables que se hacen a las puertas de estos sitios; incluyendo los trasnochos, las exposiciones a las altas temperaturas del día, algunos con tan solo una comida ingerida porque no tienen suficiente dinero para pagar la entrada y comprar alimentos; otros duermen en las colas porque no se perdonarían el perder el puesto que los llevara a estar en la misma presencia de aquel al cual admiran.
Y cuando nos acercamos a ellos y le preguntamos lo que sienten de estar todo un día en esas colas a la espera de ese gran momento,  con alaridos y lágrimas te responden de manera eufórica los felices que se sienten.  Cuando tú deseas ver a  alguien al cual admiras y con quien te sientes identificado la espera se hace placentera. La espera aviva la ansiedad y esa ansiedad te emociona, te enamora, te llena.
Es sorprendente ver jovencitas trasladándose desde un país al otro para ver por escasas horas a sus cantantes o grupos musicales favoritos. Algunas jovencitas han llegado al extremo de suicidarse, dejando por sentado que; preferían morir si no estaban en la presencia de aquel o aquellos a quienes admiraban.
Son tantos los casos como estos que acontecen a diario en nuestra sociedad, a nivel mundial que si los enumero, esta publicación se convertiría en un estudio, en vez de un artículo.
Uno de los hombres más importante que resalta la historia, cuya vida se caracterizó por la permanencia en la presencia de Jehová Dios fue Moisés. El capítulo 33:1-15 del Libro de Éxodo nos muestra claramente el panorama tan deprimente que estaba pasando el pueblo de Israel; pero también nos muestra el anhelo de un solo hombre de tener como respaldo durante su vida la presencia de aquel al cual admiraba y amaba.
Jehová Dios luego que llama a Abraham y lo manda a salir de su tierra y de su parentela, lo guía a una mejor heredad. Abraham como nómada se movió por toda la tierra que poseerían sus descendientes. Envejecido, antes de morir; Abraham le pasa la responsabilidad a su hijo Isaac, siendo éste el hijo de la promesa, -pues Dios le había prometido a Abraham que aunque su esposa Sara era estéril, ella concebiría un hijo en el cual le seria llamada descendencia- Génesis 18:9-14. Isaac por su parte engendra gemelos, lo que lo lleva a vivir una de las experiencias más traumáticas que resalta la biblia; pues su hijo menor le toma con engaños  la primogenitura que le correspondía al mayor. Esto produce mucho enojo en Esaú como hijo mayor de Isaac y provoca la huida de Jacob a tierras lejanas, alejándolo de su familia. Jacob pasa por muchos momentos amargos y en su proceso Jehová se le presenta como el Dios de su abuelo Abraham, de su padre Isaac y como su Dios. Esta revelación cambia las perspectivas de Jacob y lo lleva a anhelar la bendición que antes había obtenido por medio de engaños. En su necesidad el Ángel de Jehová lucha con él y le cambia el nombre. Ya no sería llamado mas JACOB que significa suplantador; sino que por el contrario sería llamado ISRAEL que significa Dios lucha. A partir de ese momento Jacob empieza a vivir de manera acertada, y  ya entrado en años  les transfiere la bendición a sus doce hijos. Estos doce hijos por un acto de rencilla entre hermanos, motivados por celos y envidias, son llevados a vivir en Egipto el cual lo gobernaban la Dinastía de Faraones llamados Iptsos, quienes se caracterizaban por ser fuertes pero nobles en el trato con los extranjeros. José uno de los hijos menores de Jacob llego a ser el segundo al mando en Egipto durante esta dinastía, lo que hizo que sus hermanos habitaran la tierra más fructífera de Egipto; Gosen.  Cuando muere José, los Iptsos son atacados y vencidos por un pueblo más fuerte, y llega otra dinastía que no conocía a José y en su crueldad, por miedo a que Israel siendo ya un pueblo numeroso y fuerte se levantara en contra de ellos, los redujeron a esclavitud.

Dios permite situaciones en la vida de Moisés que lo lleva a huir de Egipto al desierto y es ahí en el desierto donde Jehová Dios llama la atención de este Israelita prófugo por medio de una zarza que ardía y no se consumía. “Es tiempo de dejar que el fuego de Dios que arde en tu vida también te consuma; porque de ahí en adelante ya no serás mas una zarza, ya no serás más un árbol seco”. Moisés extrañado, movido por su curiosidad decide acercarse a este arbusto y es ahí donde se encuentra con la voz de Dios. A Moisés se le da la orden de volver a Egipto a decirle al Faraón del cual él estaba huyendo que dejara libre al pueblo de Dios. Moisés lo hace y en medio de terribles desenlaces Israel sale de Egipto con sus manos llenas de oro, ropa, comida, enseres y otros tantos bienes más.  Pero llega un momento en la vida de los Israelitas que comenzaron a quejarse por todo. Comenzaron a criticar el trabajo de Dios y de Moisés. Comenzaron a murmurar de los líderes que Dios había levantado y a contaminar con su murmuración a otros, tanto que Dios determino enviar a su Ángel Poderoso, y decidió no ir con ellos en la larga travesía que se les avecinaba.
Es en este momento cuando Moisés desesperado, yo imagino con lágrimas en los ojos le dice a Dios. “Si tu presencia no va conmigo, no nos saques de aquí”. Éxodo 33:15.
Hay situaciones en nuestra vida como hijos de Dios que solo lograremos cambiar y soportar si la presencia de Dios está con nosotros. Israel conoció, vio todas las maravillas que Dios hacía en medio de ellos. Vio el monte que humeaba, escucho la potente voz de Dios cuando le hablaba a Moisés; vio la columna de fuego y la nube en el desierto cuando huían de faraón; Israel comió mana, su vestidos nunca se envejeció, conforme crecían sus pies, crecían sus calzados; y usted se preguntara ¿entonces porque pecaba tanto, al punto de enojar a Dios? La respuesta es muy sencilla. Israel nunca estuvo en la presencia de Dios.
Los únicos hombres y mujeres en la Biblia que permanecieron en el propósito de Dios, fueron aquellos que conocieron su presencia; aquellos que la anhelaron, aquellos que la buscaron. Tal fue el caso de David, Samuel, Elías, Esther, Pablo, Pedro y hasta el mismo Señor Jesús en su condición humana.
En la actualidad estamos más interesados en ver el Poder de Dios, las maravillas de Dios, que en conocer su presencia. Estamos más interesados en MOVER LA GLORIA DE DIOS, que MOVERNOS EN SU GLORIA. La zarza en el desierto fue usada por Dios para atraer a Moisés pero luego que Dios dejo de hablar con Moisés la zarza siguió siendo zarza. Siguió siendo un arbusto seco en medio del desierto.   Es en la presencia de Dios donde hay cambio, donde hay libertad; es en su presencia donde hay sanidad; es en su presencia donde hay revelación. El Poder no es más que  la manifestación de tu intimidad con Dios. Hay quienes reciben milagros poderosos, el Poder de Dios se manifiesta literalmente en sus vidas; pero al pasar el tiempo se olvidan de lo que Dios hizo en ellos y se alejan de Dios. Y tú dirás ¡Pero yo voy a los servicios de mi iglesia siempre!
La lejanía de Dios no corresponde al asistir o no a los servicios de la iglesia. La lejanía de Dios corresponde a no tener intimidad con él en tu vida. A no apartar horas para buscarle y adorarle. Hay gente que mueve el Poder de Dios. Usan los dones y los talentos porque lo SABEN hacer. Pero luego cuando tú los ves con el lente de Dios te das cuenta de que están vacíos porque están tan ocupados en provocar la manifestación del `Poder de Dios; que se han olvidado del Dios que les da la capacidad de mover su Poder.
Jesús fue muy enfático cuando dijo: En aquellos tiempos muchos me dirán: Señor en tu nombre echamos fuera demonios; resucitamos muertos, sanamos enfermos (manifestación del Poder de Dios) más yo le diré NUNCA OS CONOCÍ (intimidad, anhelo de su presencia).
Es muy diferente hacer lo que sabemos hacer, que hacer lo que debemos hacer.

Anhelar la presencia de Dios va  mas allá de un deseo mal sano o personal. Anhelar la presencia de Dios nos descubre el corazón, nos rasga nuestras vestiduras, ese ropaje que a veces venimos cargando del Egipto espiritual del cual fuimos sacado no con mano de hombre; sino con la Mano Poderosa del Espíritu Santo, por medio de la sangre de Jesucristo para cumplir el Propósito que el Padre se trazó con nosotros desde antes de nacer.
Anhelar la Presencia de Dios nos lleva a conocernos a nosotros mismos;  nos lleva a doblegar nuestro carácter. 
Nosotros jamás invitaríamos a nuestra casa a una persona desordenada, insolente, rencillosa, amargada, murmuradora, desleal, infiel, egocéntrica, terca, obstinada, mentirosa, incrédula,  injusta y egoísta. Y estas características nos representaban a algunos de nosotros, por lo que el Espíritu Santo no ha venido procesando en este tiempo, para presentarnos ante Cristo como una amada hermosa. Hay quienes creen o suponen que es en el Cielo donde seremos transformados…No es en el Cielo…¡es aquiii! Es aquí donde necesitamos ser transformados; es aquí donde necesitamos ser procesados; es aquí donde necesitamos conocer a nuestro Señor y Dios…es aquí. Porque si  yo como humana JAMAS me casaría con un desconocido. ¿Cómo crees tú que EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES lo hará entonces?. Y tu eres la Iglesia. La amada del Señor; la que Él desposara en las bodas del Cordero. Con mas razón deberíamos anhelar su presencia.
Moisés anheló y  lloro por la presencia de Dios, y Jehová Dios en recompensa le permitió ver su Gloria pasar. 

No te conformes solo con ver la Gloria de Dios. Porque solo su Presencia te permitirá Permanecer en su Reino para Siempre.

lunes, 17 de febrero de 2014

Una Victoria en el Silencio.


Hace algunos años, cuando me encontraba sumergida en la búsqueda del conocimiento y de la presencia de Dios, atravesando por un desierto personal, que al igual que el pueblo de Israel a  su salida de Egipto, no me toco de otra sino mirar para arriba; porque al único que tenía en ese momento era al Dios del Cielo y de la Tierra; pude entender lo que significa la victoria en el silencio.
Estamos acostumbrados a hacer grandes escándalos cuando nos emocionamos, nos enojamos, nos entristecemos, y hasta cuando oramos; creyendo que mientras más fuerte sea el tono que empleemos en dichas ocasiones, más efectiva será la respuesta.
Una madrugada, de esas que por causas de los conflictos internos y externos no te permite conciliar el sueño, me senté en  el piso de mi habitación, la única que tenía; que me servía también de cocina, sala comedor, y dormitorio, a leer la biblia. Siempre me he sentido afortunada de parte de Dios por haberme enseñado a amar el Antiguo Testamento; y a vivir la historia del pueblo de Israel. Y digo vivirla; porque cada vez que me introduzco en la lectura de esos pasajes bíblicos, el Espíritu Santo revela episodios a mi vida que me sorprenden.
No significa que los otros libros de la biblia para mí no sean importantes, por el contrario; estoy segura que cada libro de la biblia en el Antiguo y Nuevo Testamento es de vital importancia para la vida, el crecimiento y el desarrollo espiritual del creyente.  Pero a Dios le plació y le ha placido enseñarme muchas verdades espirituales a través de los pasajes del antiguo testamento.
Y en esta ocasión les hablare acerca de un pasaje que emociona, y que guarda grandes revelaciones aplicables a este tiempo. Les hablo del Libro de Josué y la toma de Jericó.
Me permitiré hacer una breve introducción acerca de lo que aconteció antes de la toma de Jericó y del  porque se dieron unas estrategias tan extrañas para el pueblo de Israel.
Cuando Dios saca al pueblo de Israel de Egipto y lo lleva al desierto por medio de Moisés para hacerlos poseer la Tierra que él había prometido a Abraham, Isaac y Jacob, el pueblo se corrompió elaborando un becerro de oro y adorándolo; mientras Moisés estaba en la presencia de Dios recibiendo directrices de como conducir a una multitud para que no se desviaran del propósito por el cual los saco de Egipto. Israel, era una Nación acostumbrado al trabajo arduo como pastores y campesinos; pero nada sabían de guerra, ni de batallas, ni de conquistas. Ellos como pueblo en tierra de faraones, nunca se preocuparon por aprender el arte de la guerra. Egipto como imperio tenía a sus guerreros, a sus conquistadores, y sus guardias; quienes eran los encargados de velar por el bienestar de la nación incluyendo también a los esclavos. Es por ello que Israel en su mayoría vivió reposado y tranquilo.
Pero en ese reposo pocos eran los que recordaban las promesas de Dios a Abraham; y fue entonces cuando Dios permite situaciones en la vida de los israelitas que le hace desear salir de Egipto. Aunque ellos en su gran mayoría habían olvidado el plan de Dios, el Señor nunca lo olvido; porque Dios juro por Si mismo que le daría a la descendencia de Abraham la tierra de los amorreos, los heteos, los jebuseos, etc.
Luego que Moisés nace, y es salvado del edicto del faraón; es criado en el palacio por la hermana del Faraon de Egipto. Dios se involucra en la vida de moisés de manera tal, que permite situaciones que lo llevan a huir al desierto; para enseñarle a dirigir a una nación como el pastor dirige  a un rebaño de ovejas. Trabajo que le costó a moisés su entrada a la Tierra Prometida, y por misericordia solo se le permitió observarla desde la cumbre de una montaña. Luego de ese episodio y a la muerte de moisés, es Josué quien siendo aún muy joven; fue escogido para relevar a Moisés en la tarea que Dios se había trazado. Dos cosas caracterizaron a Josué durante su vida. El temor a Dios y la determinación. Josué fue uno de los pocos de esa generación que salió de Egipto;  que llego a pisar la tierra que fluía leche y miel.  40 años en el desierto bastaron para que todos los incrédulos y rebeldes  perdieran esa bendición; salvo algunos como Josué y Caleb, además de varios  descendientes de Aarón y de las familias sacerdotales. Luego que Dios le da la orden a Josué de esforzarse y ser MUY valiente para introducir al pueblo a la tierra prometida, le permite hacer un milagro semejante al de Moisés delante del pueblo para que no quedase lugar a dudas que el mismo Dios que estuvo con Moisés, estaría con Josué; eso también para que el pueblo temiera y evitar futuras sublevaciones.
Josué envía espías que inspeccionasen  las tierras de Jericó, la primera ciudad que sería conquistada. Jericó era una ciudad fuertemente amurallada de manera que  aún tenía en sus muros; antemuros, lo que hacía imposible su conquista. La gente que allí vivía, aunque temerosa; confiaba en sus estructuras.  Para conquistar a Jericó el pueblo debía pasar el Jordán, que era tan grande e igual de impetuoso que el mar rojo; tanto que para pasar ambos, mar y rio; se necesitó de la intervención del Poder de Dios. Es por ello que al escuchar este acontecimiento los pobladores de Jericó y las naciones vecinas tuvieron miedo y las puertas de Jericó se cerraron de manera que nadie entraba ni salía.
Ya las dos primeras fases están culminadas: El paso del Jordán y el reporte de los espías. Ahora falta la tercera fase que era la estrategia. Y quizás todos se preguntaban ¿Cómo conquistaremos o entraremos a tomar esta ciudad, si sus puertas están completamente cerradas y sus muros son tan altos que no pueden ser escalados?
He ahí lo que me maravilla de esta historia. Israel estaba tan acostumbrado a quejarse que ni viendo los milagros que Dios hacia a favor de ellos, dejaban de hacerlo. Por otro lado eran cobardes en su mayoría por naturaleza. No sabían pelear. Solo Otoniel, Caleb y algunos otros jefes de familia eran capaces de enfrentar cualquier obstáculo con tal de cumplir el propósito de Dios. Dios por su parte le da a Josué una estrategia de conquista poco común. Josué le dice al pueblo que saldrían cada día cuando amaneciera a darle una vuelta a la ciudad por 7 días.
Imaginemos la cara de los Israelitas cuando Josué les da la orden. Pero lo que más emociona es que las vueltas que iban a dar alrededor de la ciudad tenían que darlas en silencio.
Normalmente estamos acostumbrados a salir refunfuñando cuando no estamos de acuerdo con algo, sea de la iglesia o de nuestra vida personal. Muchas veces esta práctica es muy común en nuestros jóvenes; sobre todo en aquellos que son dados a la desobediencia, que buscan argumentos que los lleve a justificar su deseo de no hacer lo que se les ordena. También es común en los que aman desanimar al compañero cuando no está de acuerdo con el mandato establecido por Dios, por los lideres, por los padres, y hasta por sus jefes, en el plano laboral.
En silencio. Esa fue la orden de Dios a Josué para el pueblo de Israel. 6 días dando vueltas sin hablar; pero con sus mentes cargadas de pensamientos contrarios a la voluntad de Dios; contrarios al propósito de Dios, hasta que llego el séptimo día. Israel apesadumbrado, cansado, impotente, argumentando en su interior, negativo, temeroso, pensando que quizás era una gran locura lo que hacían, tuvo que dar 7 vueltas ese mismo día. Es decir; redoblar la faena, ratificar el mandato estratégico de parte de Dios y en silencio.  Cuando dieron la última vuelta sobre la ciudad, se les permitió gritar de tal modo que los muros cayeron. Cuando yo leí esa madrugada el pasaje el Espíritu Santo me llevo a ese momento como llevo al profeta Ezequiel a ver lo que hacían los sacerdotes en oculto dentro de sus propias habitaciones. Y Me mostro que si él no les hubiera mandado a hacer silencio, por el comentario negativo de algunos, todo el ejército habría abortado la misión y la conquista no se habría llevado a cabo.
 Israel por naturaleza era especialista en desanimar a otros. Eran pesimistas, y nunca le creían a Dios. Pero lo más impresionante fue cuando el Señor me mostró que los gritos de Israel no fueron producto de un corazón conquistador; sino de corazones y mentes airadas, cansadas e impotentes; y que en esos gritos la energía tan negativa que sacaron, que extrapolaron fue lo que destruyo los muros.

¿Qué me enseñó a mí el Señor esa  madrugada? Que a veces Dios tiene que enmudecernos para podernos permitir obtener victorias en nuestras propias vidas. Y al igual que Israel nos desesperamos y cuando no hallamos respuestas o no vemos la solución al conflicto; entonces comenzamos a quejarnos y a declarar palabras que nos alejan del bien de Dios para nuestras vidas. Proverbios 18:21 dice: “El poder de la vida y de la muerte se encuentra en la lengua”  Una vez, el Señor me dijo que mis pensamientos eran palabras para él; por eso es tan importante y fundamental para permanecer en intimidad con el Espíritu Santo  guardar nuestra mente. ¡Cuán necesario es establecer un puente entre la mente de Cristo y nuestra mente! para que los pensamientos de él lleguen a nosotros; porque es de la única forma que estaremos seguros. Una de las estrategias que más le ha funcionado al enemigo para hacernos pecar es el mucho hablar. Jesús mismo nos dijo: “Sea vuestro Si, si y vuestro no, no; porque lo que es mas de esto, del mal procede” Mateo 5:37.
Es decir;  que nuestras palabras sean las necesarias, porque por nuestras palabras seremos juzgados y por nuestras palabras seremos condenados. Satanás tiembla cuando logra percibir en el mundo espiritual a un cristiano callado, silencioso; porque sabe que está lleno del Espíritu Santo; y un cristiano lleno del Espíritu Santo es un arma infalible en el reino de las tinieblas. Un arma infalible en el Señor,  es aquella persona que nunca comete un error, que nunca deja de funcionar correctamente y siempre proporciona el resultado deseado.
También es necesario ser centinelas mentales, es decir; vigilar nuestros pensamientos para así llevarlos cautivos a la obediencia a Cristo Jesús. 2 Corintios 10:5.

Pero al contrario de lo que paso con Israel en Jericó, muchas veces son nuestros gritos lo que derriban las murallas que el Espíritu Santo ha levantado alrededor nuestro, y es el enemigo el que entra a hacer destrozo en nuestras vidas y en la de los que están con nosotros. ¿Sabes porque? Porque la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas es un fuerte vallado.

Isaías lo entendió y en un cántico exclamo. “Fuerte ciudad tenemos, salvación nos puso Dios, por muros y antemuros” Isaías 26:1.  Pero cuando le damos cavidad a la ira, la gritería, el enojo, los pleitos y las quejas; y comenzamos a hablar y a comprometer nuestro lenguaje y nuestras palabras, esos muros se van debilitando; porque el Espíritu Santo se contrista y se aleja de nosotros.


Nuestra victoria dependerá del silencio que guardamos en la presencia de Dios. Y ESE SILENCIO HARÁ QUE EL PODER DE DIOS SE MANIFIESTE A NUESTRO FAVOR.

domingo, 16 de febrero de 2014

Resistiendo hasta la Sangre.


En un mundo y en una sociedad tan cambiante como la que vivimos actualmente, una de las mayores presiones a la que nos exponemos a diario como seres humanos es a la resistencia.
Unos se resisten al cambio. Otros por ende se resisten al aprendizaje.  Hay quienes se resisten a la continuidad de sus hábitos.  Y están en su gran mayoría los que se resisten a Dios.
El termino Resistir significa:
·         Oponerse un cuerpo o una fuerza a la acción o violencia de otro.
·         Oponerse con fuerza a hacer algo.
De manera resumida podemos decir que resistir es oponerse a hacer la voluntad que otro nos impone por la fuerza. Ahora bien nos preguntaríamos entonces;  ¿A qué fuerza se refiere el texto?
Sabemos de antemano y se ha comprobado científicamente que hay fuerzas terrenales y fuerzas espirituales. Entre las fuerzas terrenales tenemos las fuerzas de la naturaleza que se manifiestan increíblemente y las fuerzas mentales o el poder de persuasión que los hombres emplean entre sí.
En este caso hablaremos un poco acerca del poder de la persuasión; que no es más que la capacidad de convencer a alguien. Dejare claro que la persuasión y la manipulación son diferentes, aunque fáciles de asociar, ya que; la manipulación es la acción y el resultado de ese convencimiento. En mi opinión  diría que; es  la aplicación o la forma de convencer a alguien en un momento dado para que haga lo que el otro desea.
¿Porque aplico estos dos términos? Muy sencillo. Porque uno de los mayores problemas a los que se está enfrentando el mundo y la sociedad es al Poder de Persuasión y de Manipulación; que día a día nos arropa desde los medios de comunicación, desde los lugares laborales, desde nuestros hogares, y aun dentro de los círculos sociales de los cuales somos partes.
La capacidad empática que como seres humanos tenemos nos hace la lucha mucha más ardua, pues es la que nos permite ser más vulnerables a dichas presiones.
Vemos a diario como los jóvenes sucumben en los deleites de los vicios y las bajas pasiones, motivados por ideas y experiencias de otros; comprometiendo muchas veces sus principios y sus valores y cediendo ante las pretensiones delos demás.
Grandes hombres de la Biblia se encontraron en un momento dado sumergidos en estas presiones que de una u otra forma los llevaron a resistir. Uno de ellos fue José; uno de los hijos menores de Jacob. Este joven fue vendido por sus hermanos a unos comerciantes amalecitas, quienes a su vez lo vendieron como esclavo a uno de los oficiales del Faraón en Egipto. En su condición de esclavo hallo gracia delante de su amo, por lo que fue elevado a una condición mejor, tanto que se le dio autoridad sobre toda la casa de su amo; pues ejercía la mayordomía. Como hombre “diríamos en este tiempo” que tenía todo lo que necesitaba. Gozaba de buena alimentacion, buena ropa, un mejor aspecto y además el respeto de su amo.
Pero fue en ese momento cuando comienza a enfrentarse a una de las peores presiones de persuasión a la que pocos se resisten; la persuasión sexual.
Esta mujer, que además era la esposa de su amo  lo afligía a diario; quizás, para lograr que este siervo diera rienda suelta a su deseo e hiciera lo que ella quería. José como esclavo estaba obligado a obedecerla en todo; pero la ventaja que el tenia era que su amo le había cedido derecho en todo lo que tenía; salvo su esposa.
José estaba claro en quien era él.  Cuando fue vendido como esclavo perdió la familia, a su padre, sus comodidades, pero lo único que nunca perdió fue el temor a Jehová su Dios.
Esa resistencia a los deseos de su ama le costó casi la vida; salvo que Dios intervino y logro mover a misericordia al oficial del faraón; quien mando echarlo injustamente a la cárcel. 2 años aproximadamente estuvo José preso por resistirse a la persuasión de la esposa del oficial de Faraón.

Algo que hay que entender es que cada vez que alguien produce la persuasión y la manipulación sobre el otro, lo hace con la única intención de sacar provecho para sí mismo.
Siempre van a abordar al otro con la excusa de que dicha persuasión le conviene; tanto que intentan llevarte a ver la situación desde su mismo punto de vista.
Cuando alguien no está claro en quien es, y que es lo que desea realmente; es decir no tiene Identidad; es presa fácil de este tipo de individuos que de manera persuasiva y manipuladora  buscan destruir a buenas personas.

Había en Egipto otros esclavos jóvenes y de mejor presencia quizás que José, que pudieron ceder ante los deseos de esta mujer. Pero debemos estar claros que cada vez que alguien se acerca a nosotros de manera persuasiva  con un deseo en particular, es porque ve el potencial que tenemos tanto para hacer lo bueno;  como para hacer lo malo. Todo depende de la posición que tengamos. Cuán importante es estar fundamentados sobre principios y valores, y mejor es echar mano del recurso mas importante y valioso con el que cuenta el Ser humano; el temor de Dios.
En la actualidad uno de los mayores conflictos espirituales por los que pasa la Iglesia de Jesucristo es por sucumbir en las persuasiones del sistema del mundo; hasta el punto de asumir actitudes, vocabularios, modas, que poco a poco le van asemejando a aquellos que no conocen a Cristo. ¿Y por qué digo que son conflictos espirituales? Porque todo aquello que atenta contra los principios de Dios en nuestra vida nos compromete espiritualmente.
José sabía lo importante que era para él mantenerse en integridad, porque de ello dependía la Bendición de Jehová para su descendencia.
Todo hijo de Dios, redimido por la sangre de Jesucristo y dirigido por el Espíritu Santo debe echar mano del don de discernimiento de espíritu y del don de ciencia. Estos dos dones son fundamentales a la hora de relacionarnos con los compañeros laborales, amistades, familiares y aun con desconocidos.
Hombres como Sansón, el rey Salomón, Acab, y Abraham fueron persuadidos y manipulados para llevar a cabo el deseo de otros y terminaron cometiendo errores que dejaron secuelas perdurables en el tiempo.
Otros por el contrario como el Profeta Jeremías fueron persuadidos por Dios para cumplir el llamado que les había hecho.  En el capítulo 20 versículo 7 el profeta exclama: “Me sedujiste; oh Señor, y fui seducido; MAS FUERTE FUISTE QUE YO, y me venciste”. El profeta Jeremías estaba en una situación muy difícil, ya que al hacer publico el mensaje verdadero de Dios ponía en peligro su vida; y aunque fue encarcelado muchas veces, y hasta torturado pudo resistir ante la presión y la persuasión de los profetas y generales del Rey para que profetizara lo bueno y no lo malo de parte de Dios. El Apóstol Pablo luego de su encuentro con Jesucristo y su llamado a llevar el evangelio de Cristo a los gentiles, también hizo uso de la persuasión para lograr llevar al Rey Agripa a aceptar a Cristo,  usando de manera retorica su testimonio; tanto que aunque Festo lo tildo de loco; Agripa le dijo "Por poco me persuades para ser cristiano" Hechos 26:28.
Grandes hombre lograron resistir las presiones hasta la sangre con tal de no pecar contra Dios, comprometiendo sus principios espirituales. Grandes hombre y mujeres estuvieron dispuestos a morir, con tal de hacer la voluntad de Dios y no sucumbir ante los deleites de la sociedad contaminada de sus tiempos. Tal es el caso de Sadrac, Mesac y Abednego; que fueron echados a un horno ardiente por no inclinarse a la estatua que el Rey Nabucodonosor levanto para recibir adoración. Daniel  3:15-23.  De igual forma Daniel siendo gobernador también fue echado al pozo de los leones por no aceptar la persuasión de dejar a un lado la adoración a su Dios.  Daniel 6:7-16.
Aun el mismo Señor Jesucristo logro resistir hasta la muerte las persuasiones de los fariseos  y saduceos de su tiempo, quienes lo acechaban para que pecase. Aun cuando fue golpeado, vejado, torturado, siempre se mantuvo en silencio; porque de su silencio no dependía su muerte; sino su resurrección.
Fue su capacidad de resistencia; lo que le permitió regresar a su origen como Dios, a su eternidad,  a su gobierno, y como recompensa al nivel máximo  de exaltación.
Ejemplo tenemos en Cristo, que como seres humanos somos capaces de resistir las persuasiones del sistema contaminado,  solo cuando estamos claros de quienes somos, y de lo importante que somos para el Reino de nuestro Dios.

Alguien dijo “No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza; pero si puedes evitar que hagan el nido”. Y al que es dirigido completamente por el Espíritu Santo de Dios no lo persuade ni lo manipula nadie. Solo lo hace aquel a quien a tú se lo permitas.

El único puente que debes permitir en tu vida es el de la Mente de Cristo a tu mente.Y así vivirás en la voluntad de Dios; que es agradable y perfecta.